El Ayuntamiento acabará con el estado de abandono de la finca Prado del Roble

Los vecinos se quejan de que el solar, situado en el Barrio Covadonga, se ha convertido en un gran foco de suciedad

J. I. ARMINIOTORRELAVEGA.

El Ayuntamiento de Torrelavega limpiará Prado del Roble, una gran finca sin urbanizar situada junto al Barrio Covadonga y convertida desde hace varios años en un foco de suciedad del que se quejan los vecinos, especialmente los residentes en la calle más cercana, Río Miera. El Consistorio pretende destinar el solar a aparcamiento de camiones y autocaravanas cuando fructifiquen las negociaciones que viene manteniendo para comprar los terrenos, propiedad de Caja Cantabria, contactos que se iniciaron hace varios años.

Parte de la finca, situada entre el Bulevar Ronda y el río Besaya, ya se dedica actualmente a estacionamiento público de camiones y autocaravanas, que llenan el recinto durante las fiestas patronales. La maleza ha convertido al resto del solar en un auténtico bosque, en el que una planta invasora, el plumero, obliga a los vecinos a tener cerradas las ventanas en algunas épocas del año por la «nube de polvo» que se forma.

El concejal de Barrios, Francisco Trueba, residente en la zona, quiere retirar también la numerosas toneladas de escombros que se han vertido en el solar. Una de las metas que se ha fijado Trueba desde que se inició la legislatura es acabar con la suciedad en algunas fincas del municipio y ya ha actuado con éxito en varias.

La limpieza de solares abandonados se ha convertido en una lucha interminable tanto para los afectados como para el Ayuntamiento de Torrelavega. Pasan las legislaturas, los gobiernos, pero el problema persiste. No hay que ir muy lejos para encontrase. Hay fincas en el centro de la ciudad que parecen selvas. Los vecinos se quejan de las muchas molestias que sufren (maleza, basuras, mal olor, ratas, etc.), pero, sobre todo, del incumplimiento de la ordenanza municipal que obliga a los dueños de los solares a mantenerlos limpios.

El problema se ha agravado con la crisis -muchas parcelas abandonadas estaban destinadas a la construcción de viviendas- y por la burla que parecen hacer algunos propietarios del largo proceso burocrático que se inicia cada vez que se produce una denuncia ante el Ayuntamiento. Antes de entrar en la finca y proceder a su limpieza de forma subsidiaria (la factura la tiene que pagar el dueño), los técnicos deben valorar su situación y el importe de la limpieza, y los propietarios tienen que ser advertidos en varias ocasiones mediante cartas certificadas.

El proceso suele durar varios meses y, en algunos casos, se realiza todos los años. Hay propietarios de fincas que se especializan en alargarle -ni siquiera recogen las cartas- y suelen esperar al último día para desbrozar la parcela. Son muchos los que piden sanciones o que se cambie la legislación para que el Ayuntamiento intervenga directamente a partir del primer año.