Dos 'Puras sangre' del deporte

Chus Puras y su hijo Jesús posan en la terraza de su casa, sentados al volante de un simulador. / Foto: D. Pedriza - Vídeo: H. Díaz/
Chus Puras y su hijo Jesús posan en la terraza de su casa, sentados al volante de un simulador. / Foto: D. Pedriza - Vídeo: H. Díaz

El expiloto de rallies trata de inculcar a su vástago «disciplina y sacrificio», argumentos que le convirtieron en uno de los campeones más laureados del país

MARCOS MENOCALSantander

¿Cómo te llamas? «Jesús Puras», responde. ¿Tienes algo que ver con el de los coches? Jesús Puras, 16 años, jugador del Racing y Chus Puras, 49 años, expiloto de rallies, ocho veces campeón de España y ganador del Rally de Córcega del campeonato del mundo, son padre e hijo. Se llaman igual y se apellidan del mismo modo, pero a pesar de llevar en la sangre el deporte, los gustos y el talento se distribuyeron de distinto modo.

A Chus apenas le dio por dar patadas a un balón. «Jugué de portero en el Adarzo, pero era muy malo», mientras que al pequeño de los Puras, sin embargo, le dio por todo lo contrario. «Tuve que decidir un día. Competía en karts y jugaba al fútbol en Madrid. Hice las pruebas con el Real Madrid, más tarde con el Racing y al final me centré con el balompié». Aquel día comenzó a gestarse un futbolista. El pequeño de la saga vivió hasta entonces pegado a un cronómetro, como siempre lo hizo su padre. Estudiaba, competía en el campeonato catalán de karts, jugaba al fútbol... Después abandonó el volante para centrarse en el balón. Eso sí, le dijo a su padre: «El kart no se vende».

Jesús viste la camiseta del Racing desde hace seis años. Es zurdo, juega de lateral, aunque en ocasiones lo hace en posiciones más adelantadas. Puede resultar chocante que para alguien que lo fue todo en el mundo del motor, su hijo no prosiga con su trayectoria. «Yo no me metí en su decisión. Veo el deporte como un vehículo necesario para inculcar principios y valores. Él tenía la decisión», explica Jesús padre.

Han pasado ya 12 años desde que con apenas cuatro, en Algete, el pequeño de la saga jugó su primer partido. «Corría para todos los sitios», recuerda Chus, a la vez que suspira recordando aquella mañana de domingo. «Marcó gol en las dos porterías», explica.

Es obvio que el talento ha querido acompañar al apellido Puras. El padre con 18 años demostró con un volante en las manos que era diferente a los demás. El hijo, con apenas ocho, en un campus en Solares, un entrenador del Real Madrid se fijó en él y le convocó para unas pruebas en el Santiago Bernabéu. «Fue una experiencia, pero también una pena porque, por error, me hicieron hacerlas con chavales dos años mayores que yo». Un par de temporadas después, el destino quiso que probara con el Racing. Su pierna izquierda y su desparpajo convencieron a los responsables verdiblancos. «Estamos muy agradecidos al Racing por esta oportunidad de formarse como futbolista», añade Chus, que sabe de la importancia de que alguien apueste por ti.

Chus Puras es, junto con Carlos Sainz, el único español que ha conseguido ganar un rally del Mundial. Por eso, trata de trasmitirle al chaval lo que a él le sirvió para prosperar. «El trabajo, la dedicación, el cuidarse y la disciplina. Da igual que pilotes un coche o que juegues al fútbol. Eso es imprescindible».

«Conduzco mejor en la 'play'»

Por la mañana al colegio, cursa primero de Bachillerato, después come en casa y siesta. Por la tarde entrena y al regresar estudia, cena y a la cama. Los fines de semana, compite y disfruta de sus amigos. Así de apretada está la agenda de Jesús júnior. «Mi padre a veces es un poco pesado, demasiado exigente, pero al final te acuerdas de lo que te dice», comenta, al tiempo que le lanza una mirada cómplice a su progenitor. Hace tres semanas, el racinguista fue convocado por la selección cántabra sub 18. «Fue una alegría», asegura. Otro paso más.

No obstante, padre e hijo, no sólo comparten sacrificios y obligaciones, también el deporte les une. «Vemos los partidos del Racing juntos», indica el mayor de los Puras, y «la Fórmula 1», se apresura a añadir el pequeño. Y cuando no hay nada que ver, llega la competición familiar. «Le gano al fútbol en la 'play station' y a los juegos de rallies», dice con una sonrisa pícara en la cara el que aún no tiene edad para conducir. «Con el volante aún me defiendo», protesta Chus.

Antes de concluir el encuentro con EL DIARIO MONTAÑÉS un último consejo resuena en la terraza de la familia Puras. «Siempre le digo que se fije en los que lo hacen bien, como hacía yo con Antonio Zanini cuando empecé. Hay que copiar a los «buenos», apunta el padre. Hasta el momento, el chaval hace lo propio con «Özil e Iniesta», mientras sueña con «jugar en el Racing, en Primera». De momento, a sus 16 años, Jesús apunta con el dedo el camino que debe seguir y su padre le guía para que no tropiece.