La poesía desencantada de Patricia Fernández irrumpe en las librerías

Patricia Fernández, en la librería Espacio Kattigara, donde presentó ayer su primer poemario / Sane. ::/
Patricia Fernández, en la librería Espacio Kattigara, donde presentó ayer su primer poemario / Sane. ::

La escritora santanderina refleja el descontento de su generación en su primer libro, 'Caníbales modernos', editado por Kattigara

ROSA M. RUIZSANTANDER.

Han tenido que pasar 27 años para que Patricia Fernández (Santander, 1978) vea sus pensamientos encuadernados. Ayer presentó su primer poemario 'Caníbales modernos', un libro que más allá de etiquetas fáciles como surrealismo, onirisimo o simbolismo destila desencanto. El mismo que percibía a los 8 años cuando salía a pasear por las calles y se tropezaba con las caras tristes de los viandantes, una sensación que años después no sólo no ha desaparecido, sino que se ha multiplicado y de la que se refugia en su poesía.

'Caníbales modernos', que es como se titula el libro, está editado por el sello cántabro Kattigara dentro de la colección 'Los versos del sextante', cuenta con ilustraciones de Ruth Miguel y la portada es obra de Diego Latorre. El acto de presentación se celebró en la librería de la editorial en la santanderina calle Madrid.

La autora reconoce que desde la infancia tiene muy claro que en la vida «algo va mal» y repite esta idea varias veces durante de la conversación: «la gente no sonríe, porque las cosas no están bien y esa sensación me ha perseguido toda la vida». De nada la han servido sus múltiples viajes -es titulada en Turismo y ha trabajado como intérprete en Costa Crucero- ni su estancia en Londres: «las cosas siguen yendo mal y lo peor de todo es que creo que no van a mejorar nunca. Es más, me parece una utopía pensar que van a mejorar», señala.

Ese desencanto supone, según Carlos Ealo, coordinador de la colección y autor del prólogo de 'Caníbales modernos', «una voz poética inédita, cuyo estilo rompedor tiene entronques en la lírica de Rimbaud, Ginsberg, Whitman o Blanca Andreu». Y Patricia Fernández reconoce que ha bebido de algunos de ellos durante su vida. También se ha visto influenciada por la literatura fantástica de Tim Power, uno de sus autores de cabecera.

«El sistema falla»

El desencanto generacional que esta joven poeta refleja en sus versos se debe a que el sistema «no está bien concebido». Cree que la obligatoriedad de trabajar durante toda la vida para poder pagar una hipoteca es una de principales cuestiones que causan infelicidad. «Al final el problema está en el sistema en que vivimos, que ha hecho que en los últimos meses la gente haya salido a la calle. Banqueros, políticos y empresarios son esos caníbales modernos que dan título a mi obra. Acudo a todas las manifestaciones que se convocan, pero no creo que sirvan para mucho. La gente enseguida se cansa y o bien deja la lucha o se busca otra», reflexiona.

Patricia Fernández, que imparte clases de inglés en Santander mientras acaba la carrera de Filología, también está pensando en nuevos proyectos y muy pronto presentará con la ilustradora Ruth Miguel un fanzine. «Se va a llamar 'Un gato en alta mar', porque a veces tengo la impresión de que vivir en Santander es estar perdido en alta mar».

 

Fotos

Vídeos