Adiós a las cabinas rojas

Una típica cabina telefónica londinense se yergue ante otro símbolo británico, el Big Ben del Parlamento. / AP/
Una típica cabina telefónica londinense se yergue ante otro símbolo británico, el Big Ben del Parlamento. / AP

British Telecom vende por 2.600 euros la unidad los clásicos quioscos telefónicos, otro símbolo británico que desaparece

LOURDES GÓMEZLONDRES.

En la era de los móviles inteligentes, las cabinas de teléfono están perdiendo su razón de ser. Forman parte del mobiliario urbano y rural, aunque pocas personas las utilizan como medio de comunicación. Y cuando surge una genuina necesidad de hacer una llamada desde un aparato público es muy probable que no funcione o que el locutorio esté sucio y destrozado.

El operador británico British Telecom (BT) ha descubierto un nuevo destino para sus reliquias del siglo pasado. Quiere sacarlas de las calles e instalarlas en hogares y jardines privados. La pasada semana puso en venta las famosas cabinas rojas inglesas a un precio de 2.340 libras (unos 2.600 euros) por unidad. En la cifra se incluye el IVA pero el coste de envío de la pieza, que pesa 762 kilos, corre a cargo del cliente.

El modelo en venta, denominado K6 (quiosco número seis), lo diseñó Sir Giles Gilbert Scott, el renombrado arquitecto de la catedral católica de Liverpool, la actual sede del museo Tate Modern y la central eléctrica de Battersea que ilustra la portada del disco de Pink Floyd 'Animals'. La cabina K6 entró en producción en 1936 y fue el primer locutorio que se instaló masivamente por todo el país. Con la caja en hierro fundido, la puerta de madera y cristaleras en la parte superior de la cabina, es un diseño clásico que aparece en cientos de fotografías y películas británicas.

La K6 no fue la primera aportación de Scott a la industria de la comunicación, que entonces controlaba la Oficina Nacional de Correos (GPO). Un diseño anterior, la K2 de 1926, resultó demasiado pesado y costoso para producirse en masa. La GPO insistió en sus planes para dar con un locutorio moderno y funcional que estuviera en la calle a tiempo de celebrar el 25 aniversario del reinado de Jorge V. Tras varias fallidas revisiones de los bocetos originales, se optó finalmente por el prototipo que ahora puede adquirir cualquier comprador, británico o extranjero.

Conocida como 'cabina del jubileo', tiene una altura de 2.4 metros y una superficie interior de 90 x 90 centímetros. Scott quiso pintar su exterior en gris metálico y el interior en un verde azulado, pero se impuso el rojo clásico que también cubre los buzones del Reino Unido. Su quiosco dominó el paisaje urbano y rural hasta 1968, cuando comenzó a producirse uno de metal y grandes cristaleras.

Apenas quedan ya 11.000 cabinas públicas rojas en las calles de Reino Unido, frente a las 70.000 que había a finales de los sesenta. Muchas más desaparecerán, puesto que apenas se utilizan y no aportan beneficios. De acuerdo con BT, las llamadas han caído un 80% desde 2007 y el 60% de los quioscos pierden dinero. Su mantenimiento se calcula en torno a los 900 euros por unidad.

La venta a particulares de las K6 es un paso lógico en la estrategia del operador. BT lanzó en 2008 la campaña 'adopta una cabina' para ceder a grupos de vecinos, por una libra, la propiedad y cuidado de estas joyas de diseño industrial. Más de 1.800 han sido adoptadas por distintas comunidades de Reino Unido y funcionan como bibliotecas, galerías de arte, dispensarios o centros de información.