Los históricos frescos de Quintanilla serán declarados Bien de Interés Cultural

La reivindicación del artista santanderino y de sus murales, que recuperó la Universidad de Cantabria tras ser descubiertas en un cine de Nueva York, preludian la celebración en 2014 de los 75 años de su obra

GUILLERMO BALBONASANTANDER.
Detalle de uno de los cinco frescos del pintor Luis Quintanilla 'Ama la paz y odia la guerra', que se exhiben en el paraninfo de la UC. / Foto: Celedonio/
Detalle de uno de los cinco frescos del pintor Luis Quintanilla 'Ama la paz y odia la guerra', que se exhiben en el paraninfo de la UC. / Foto: Celedonio

Memoria y vida, creación y dolor, exilio y patrimonio se aúnan tras una serie de iconos de gran valor artístico y simbólico: los históricos frescos del pintor cántabro Luis Quintanilla (1893-1978), agrupados bajo el epígrafe 'Ama la paz y odia la guerra'. Ahora la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha incoado expediente para declarar estas obras Bien de Interés Cultural (BIC). Reivindicar la figura del artista y reconocer la labor de recuperación del patrimonio histórico abordada en torno a estos frescos son los fundamentos que subyacen al objetivo de la declaración.

El expediente, a solicitud de la Universidad de Cantabria, institución que impulsó la recuperación de estas obras, supone el umbral del 'Año Quintanilla' que la UC celebrará en 2014 con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de la creación de los frescos.

El conjunto mural, ubicado en exhibición permanente en el Paraninfo de la UC, constituye una obra «muy notable y peculiar» dentro de la trayectoria artística de Quintanilla y es todo un «alegato antibelicista que narra las consecuencias de la contienda civil española en cinco escenas figurativas».Los frescos, 'Hambre', 'Soldados', 'Huida', 'Destrucción' y 'Dolor', fueron creados para el Pabellón Español de la Exposición Universal de 1939 en Nueva York. Nunca llegaron a exhibirse, porque la Guerra Civil concluyó antes de la muestra. Durante medio siglo se dieron por perdidos pero reaparecieron en 1990, en una sala de cine pornográfico de la ciudad, y en 2007 fueron rescatados. Son, junto a 'Los 13 puntos de Negrín' de Josep Renau, editada en 1938, la única obra que se conserva del proyecto del Pabellón Español.

El estilo utilizado por Quintanilla se aleja de las vanguardias artísticas del momento «para emplear una figuración realista similar a las que utilizaban los autoritarismos para trasladar sus mensajes en la época de entreguerras».

La Dirección General de Cultura ha incoado expediente para la declaración del conjunto de murales como BIC, con la categoría de Mueble. La UC ultima un programa de actividades con motivo de la citada celebración de los 75 años de la obra de Quintanilla, efemérides paralela a la del final de la guerra civil. El exilio, la contienda, y el patrimonio serán los grandes ejes sobre lo que pivotará este calendario especial. Exposiciones, documentales -caso del filme cántabro 'Los Otros Guernicas' de Iñaki Pinedo, fruto de una intensa investigación, que recorre la vida y la obra del pintor santanderino-, conferencias y mesas redondas configurarán el Año Quintanilla, artista que expuso en el MOMA.

Según el vicerrectorado de Cultura, Participación y Difusión de la UC, los cinco murales son fruto de una técnica al fresco, heredada de los modelos renacentistas italianos, que se adaptaba a la perfección a los modelos propagandísticos que Quintanilla pretendió adoptar en su obra.

Los cinco frescos del santanderino -calificado por Esther López Sobrado, historiadora y especialista en su obra, como marino, pintor, boxeador, dibujante, fresquista, repujador, grabador, escritor, espía memorialista, ceramista, escenógrafo, retratista, cineasta, autor teatral, ensayista e ilustrador- fueron objeto de un largo periplo hasta las negociaciones destinadas a su adquisición.

El gobierno de la República encargó a un equipo de artistas la decoración del Pabellón español en la muestra internacional. Los artistas elegidos fueron el pintor Sunyer, el escultor Joan Rebull y Luis Quintanilla. Quintanilla se trasladó a Nueva York, alquilando un estudio en la Quinta Avenida. Un encargo análogo al que el mismo Gobierno realizó a Picasso para la Exposición de París de 1937, es decir, el 'Guernica'. El propio artista, para protegerlos posteriormente, aseguró que los frescos habían desaparecido y se habían destruido cuando se inundó el almacén donde estaban guardados. Todos lo creyeron así hasta que en 1990 fueron descubiertos en los pasillos de la sala de cine neoyorquina. Tras su traslado a Santander, un equipo del Instituto de Restauración del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia fue el encargado de recuperar una obra que sufría serios daños, producto de muchos años de olvido y abandono. La rehabilitación contó con el mecenazgo del Santander que financió además el traslado de los frescos desde Nueva York.