Una mujer fallece en Torrelavega tras quemarse a lo bonzo en su bar

El bar que regentaba la víctima, La Casa de la Cerveza, en la calle Pando, amaneció ayer precintado por los bomberos. / Sane/
El bar que regentaba la víctima, La Casa de la Cerveza, en la calle Pando, amaneció ayer precintado por los bomberos. / Sane

Horas antes, había sido denunciada al conducir por una calle peatonal y dar positivo en alcoholemia

J. I. A.TORRELAVEGA.

Una mujer de Torrelavega, Pilar F. C., de 48 años, falleció en la madrugada de ayer tras quemarse a lo bonzo en el bar que regentaba por causas que se desconocen. El hecho se produjo en torno a las cinco de la madrugada, minutos después de que agentes de la Policía Local, que estaban de guardia en la zona de vinos de la ciudad, la denunciasen por conducir sin permiso por una calle peatonal y tras dar positivo en la prueba de alcoholemia.

Según fuentes policiales, tras abandonar la comisaría, Pilar se dirigió a su bar, La Casa de la Cerveza, en la calle Pando, donde se desnudó y se roció el cuerpo con alcohol industrial. Un ciudadano avisó a la Policía poco después porque salía humo del establecimiento.

Agentes y bomberos se personaron en el lugar y, tras forzar la puerta principal del bar, encontraron a la mujer ardiendo de cintura para arriba y tirada en el suelo. De nada sirvieron los reiterados intentos por reanimarla, ya que falleció en la ambulancia que la conducía al Hospital Valdecilla.

El establecimiento en el que se produjo el suceso, situado en la zona de vinos de Torrelavega, amaneció con la persiana a medio bajar y cerrado con cintas en las que se podía leer: 'No pasar, bomberos'. A pesar de que el día era frío y lluvioso, y las calles estaban semidesiertas, la noticia corrió como la pólvora. Antonio, un vecino que la conocía de «hola y adiós», dice que Pili, como la llamaban en el lugar, regentaba este bar al que acudía una clientela habitual, «de los de siempre».

Agustín, el propietario del único establecimiento cercano que estaba abierto ayer a primera hora, recuerda que la fallecida era una «buena mujer», que tenía un hijo y que vivía con su madre en la calle Emilio Revuelta, en el barrio del mismo nombre.

«Uno, dos y tres»

Juan, uno de los vecinos que se despertó al escuchar a los bomberos gritar «uno, dos y tres» cuando iban a forzar la puerta principal, recuerda que se formó «mucho jaleo» y que sacaron el cuerpo en camilla para introducirle en una ambulancia que «tardó en marchar veinte minutos o más».

Uno de los clientes de La Casa de la Cerveza, Antonio Gutiérrez, tenía un «disgusto gordo» porque la fallecida era «maja, buena gente». Recuerda que Pili perdió a su hermano en un accidente de tráfico poco después de abrir el bar, hace más de una década, y que era tan «encantadora» que «me ofrecía su sitio para que aparcase». Recuerda con amargura que les dijo a los policías que la multaron: «Haced lo que queráis porque yo me voy a suicidar». Unos planes que, al parecer, también habría expresado a personas de su entorno en los últimos días.

Juan Pérez, otro vecino de la calle Pando, vio lo que sucedía desde su balcón: «Sacaron un cuerpo negro, con los brazos levantados, que no parecía ella. La encontraron dentro, junto a la entrada pequeña».