Richeze impone su velocidad en Escalante

Richeze levanta las manos en la meta de Escalante. / Sane/
Richeze levanta las manos en la meta de Escalante. / Sane

El corredor rápido de la selección de Argentina se adjudicó la victoria al sprint ante un grupo de 28 corredores

S. ECHEVARRÍASANTANDER.

Adrián Richeze es el hombre rápido de la selección argentina. De los suyos, el que mejor tira de piernas y brazos y el que mejor da el último golpe de riñón sobre la línea de meta. Ayer, en Escalante, Richeze ejerció de buen sprinter y se adjudicó la victoria en el Circuito de Escalante, dando tiempo a un grupo de 28 corredores.

Superó a otro rápido y con porte de sprinter como Unai Iparragirre (Bidelan) y a su compañero de selección Facundo Lezica. Ninguno de ellos marchaba en la fuga del día, la que estuvo a punto de llegar a la meta, pero que murió a falta de dos kilómetros para llegar a Escalante. Y en esa fuga murieron las esperanzas de varios de los corredores que fueron los protagonistas más activos de la prueba.

Con un centenar de ciclistas élite y sub-23 se dio la salida a una de las pruebas más antiguas del calendario cántabro, que ayer cumplió su XLVIII edición.

La primera escapada del día tuvo como protagonistas a seis corredores, que tensaron la cuerda y pusieron a trabajar al grupo. El sexteto aguantó las dos primeras vueltas al circuito, con sus dos ascensos al Portillo, endurecidos más por el calor.

Tras acabar con este fuga saltaron del grupo, unos 16 corredores aproximadamente. Estaban representados casi todos los equipos, por lo que por detrás el ritmo se relajó. De este pelotón cabecero saltaron Julen Mitxelena (Bidelan), Rubén Martínez y Federico Butto (Julymar), Unai Elorriaga (Cespa), Eduardo Vallarino (C. Oviedo) y Mauro Agostini y Walter Trillini (Argentina). Kilómetros después entraron a este grupo el cántabro José Manuel González, que ayer ya lució los colores de su nuevo equipo, el Mallatalud, tras abandonar la disciplina del Gomur; y Rubén Sánchez (Autronic).

Restaba el último paso por el alto del Alvareo y de la cima a meta. Y los nueve escapados tenían tiempo. Pero por detrás se pusieron de acuerdo sus antiguos compañeros de escapada y a falta de dos kilómetros para la meta, cazaron a los nueve de delante.

A partir de ahí, los argentinos prepararon el sprint a Richeze y éste cumplió llevándose el triunfo. Dio tiempo a un pequeño grupo de 28 corredores. Era todo lo que quedaba del centenar de ciclistas que habían salido en la carrera.

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