Carmen González Echegaray brilla con su propia estela en el Día de las Letras Cántabras

Laguillo, Carmen González Echegaray su sobrino Rafael. ::                             R. RUIZ/
Laguillo, Carmen González Echegaray su sobrino Rafael. :: R. RUIZ

La historiadora recogió el máximo galardón de la Sociedad Cántabra de Escritores en el que se recordó a otros quince autores de la región

ROSA M. RUIZ

Santander. En La Vidriera de Camargo ayer se leyeron muchos versos, se enlazaron cientos de palabras y se escucharon muchos nombres. Los de quince escritores de la región ya fallecidos que en 2014 cumplen diversos aniversarios. Para recordarlos representantes de las letras españolas, de la Universidad de Cantabria, políticos y miembros de asociaciones culturales participaron en una lectura colectiva que, como cada 19 de febrero, organizó la Sociedad Cántabra de Escritores con motivo del Día de las Letras. Ayer se escucharon muchas voces, pero solo una logró emocionar a los asistentes, la de la historiadora Carmen González Echegaray, a la que este año se entregó la Estela de Oro, máxima distinción de la sociedad.

A sus 88 años, apoyada de su cachava y en su sobrino Rafael, la investigadora, experta en la genealogía y heráldica, autora de libros de referencia en esta región, como 'Diccionario de apellidos y escudos de Cantabria', entre otros, se metió al público en el bolsillo con un breve discurso en el que, como la gran historiadora que es, no faltaron referencias a algunos acontecimientos relevantes de la ciudad que la vio nacer un 1 de diciembre de 1925. «Ante todo quiero disculparme por no ser ya la que he sido. He cumplido 88 años y estoy hecha una ruina», comenzó su intervención despertando sonrisas y aplausos por igual.

Durante su discurso bromeó con que procede de una generación «de la que ya solo queda Peña Cabarga», Y también recordó que le han tocado vivir momentos difíciles como la Guerra Civil, el «hambre de verdad que trajo la posguerra» y «el siniestro», que es como los santanderinos denominan al gran incendio que asoló «las grandes casonas y las casucas» de la ciudad en 1941. «Os quiero a todos», concluyó picara.

La historiadora suma esta Estela de Oro a los muchos premios que ha conseguido durante su larga carrera. Tantos, que incluso el presentador del acto, el periodista Javier Rodríguez, reconoció imposible resumir. Es miembro, entre otras, de la Real Academia de la Historia y con sus publicaciones ha contribuido a rescatar las raíces cántabras y conservar las tradiciones regionales.

La presidenta de la Sociedad Cántabra de Escritoras, Delia Leguillo, le hizo entrega de la Estela de Oro que, el año pasado, le fue concedida precisamente a su hermano, el también historiador Joaquín González Echegaray.

Con el Día de las Letras, que ayer vivió su tercera edición, el colectivo de escritores quiere rescatar del olvido «a todos los autores que han engrandecido las letras de esta región». Lo hacen coincidiendo con la fecha de nacimiento de Beato de Liébana, el primer escritor cántabro del que hay constancia, y con una lectura colectiva. Delia Laguillo recordó ayer los inicios de esta celebración en el año 2011, en la Biblioteca Central de Catabria, en un acto en el que se concedió al escritor Manuel Arce la primera Estela de Oro. Ayer fue uno de los participantes en la lectura colectiva.

 

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