Turismo de Tenerife

Santander y Tenerife: un vuelo de distancia y mucho por descubrir

Hay viajes que empiezan mucho antes de llegar al destino. La conexión directa de Binter entre Santander y Tenerife convierte el trayecto en parte de la experiencia y acerca una isla donde cada día puede vivirse de una manera diferente.

Arancha Bustillo

Un avión avanza a cientos de kilómetros por hora a más de diez mil metros de altura. Sin embargo, desde la ventanilla, el tiempo parece moverse a otro ritmo. Las ciudades se hacen pequeñas, las nubes se convierten en paisaje y la rutina queda suspendida durante unas horas.

Viajar tiene algo de cambio de perspectiva. Ocurre cuando se abandona lo conocido y se empieza a mirar hacia lo que está por descubrir. También cuando el propio trayecto invita a detenerse, disfrutar de un café, leer unas páginas o simplemente observar cómo el horizonte va transformándose poco a poco.

Y entonces sucede. El verde de la costa cantábrica queda atrás y, al otro lado de la ventanilla, emerge una isla esculpida por volcanes, barrancos y el océano Atlántico. Un territorio de contrastes donde una mañana puede comenzar junto al mar y terminar contemplando uno de los paisajes volcánicos más singulares de Europa.

Los kilómetros que separan Santander de Tenerife se recorren ahora de forma directa gracias a la conexión de Binter, con dos frecuencias semanales, y conexiones con escala varios días a la semana. Una ruta que acerca dos destinos unidos por su personalidad atlántica, pero marcados por paisajes y experiencias completamente diferentes.

Porque viajar en #ModoCanario no consiste únicamente en llegar. También importa cómo se llega. El tiempo que dedicamos al trayecto, la comodidad del vuelo y las sensaciones que nos acompañan durante el camino forman parte de la experiencia. Y es precisamente ahí donde comienza una estupenda forma de descubrir Tenerife.

La ruta se opera con los Embraer E195-E2 de Binter, aviones configurados con dos asientos de cuero a cada lado del pasillo y sin asiento central, con mayor espacio entre filas. A bordo, la experiencia se completa con un aperitivo gourmet elaborado con productos frescos y canarios, equipaje de mano incluido y una oferta de entretenimiento con series, películas, música, juegos y prensa.

Porque el viaje no termina cuando se cierra la maleta ni empieza al recogerla en destino. Hay trayectos que simplemente conectan dos lugares y otros que ayudan a entrar, poco a poco, en el estado de ánimo de las vacaciones. Cuando el camino se disfruta, la llegada también se vive de otra manera.

Descubre la isla de las infinitas experiencias

Y entonces llega el momento de cambiar de ritmo. Las puertas del avión se abren y empieza una forma distinta de vivir el tiempo, el paisaje y las vacaciones. Tenerife espera con experiencias para todos los gustos y con la libertad de poder descubrirla a tu manera.

Tenerife es una isla que invita a elegir. Hay días para el mar y días para la montaña; mañanas para descubrir pueblos históricos y tardes para simplemente dejarse llevar. Y todo sucede a poca distancia, permitiendo improvisar sin renunciar a nada.

Puede empezar junto al mar. Quitarse los zapatos, pisar la arena y dejar que el Atlántico haga el resto. En Tenerife hay playas de arena rubia y negra, y también charcos y piscinas naturales que la lava dibujó al encontrarse con el océano. En Garachico, por ejemplo, es posible bañarse entre roca volcánica y, poco después, caminar entre edificios centenarios, plazas y arquitectura tradicional. Con una temperatura media anual de 23 grados, además, el calendario importa bastante poco a la hora de acercarse al agua.

Más allá de la costa, el Atlántico revela otro de los grandes tesoros de Tenerife. Frente al suroeste de la isla habitan de forma permanente poblaciones de delfines mulares y calderones tropicales, convirtiendo estas aguas en uno de los mejores lugares de Europa para el avistamiento responsable de cetáceos durante todo el año. Un tramo de unos 22 kilómetros de la costa ha sido reconocido por la World Cetacean Alliance como Lugar Patrimonio de Ballenas, poniendo en valor la riqueza natural de este entorno único.

De vuelta a tierra, el bañador puede dejar paso a las zapatillas. Tenerife cuenta con 43 espacios naturales protegidos que ocupan aproximadamente la mitad de su territorio. En Anaga, Reserva de la Biosfera, los senderos atraviesan bosques de laurisilva envueltos en niebla y vegetación exuberante. Hacia el noroeste, Teno conserva algunos de los paisajes geológicos más antiguos de la isla. Y en el centro se alza el Teide, con 3.715 metros de altura y un entorno de cráteres, coladas y formaciones volcánicas reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO.

La huella volcánica no termina en la superficie. La Cueva del Viento permite adentrarse en uno de los mayores tubos volcánicos del mundo, formado hace unos 27.000 años. Una experiencia que invita a descubrir la isla desde una perspectiva completamente diferente.

Y entre una cosa y otra también queda tiempo para no hacer planes. Para alargar una comida frente al Atlántico, buscar una terraza cuando cae el sol, subir a un rooftop o reservar unas horas para un spa. También para elegir dónde despertarse al día siguiente, ya sea un resort junto al mar, un hotel boutique, una villa privada o una casa rural rodeada de naturaleza.

La experiencia urbana tiene también su espacio en Tenerife. Santa Cruz combina edificios históricos con algunos de los grandes referentes de la arquitectura contemporánea de Canarias, como el Auditorio de Tenerife o TEA Tenerife Espacio de las Artes. Muy cerca, San Cristóbal de La Laguna, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, conserva el trazado urbano que inspiró el desarrollo de numerosas ciudades coloniales americanas. Y en La Orotava, las calles empedradas, las casas señoriales y los balcones de madera hablan de siglos de historia.

Y en algún momento habrá que sentarse a la mesa. Papas antiguas, quesos, pescados del Atlántico, frutas tropicales, mieles, carnes y vinos conforman una gastronomía estrechamente ligada al territorio. Se puede descubrir en restaurantes reconocidos por las principales guías gastronómicas o alrededor de la mesa de un guachinche, donde la tradición sigue formando parte de la experiencia.

Para quienes viajan en familia, Tenerife suma parques acuáticos, de naturaleza, aventura y animales repartidos por toda la isla. Y para los que prefieren unas vacaciones activas, existen más de 1.500 kilómetros de senderos señalizados, además de rutas en bicicleta, surf, kayak, buceo, parapente, escalada o barranquismo.

De vuelta para siempre volver

Los días en la isla pasan rápido, pero dejan huella. Siempre queda alguna cala por descubrir, un sendero pendiente, una mesa a la que regresar o una experiencia reservada para el próximo viaje.

avanti
indietro

La vuelta rara vez es la parte más deseada de unas vacaciones. Significa despedirse del destino y empezar a pensar de nuevo en la rutina. Sin embargo, cuando hasta el trayecto de regreso forma parte de la experiencia, cuesta un poco menos decir adiós.

Porque Tenerife tiene esa capacidad de dejar siempre algo pendiente. Y quizá por eso, mientras el avión pone rumbo de vuelta a Santander, muchos viajeros ya estarán pensando en regresar. No para repetir el mismo viaje, sino para vivir uno completamente distinto.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Turismo de Tenerife. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.