Torrelavega pierde al guardia 'Nureyev', uno de sus personajes más queridos

Ángel Quintanal Saiz, que se hizo famoso por su singular forma de dirigir el tráfico en Cuatro Caminos, falleció ayer a los 85 años

J. I. ARMINIOTORRELAVEGA.
Ángel Quintanal, en el cruce de Cuatro Caminos. / Foto: L. Palomeque/
Ángel Quintanal, en el cruce de Cuatro Caminos. / Foto: L. Palomeque

Torrelavega perdió ayer a una de sus señas de identidad: Ángel Quintanal Saiz, el popular guardia de Cuatro Caminos, apodado 'Nureyev' porque dirigía el intenso tráfico como si estuviese bailando, falleció a los 85 años después de una larga enfermedad. 'Gelín', como le conocían los más cercanos, será enterrado esta tarde, a las cinco, en su pueblo, Tanos. Medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco de su singular forma de trabajar, de la que estaba orgulloso, y los que quieran recordarle sólo tienen que acceder a vídeos colgados en Internet.

El histórico cruce de Cuatro Caminos, regulado por semáforos desde hace una década, estuvo ligado durante 40 años a la figura de este policía local a quien el artista Mauro Muriedas fue el primero en apodar como el 'Nureyev de Torrelavega' por su peculiar estilo de dirigir el tráfico. Con motivo de la obra de remodelación del cruce, Ángel Quintanal, ya jubilado, fue entrevistado por este periódico y dijo que le daba mucha pena porque era una parte muy importante de su vida: «Media Europa va a echar de menos al guardia de Cuatro Caminos».

Turnos duros

'Nureyev' recordó en aquella ocasión lo difícil que fue trabajar en el cruce, ya que «era uno de los turnos más duros para un policía local, sobre todo en invierno». Aquellos relevos llegaron a ser de hasta cuatro horas, pero a él era lo que más le gustaba: «La gente me conocía por el peculiar casco que llevaba, tipo salakov. Cuando cambió el uniforme del Cuerpo y se impusieron las gorras, a mí fue al único al que consintieron que siguiera con el caso. Las chavalas me guiñaban el ojo al cruzar y los niños eran cariñosos. Me gustaba dar paso a los coches, pero, sobre todo, a los peatones».

Para aguantar el duro turno de trabajo en Cuatro Caminos, por donde circulaban decenas de miles de vehículos a diario y el aire se hacía a veces irrespirable, 'Gelín' se imaginaba que estaba bailando, dado que «así era más bonito, más alegre para los conductores, y de paso me hizo tan famoso que incluso me filmaron de muchos países y los turistas me sacaban fotos». También tuvo un recuerdo para los alcaldes: «He conocido a diez, todos muy buenos y no tengo nada malo que decir de ellos porque fueron extraordinarios para mí».

Recuerdo entrañable

«Hizo un arte de su profesión y por eso se convirtió en un personaje muy popular y fue bautizado con el sobrenombre de un gran artista. Nunca olvidaré su imagen desenvuelta y sonriente, su admirable forma de dirigir el tráfico, con una maestría y una elegancia dignas de servir de ejemplo en las academias de policía. Gracias a su saber hacer, despertó la admiración de sus vecinos, orgullosos de esta forma de trabajar y de su bien ganada fama. Su recuerdo entrañable sigue vivo entre quienes le conocimos y permanecerá siempre unido al cruce de Cuatro Caminos, donde tantas veces disfrutamos del arte del 'Nureyev de Torrelavega'», dijo ayer el actual regidor, Ildefonso Calderón.

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