«Una novela histórica enseña cosas nuevas tanto al que la lee como al que la escribe»

Jesús F. Rodríguez Leal, que presenta hoy en Estvdio su nueva novela, 'Pelayo: caudillo de los cántabros', señala que detrás de cada héroe «también hay una parte oscura»

ROSA M. RUIZSANTANDER.

Jesús F. Rodríguez Leal le está cogiendo el gusto a escribir novelas históricas «un poco peculiares». Así las describe él mismo porque «además de adaptar distintos acontecimientos a un argumento, aprovecho para dar a conocer el lugar donde se desarrollaron los hechos». Tal vez por ello, este autor, nacido en Santander en 1966, ambienta sus obras en Cantabria y Asturias, dos regiones de las que se declara enamorado y que cada vez le «interesan más». Tras la gran acogida de sus novelas anteriores, 'El viaje de Kanto' (2007), 'El arco del Druida' (2009) y 'La moneda de Favil' (2009), ahora presenta 'Pelayo: caudillo de los cántabros', una novela con la que pone fin a esta «aventura histórica» que se mezcla con la naturaleza y la etnografía de los lugares donde los pueblos norteños de Iberia, Hispania y más tarde Spania se opusieron a los distintos invasores que intentaron dominar la cordillera cantábrica. Este nuevo libro se presenta hoy a las 19.30 horas, en el Espacio La V, de la librería Estvdio.

El autor, que es licenciado en Derecho y «escritor por afición», reúne en su nueva obra a dos de los personajes más relevantes de este periodo histórico. Por un lado, al caudillo Pelayo, «un hombre de espíritu rebelde que, aunque también tenía su lado oscuro, inició la Reconquista» y a Beato de Liébana, «un intelectual que tuvo un importante papel en esta hazaña».

Ambos se encuentran ahora en este libro que recrea los hechos sucedidos en estas tierras en el siglo VIII. «Los dos protagonistas procedían del mismo valle y de formas muy distintas, con su trabajo, cambiaron el devenir de Spania», señala.

Para Rodríguez Leal, la novela histórica proporciona muchos placeres que no se encuentran en la ficción. «Creo que este tipo de novelas permite conocer cosas nuevas tanto al que las lee como al que las escribe», señala.

Fascinado por este periodo histórico, señala que el pueblo en el siglo XVIII supo superar sus dificultades e incluso llegó a hacer algo tan impensable como «expulsar a los árabes de su territorio. Un hecho que no debe caer en el olvido».

Para ello, en este libro, editado por Montañas de Papel, comienza con el hallazgo de una «crónica olvidada», un códice escrito por un monje que, por avatares del destino, convivió con Pelayo y Beato.

«Comparto esa mítica frase que dice que 'el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla' y por eso me interesa mucho todo lo que se fraguó en esta región y que permitió que hoy seamos lo que somos», concluye el autor.