La Policía sanciona a tres pubs del Río de la Pila por tener la puerta abierta

Los agentes mantienen su control sobre los establecimientos de copas pese a las quejas de sus propietarios por un «exceso de celo»

M. Á.SANTANDER.

La Policía Local de Santander ha denunciado, en un intervalo de quince minutos, a los titulares de tres pubs del Río de la Pila por «causar molestias» al vecindario, al tener las puertas abiertas del local y la música «en tono elevado». Así se recoge en el parte de actuaciones diarias de la Policía, que informa que, desde las 2.15 a 2.25 horas de ayer, viernes, fueron identificados y denunciados los tres hosteleros (M. S., H. C. y M. P.) por el mismo motivo. Según fuentes policiales, esta actuación se enmarca en el control del ocio nocturno «habitual» de los fines de semana, «que no se ha intensificado», aseguran, sino que en esta ocasión ha coincidido que los tres estaban en la misma calle. Su postura, sin embargo, no coincide con la que mantienen los establecimientos, que hablan de un exceso de celo por parte de los agentes.

Las denuncias vienen a engrosar la lista de expedientes sancionadores abiertos por el Ayuntamiento de Santander a establecimientos hosteleros por «ruidos y puertas abiertas» que, en lo que va de año, asciende a 84 -cifra confirmada hasta el mes de septiembre-. Hay, además, otros 51 expedientes a locales por tener terraza sin licencia. A la par, el Ayuntamiento informa de que en lo que va de año se han formulado 3.004 denuncias a personas por consumir alcohol en la vía pública y 572 más por tenencia y consumo de drogas.

La naciente Asociación de Hosteleros de Ocio Nocturno (AHON), que reúne a los locales más representativos de la noche santanderina -parte de ellos escindidos de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Cantabria (AEHC)- opina que hay un «exceso de celo» por parte de la Policía Local. Un portavoz del colectivo señala que, en ocasiones, se denuncia sin que exista una queja vecinal previa, si pasa un policía y ve la puerta abierta, «sin advertir» previamente a los hosteleros. «Pueden caernos de 300 a 1.200 euros de sanción, cuando a veces no podemos evitar que al salir un cliente deje la puerta abierta y se quede así un momento», comenta, y pide que, en este aspecto, se debería ser «algo más permisivo».