«Esta es una sociedad enferma»

El modelo masculino Andrej desfila con un vestido de novia de Rosa Clará, esta semana. ::                             EFE/
El modelo masculino Andrej desfila con un vestido de novia de Rosa Clará, esta semana. :: EFE

Andrej Pejic Modelo masculino de ropa femenina«No soy un travesti, sino más bien un superviviente», matiza este bosnio, testigo del bombardeo de Belgrado por la OTAN

ARANTZA FURUNDARENA

He aquí al hombre cuya perfecta androginia le permite ser a la vez modelo masculino y cotizada 'top' femenina. Andrej Pejic (Tuzla, 1991) llegó a Barcelona de la mano de la agencia Sight y el martes desfiló para Rosa Clará vestido de novia. Pálido, simpático, amanerado, inteligente... Detrás de este bosnio exiliado en Australia se esconde un niño de la guerra.

- Se vistió de novia para Gaultier y ahora para Clará.

- Sí, y algún día espero casarme así.

- Con un hombre.

- ¿Quién sabe? Hombre o mujer. No pongo límites.

- Para algunos diseñadores la mujer ideal es un hombre.

- Proponen una mujer muy joven, asexuada. Y yo doy ese 'look' de niña todavía poco desarrollada, de una belleza inocente.

- ¿La moda detesta a las mujeres con curvas?

- Bueno, eso es algo que deciden los diseñadores, no yo.

- Y ellos las prefieren andróginas. ¿Quizá porque son gays?

- Esa es una visión muy superficial y conservadora. También hay mujeres diseñadoras. El problema es crearse ideales. Idealizar demasiado es insano. Pero es parte de nuestra sociedad y no ocurre solo en la moda. Está en todas partes.

- ¿Vivimos en un mundo insano?

- Pues sí, esta es una sociedad enferma. La obsesión con las 'celebrities', modelos... No es sana en absoluto.

- Pero usted le está sacando partido...

- Tengo que ganarme la vida. Hay que sobrevivir.

- ¿Qué pensó cuando le ofrecieron desfilar como mujer?

- Me pareció bien, porque yo soy así de nacimiento. De niño jugaba con muñecas, mientras mi hermano mayor jugaba al fútbol y era muy masculino. Todavía lo es.

- ¿Le hubiera gustado ser mujer?

- De pequeño pensaba que sí. Ahora ya no lo sé.

- ¿No desea cambiarse de sexo?

- Si tuviera un físico más masculino, quizá sí. Pero no siento la necesidad de tomar hormonas ni de operarme.

- ¿Qué decía su madre cuando jugaba con muñecas?

- Al principio le hacía gracia. Pero a partir de los doce años, el mensaje de mi familia fue que ya era hora de dejar las muñecas. Han ido aceptándolo y ahora me apoyan totalmente.

- ¿Su padre también?

- Yo no crecí con mi padre. Tenía ya cuatro años cuando le conocí. Él no ha tenido un gran papel en mi vida y que me apoye o no me resulta irrelevante. Respeta lo que hago, pero es muy balcánico.

- Usted nació en Bosnia pero es mitad serbio, mitad croata.

- Lo soy. Y es complicado. Nací en medio de una guerra civil que separó a mis padres. Eso te afecta. Pero he tratado de mantenerme muy objetivo. Mi madre es serbia, mi padre croata... Yo he visto lo que los nacionalismos pueden hacer con la gente. Pueden romper en pedazos un país. Los detesto.

- ¿Cómo vivió el bombardeo de la OTAN en Belgrado?

- Fue bastante aterrador. Vimos llegar los aviones y nos metimos en el subterráneo del edificio .

- ¿Se siente superviviente antes que modelo?

- Me siento ante todo un ser humano. Pero sí, he sobrevivido a muchas cosas.

- Desfilando como mujer gana más, supongo.

- Unas tres veces más, pero esto no estaba planeado. Mi intención era estudiar Derecho. Mi madre es abogada y a mí me gustaría defender los valores de la democracia.

- ¿Le han llamado alguna vez travesti?

- Me han llamado de todo. Y no me ofende, pero no creo que sea un travesti. Solo soy un ser humano.