LA MANO, CENTRO DE ATENCIÓN

El Hospital Valdecilla cuenta desde marzo de este año con una unidad específica, coordinada por Fernando del Canto, de la que forman parte tres traumatólogos y dos cirujanos plásticos

De izquierda a derecha, Fernando del Canto y Francisco Peñas (sentados), junto a Higinio Ayala y Manuel Sánchez. ::
                             ALBERTO AJA/
De izquierda a derecha, Fernando del Canto y Francisco Peñas (sentados), junto a Higinio Ayala y Manuel Sánchez. :: ALBERTO AJA

Las manos son una parte imprescindible del cuerpo y sus problemas pueden afectar a nuestra calidad de vida. Esto lo saben bien en la Unidad de la Mano del Hospital Valdecilla, que funciona como un grupo de profesionales desde hace dos años, pero que se ha creado como unidad el pasado mes de marzo, con la participación de tres traumatólogos y dos cirujanos plásticos. «Era una necesidad evidente y se ha hecho realidad», afirma su coordinador Fernando del Canto. Junto a él, conforman el equipo Francisco Peñas, Manuel Sánchez, Higinio Ayala y Juan Ramón Sanz.

La nueva unidad atiende todo lo relacionado con la patología de la mano, muñeca, nervios periféricos, intervenciones plásticas, etc. La mayor parte de los casos llegan desde Urgencias de Valdecilla, aunque también se están derivando pacientes de Sierrallana y Laredo y, en menor medida, de las consultas de los especialistas. La voz ha corrido y ahora ya se sabe que hay una unidad que te puede resolver los problemas cuando se producen patologías complicadas como las degenerativas (artrosis), túneles carpianos o la enfermedad de Dupuytren, entre otras.

La microcirugía, las artroscopias para curar las fracturas o los nuevos materiales e infiltraciones para algunas patologías, como la citada de Dupuytren, son algunos de los avances que se llevan a cabo en la Unidad de la Mano.

La presión asistencial es un problema que padecen muchos servicios hospitalarios y del que no se libran tampoco en este área. La lista de espera para las intervenciones cuenta actualmente con 500 pacientes y el tiempo máximo para ser intervenido es de 13 meses. Todo ello a pesar de que se está incrementando el número de personas que son vistas en consulta y que los quirófanos se utilizan al máximo, con cinco y seis sesiones semanales. En 2012 se vieron a 8.600 pacientes, unos 50 por día de consulta, y se realizaron 780 intervenciones. Además, el pasado año había un profesional menos en la unidad.

Con los datos de lo que va de 2013 la previsión es que al finalizar el año se haya superado la cifra de 9.000 intervenciones y se hayan llevado a cabo más de 800 intervenciones.

Injerto libre

Una de las actuaciones que más ha crecido ha sido la de los injertos libres. Desde el pasado enero se han llevado a cabo once de estas intervenciones, que suponen de 6 a 8 horas de quirófano. «La microcirugía es una técnica que utiliza métodos de aumento (microscopio) para poder efectuar reparaciones de estructuras (vasos y nervios) que no se pueden realizar a simple vista. Se puede utilizar para reparar daños arteriales o nerviosos, heridas con lesión o para efectuar auténticos autotrasplantes, es decir, coger una serie de tejidos de una zona del paciente y llevarlos a otra donde hacen falta», explica Del Canto. Cuando la distancia entre ambas zonas no permite el trasplante por simple rotación no queda más remedio que seccionar los vasos y nervios del colgajo y suturarlos en el lugar del destino. Es lo que se llama injerto libre.

Estas técnicas permiten realizar tratamientos de pseudoartrosis, coberturas de pérdidas cutáneas, osteomielitis, trasplantes de dedos de pie a mano para corregir amputaciones de dedos, etc. Desde que se ha puesto en marcha la Unidad se ha incrementado exponencialmente la realización de las técnicas. «Algunas fracturas del escafoides provocan una lesión de riego del hueso, que no consolida. Estamos realizando injertos de hueso vascularizados libres. Rondamos el 80% de buenos resultados», apunta Del Canto.

La terapia de la enfermedad de Dupuytren ocupa también una parte importante de la Unidad de Mano. Esta patología, llamada así en honor al cirujano Guillaume Dupuytren, es una afección crónica de la mano, no curable, que provoca la flexión progresiva y permanente de algunos dedos hacia la palma de la mano y restringe sus funciones. «Nos llegan de 200 a 300 casos de esta enfermedad», afirma el coordinador. En pacientes con cierto grado de deformidad, se realizan infiltraciones, lo que evita pasar por el quirófano y por un largo proceso de rehabilitación.

Otra técnica que se está introduciendo es el uso de la artroscopia para ayudar a reducir y fijar mejor las fracturas de muñeca, además de poder diagnosticar y tratar algunas lesiones ligamentarias que se asocian con las fracturas. Se están realizando, además, en algunos casos seleccionados, el tratamiento de las artropatías degenerativas de la mano y muñeca mediante prótesis, cuando antes la única posibilidad era dejar fijar la articulación dañada.

Muchas de las patologías de la mano aparecen con la edad, pero el incremento de la esperanza de vida hace que no se limite la edad en la que se puede poner una prótesis o aplicar otras técnicas. Fernando Del Canto valora que la importancia de la creación de la Unidad radica en que los pacientes que acuden pueden beneficiarse de unos criterios homogéneos tanto de diagnóstico como terapia, ya que se trata de un trabajo en equipo y los casos más complejos se discuten en sesiones conjuntas.