Laury, un compromiso firme con el producto

Desde hace más de 40 años, las carnes y mariscos son su emblema

JOSÉ LUIS PÉREZSANTANDER.
Bocartes a la cazuela. ::
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Bocartes a la cazuela. :: DM

El restaurante Laury forma parte del paisaje de Cuatro Caminos, es uno de esos establecimientos que sobresalen tanto por su compromiso con el producto de calidad como por la personalidad que proyectan al cliente, haciéndole a éste la estancia tanto en sala como en comedor un momento sumamente agradable. Si antes fue el propio Laury, ahora y desde hace seis años -y con 41 trabajando en este mismo sitio- es Paco quien mantiene la llama, quien sabe tratar a cada cliente y aconsejar lo mejor de cada momento. El entendimiento con la nueva propiedad, José Cañedo, se transmite en los resultados finales, ya que la calidad de las materias primas es incuestionable y la cocina tradicional mantiene las esencias, aunque siempre abierta a incorporar algún nuevo plato, especialmente si el producto de temporada así lo aconseja.

En el restaurante Laury hay dos referentes, dos emblemas que el cliente no debería eludir: la carne roja preparada a la parrilla y los mariscos vivos, procedentes del vivero propio que tiene el restaurante. A partir de ahí, el abanico de posibilidades es inmenso. Comenzando por las entradas, son aquí extraordinarias las rabas de magano, las gambas frescas de Huelva, las ostras, los percebes, las almejas, el pulpo, el jamón ibérico, las mollejas... y, por supuesto, ahora, los bocartes, que en esta ocasión fueron elaborados a la cazuela con un resultado sorprendente y extraordinario.

Las carnes, sabrosas y en su punto, con ese toque característico que da la parrilla, bien controlada por el propio Paco, son suministradas por Caydesa y Vegastur. Una de las claves del éxito aquí es la regularidad. «No puedes fallar», comenta Paco.

Otras opciones son un buen bogavante del Cantábrico o un pescado preparado en su punto.

Para finalizar, todos los postres que se ofrecen son de elaboración casera, desde la leche frita, la quesada, el sorbete de melón y yogur, el flan de naranja con natillas o la tarta de queso.

Un buen servicio de sala, unas confortables instalaciones (especialmente sus sillas) y una carta de vinos interesante, variada y bien surtida, ponen la guinda a una buena experiencia gastronómica.

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