El Gobierno espera abrir el teleférico de Mirador del Pas en dos años

La empresa que lo construya deberá invertir 12 millones a cambio de la concesión, y pagar un canon anual de 200.000 euros

DAVID REMARTÍNEZSANTANDER.
Una infografía elaborada por Cantur de las futuras cabinas. ::                             DM/
Una infografía elaborada por Cantur de las futuras cabinas. :: DM

El vídeo que ayer proyectó el Gobierno regional para condensar las excelencias del futuro teleférico del Mirador del Pas dice: «El secreto de Cantabria se descubre a nuestros pies. En Liébana, el teleférico de Fuente Dé fue la llave para abrir su misterio». Secretos, misterios y también, o sobre todo, resucitar la economía de la comarca con un atractivo para el visitante que reporte nuevos empleos a los oriundos. Eso repitió ayer el presidente regional varias veces («Que sea un tractor, una locomotora», comparó), convencido de que repetirá en los valles pasiegos el éxito de la infraestructura de Liébana. Porque si el de Fuente Dé mueve 247.000 personas al año, el Mirador del Pas espera ascender y descender a 191.725 solo en su primer ejercicio, «con un crecimiento anual del 2%», remarcó Diego. La perspectiva es inmejorable. Pero antes hay que alcanzarla, claro.

El nuevo teleférico (que se suma al anunciado para Cabárceno) podría funcionar «en poco más de dos años», uno por cada fase previa: el primero para obtener los permisos medioambientales, y el segundo, para sacar a concurso la obra, adjudicarla y que la futura concesionaria del servicio la construya.

«Muchas novias»

El Gobierno no ha iniciado contactos con ninguna empresa interesada, según dijo Diego. Sin embargo y como adelantó EL DIARIO MONTAÑÉS el pasado jueves, entre los posibles inversores se encuentran Acciona, la compañía andorrana Grand Valira y el grupo Santander. El ganador deberá gastarse 12 millones de euros para empezar a despachar tiques de viaje en 2014. Durante la presentación del proyecto a los vecinos, en la tarde en la Casa de Cultura de Vega de Pas -abarrotada- Diego reconoció que únicamente se abordará con capital privado. No habrá dinero público. Pero no preocuparse, dijo a los asistentes, «el proyecto tiene muchas novias».

En la rueda de prensa de por la mañana, Diego insistió con ahínco en que las obras guardarán el máximo cuidado medioambiental. «Pondremos todo el esmero», garantizó, sabedor de que las críticas provendrán por ese flanco. La acogida en Vega de Pas, en general, fue positiva. No en vano, la idea fue defendida hace más de 20 años por el entonces alcalde Juan Ruiz.

El teleférico transportará 450 personas por hora y sentido en un recorrido lineal de kilómetro y medio, sobre una pendiente de un kilómetro y con una duración aproximada de cuatro minutos. Funcionará con una plantilla de 17 personas, pero el Gobierno espera que incorpore a los negocios turísticos del entorno «entre 150 y 200» puestos de trabajo más, aparte de los que podría inducir «en otros sectores».

Canon anual

Los 12,1 millones de inversión estimada los aportará la adjudicataria, y futura gestora de la instalación. «El Gobierno de Cantabria no va a poner ni un euro, porque no lo tiene, entre otras razones», dijo el presidente, con una frase que a este paso va acabar convertida en muletilla de sus comparecencias. Por contra, la concesionaria deberá abonar un canon anual de 200.000 euros. A los pies de la infraestructura habrá dos aparcamientos que sumarán 430 plazas. Las dos estaciones conectarán en Pandillo (la inferior), y el Alto de los Dojos, o Dujos, (la superior), ayudadas por una torre intermedia. Dispondrán de dos motores auxiliares para garantizar un sistema de evacuación sin necesitar rescates auxiliares en caso de accidente.

Todos estos pormenores los repasó el consejero Turismo, Eduardo Arasti, en una presentación a la que asistieron un buen número de altos cargos: el director de Cantur, Roberto Media; el alcalde de Vega de Pas, Juan Carlos García Diego, y los directores de Turismo, Medio Ambiente y Ordenación del Territorio (Francisco Agudo, Emilio Flor y Fernando Silió, respectivamente). Diego quiso subrayar así su pretensión de impulsar una obra sin más impacto que el económico, según dijo.