Un coche resbala por la rampa del puerto de Suances y acaba en la ría

«El acceso está en muy malas condiciones, lleno de verdín», se queja el propietario del vehículo

SARA TORRESANTANDER.

«Gracias a Dios, yo no estaba detrás del coche cuando se deslizó, porque me habría aplastado». Rafael Díaz, un vecino de Suances de 24 años, explica pesaroso cómo desde su barca vio a su vehículo, un Peugeot 406, caerse a la ría San Martín por la rampa del puerto. «Está llena de verdín y muy resbaladiza», se queja.

Eran las cuatro de la tarde de ayer y se disponía a ir a pescar junto a su amigo Jorge Crespo, para lo cual engancharon la barca al Peugeot 406 y se dirigieron hacia el puerto. Una vez allí, Crespo, que conducía, dejó el coche colocado para poder echar la barca al agua. Pero con sumo cuidado, habida cuenta de lo resbaladiza que suele estar esa zona, según comenta Díaz, que añade que no sólo estaba puesto el freno de mano, sino que «Jorge había metido primera para que la adherencia de las ruedas al asfalto fuera mejor». No era la primera vez que el coche había resbalado en esa zona, y por eso no le acercaron demasiado al agua y prefirieron arrancar el motor de la embarcación, activando la marcha atrás, «para que descendiese con su propio impulso». Fue la fuerza de este motor la que hizo que el coche cayera a la ría, según explica el propietario. «Se me hunde el coche por completo», pensó en ese momento el dueño del vehículo, que dice que se asustó. Sin embargo, el remolque, que había frenado con unas rocas, impidió que el coche se hundiera por completo. No obstante, el agua llegó a la altura del volante y causó diversos daños.

Decenas de personas se acercaron a contemplar lo ocurrido. Díaz llamó al 112 para pedir ayuda, pero «nadie se personó porque no había ningún herido». Seguidamente pidió ayuda a un amigo, que acudió con un todoterreno para sacar el vehículo del agua. «Costó mucho arrancarlo», señala, y explica que «ahora tiene muchos fallos y hay que hacer una revisión completa».

En la enumeración de los daños refleja que había dos móviles que han dejado de funcionar, al igual que la radio. Además, están dañadas ambas defensas: la trasera porque se golpeó contra el remolque, un impacto que también produjo daños en un foco; y la delantera, por la fuerza que hubo que aplicar para sacar el coche del agua.

El joven asegura que la rampa no está en condiciones adecuadas para darle el uso normal y recuerda que el año pasado le ocurrió lo mismo, pero «gracias a Dios una piedra hizo que el coche frenara». Por eso pide que se realice un correcto mantenimiento