«Luché hasta recuperar la ilusión por el fútbol»

Maxi Sepúlveda Centrocampista del Racing BEl argentino marcó desde los once metros el único gol verdiblanco en la ida de las semifinales de la fase de ascenso a Segunda División B

PABLO SÁNCHEZSANTANDER.
Maxi conduce el balón ante el jugador del Laredo Iván Salcines. ::                             SANE/
Maxi conduce el balón ante el jugador del Laredo Iván Salcines. :: SANE

El mediocentro argentino del Racing B, Maxi Sepúlveda (Buenos Aires, 1990), fue el pasado sábado -y de penalti- el autor del único gol de su equipo ante el Alondras en la ida de las semifinales por el fase de ascenso a la categoría de bronce del fútbol español. A los verdiblancos les quedan -el sábado a las 19.00 horas en el campo Morrazo- «90 minutos difíciles», tal y como apunta un futbolista cuyo contrato expira al final de temporada y que ha vivido una auténtica 'travesía por el desierto' desde que aterrizara en Cantabria, cargado de credenciales, desde Boca Juniors. Un problema con su ficha obligó al jugador a permanecer inactivo durante dos años. Internacional con las categorías inferiores de Argentina, su juego posee la denominación de origen del clásico '5', que tanto abunda en ese país latinoamericano. «No me gustan los pelotazos», afirma este admirador de Iniesta y Fernando Redondo, que la pasada campaña a punto estuvo de fichar por el Sevilla. Hoy, con tan sólo 22 años, sueña con jugar en Primera y debutar con la albiceleste.

-El pasado domingo, un gol suyo dio ventaja al Racing B en la eliminatoria por el ascenso. ¿Cómo se siente al haber sido el artífice de la victoria?

-Bien, contento. Con el gol conseguimos un resultado muy positivo, pero aún nos quedan 90 minutos y tenemos que ir dispuestos a sufrir y dar lo mejor del equipo.

-Los mediocentros de su estilo no suelen prodigarse ante la portería rival. ¿Se siente cómodo con la responsabilidad de lanzar los penaltis?

-Sí, le agradezco al míster haber depositado su confianza en mí. Él fue quien me encargó esta labor. Yo, desde pequeño en Boca, he salido a tirar los penaltis. Gracias a Dios, no siento presión ni me pongo nervioso.

-¿Cómo afronta el equipo el partido de vuelta ante el Alondras?

-Sabemos que vamos a sufrir. Nos espera un choque difícil, pero estamos muy confiados. El ambiente en el vestuario está lleno de ilusión.

-Ha cumplido su segunda temporada en el Racing B. ¿Cuál es su balance de estos dos años?

-La verdad es que en lo futbolístico, muy positivo. Uno intenta siempre crecer partido a partido. En los entrenamientos queremos aprender cada vez más. Pese a que no se me presentó la oportunidad de jugar en el primer equipo, yo seguí luchando. Mi plantilla es el filial, así que me he esforzado por llegar a esta fase lo mejor posible para ayudar a mis compañeros.

-El relato de su llegada a Santander es tortuoso...

-Es una historia larga. De Boca salí muy mal, pese a estar bien plantado en el club. Había previsión de que me subieran al primer equipo, y jugaba en la selección sub17. Mi padre y yo fuimos para ver si nos hacían un contrato profesional, pero no nos contestaron. Decidimos venirnos a España con toda la familia porque unos representantes nos habían prometido jugar con el Racing en Primera. Pero al llegar aquí tuvimos problemas con la ficha. Tuve que esperar casi dos años hasta que logré los papeles. Jugué en Noja y, como el Racing ya me tenía visto, me abrió las puertas. Hace ya un lustro que llegué a Cantabria y es como mi casa.

-¿Los dos años que pasó sin jugar le pesaron hasta el punto de desilusionarse totalmente del fútbol?

-He pasado momentos muy difíciles, pero mi familia me ha apoyado y me ha dado fuerzas en todo momento. Luché y no bajé los brazos hasta que tuve la oportunidad de volver a jugar y recuperar la ilusión por este deporte.

-El año pasado hubo una oferta del Sevilla por usted, pero no acabó de consumarse la operación. ¿Qué ocurrió?

-No se llegó a un acuerdo entre los clubes. Yo me mantuve un poco al margen de todo el asunto, aunque estuve una semana en Sevilla conociendo la ciudad. No se dio la posibilidad.

-¿Y el futuro?

-Antes que nada, queda la fase de ascenso. Y, después, si me ofrecen la renovación (acabo contrato este año), me gustaría quedarme. Me siento como en mi hogar. Me he aclimatado muy bien a la ciudad.

-¿Le han llamado del club para ofrecerle seguir?

-No, nadie se ha puesto en contacto conmigo. No sé qué va a pasar. Yo me preocupo ahora de ascender al equipo.

-¿Dónde se encuentra el techo deportivo de Maxi Sepúlveda?

-Me gustaría llegar lo más lejos posible. Jugar en Primera División en un club grande. Y tener la oportunidad de ser convocado con la selección. Aspiro a eso, por más que, hoy por hoy esté muy lejos.

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