Una comida de altura

En Polaciones, guisos de cuchara, buena carne y postres caseros

JOSÉ LUIS PÉREZLA LAGUNA.
Pan artesano hecho en horno de leña. ::
                             DM/
Pan artesano hecho en horno de leña. :: DM

Una excursión o una visita programada a Polaciones exige quedarse a comer en la zona y disfrutar con su gastronomía tradicional. Los cuatro restaurantes del municipio cumplen con esta premisa, basada en una cocina casera, sabrosa y apoyada en buenas materias primas.

En el pueblo de La Laguna, en el mismo cruce que hay que coger para llegar a Puente Pumar, Lombraña, Tresabuela y Uznayo, se encuentra el restaurante Casa Enrique, un negocio familiar abierto en 1991 y que en la actualidad dirigen las hermanas Pilar y Emi, con el apoyo de su madre entre los fogones, aunque «aquí hacemos todas de todo», como manifiesta una de ellas.

El restaurante cuenta con una amplio comedor, con vistas al paisaje de montaña que caracteriza la zona. Lo complementan dos terrazas, ideales para disfrutar del aperitivo o del café en los días que hace buen tiempo.

En Casa Enrique lo primero que llama la atención ya sentados en la mesa es el pan, de elaboración artesanal propia, en horno de leña. El lechazo, el cabrito o el cochinillo también se preparan en el horno, siendo necesario en el caso de los dos últimos encargarlo con antelación.

El restaurante trabaja bien el menú del día y el menú del fin de semana, siendo su carta amplia, destacando en primer lugar los guisos de cuchara, tipo cocido montañés, cocido lebaniego, la fabada, las alubias blancas, las alubias rojas.

Otros entrantes apetecibles son la sopa de carne, las ensaladas, la ensaladilla rusa, las croquetas caseras o la tabla de embutidos.

En segundos platos mandan las carnes, además de las referidas tienen aquí mucha demanda las de caza. Así, de encargo se prepara un interesante ragú de jabalí o venado. Además no falta la buena carne roja -chuleta, chuletón, solomillo, escalope, filete de ternera-, procedente de la zona o del cercano norte de Palencia, donde también hay muy buena carne.

Una auténtica tentación son los platos de huevos con materias primas de la matanza: con chorizo, con jamón, con torreznos... Otras opciones son el lomo adobado frito, el picadillo de chorizo, el borono o las tortillas (de espárragos, bonito, chorizo o champiñones).

Los pescados aquí tienen, obviamente, un menor peso, pero no faltan en la carta un bacalao con tomate, una bacalao con limón o mayonesa o una merluza a la romana.

Postres caseros

Los postres en su gran mayoría y salvo helados, son de elaboración propia y el abanico de posibilidades a la hora de elegir el comensal es muy amplio, desde las natillas hasta el canónico el flan de huevo, la tarta de queso, la de chocolate, la de limón, la de la abuela, la de manzana o la de café... No falta el arroz con leche y un postre especial como el Pijama 'Casa Enrique'.

Un trato cordial y una buena relación calidad-precio completan este escenario culinario, sin duda, uno de los más elevados de Cantabria por altitud: Polaciones está a casi mil metros.

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