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Las agrupaciones Susurros del Mar, infantil, y Siete Villas, juvenil, arrancan el curso con ganas de recibir más integrantes para ensayar el nuevo repertorio

La frescura y el saber estar sobre las tablas caracteriza a los más jóvenes cuando salen a escena ./DM
La frescura y el saber estar sobre las tablas caracteriza a los más jóvenes cuando salen a escena . / DM
Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Septiembre no es solo sinónimo de vuelta al cole. Para la mayoría de niños y adolescentes también implica el regreso a las actividades extraescolares. Arrancan oficialmente en octubre y en muchas casas aún no tiene claro dónde apuntar a los críos. A veces lo deciden los padres. Y otras les dejan a los más pequeños decantarse por lo que más les motiva.

Si a sus hijos les gusta eso de cantar, tienen inquietudes musicales o demuestran cierto talento vocal su sitio puede estar en Susurros del Mar o Siete Villas. Son las dos agrupaciones corales, tanto infantil como juvenil, activas en Santoña. El pasado viernes ya han inaugurado el curso y es el momento idóneo para incorporarse a su filas ya que inician la preparación del nuevo repertorio. «Si se unen ahora es todo más fácil ya que se juntan con más niños que empiezan en el coro y todos aprenden desde cero las nuevas canciones», explica Lara Agudo. Ella es la directora de ambas formaciones.

Susurros del Mar está destinado a niños de 4 a 12 años. Las clases son los viernes, de seis a siete de la tarde, en la sede de la coral Portus Victoriae. No es necesario que tengan formación previa en este ámbito. Agudo solo pide a los nuevos fichajes que «tengan un cierto interés por cantar y por la música en general porque así es mucho más sencillo». Del resto se encarga ella. Capaz de sacar todo el potencial que llevan dentro los más pequeños. Y lo hace basándose en el juego. «Se trata de que ellos sientan que no están trabajando sino divirtiéndose. De una forma lúdica vamos aprendiendo canciones, a realizar la respiración, a colocar la voz de una forma lo más lo más higiénica posible para que no se la dañen y les dure los más años posibles». Y al final de todo esto, añade, «también estamos trabajando la conducta social y el trabajo en equipo».

Y es que la música, en este caso coral, aporta «múltiples beneficios a los niños». Así, les permite «mejorar las capacidades vocales y auditivas, les hace más sensibles, les relaja, les ayuda a liberarse y a ser más felices. El canto es un canal a través del cual ellos expresan cosas que quizás de otra forma no lo harían». En el caso de los más chiquitines, además, les ayuda a desarrollar el habla.

Los más pequeños se introducen en el mundo del canto coral a través del juego y la diversión.
Los más pequeños se introducen en el mundo del canto coral a través del juego y la diversión. / DM

«El canto ayuda a los niños a ser más sensibles, les relaja y es un canal a través del que expresan cosas» Lara Agudo, Directora

El objetivo final de las clases y ensayos es interpretar un repertorio delante del público y hacerlo lo mejor posible. Por eso, dentro de las sesiones lúdicas también hay un componente más formal de saber estar, de una disciplina para adquirir una buena presencia escénica. Y es que a estos jóvenes cantantes les motiva, y mucho, salir a la tablas a mostrar a sus familiares y al público en general las canciones que han ensayado.

Para los más pequeños, Agudo se decanta por piezas divertidas y en otros idiomas que «les hace mucha gracia». «La verdad es que los niños son muy agradecidos y cualquier tema que les presente, mientras sea novedoso, les gusta. Están siempre como esponjas absorbiendo todo aquello que les quieras aportar y si es nuevo mucho mejor»,

El hecho de que solo ensayen una hora es para que se les haga ameno y para introducirles poco a poco en el mundo coral. Así empezó Lara con seis años. La soprano y pianista recuerda que se inició en la escolanía que existía entonces en la Portus Victoriae. «Me enganché irremediablemente». Y quién sabe si a alguno de sus pupilos le pasará lo mismo porque «todos tienen algo que aportar al grupo ya sea conocimientos musicales o buena voz. Algunos incluso ya hacen cosas solos». Aquellos que apuntan buenas maneras, sin llegar a tener 12 años, pasan a pertenecer al coro juvenil Siete Villas. El siguiente escalón. «Si tienen esos mínimos conocimientos y esa conducta vocal para trabajar en condiciones con el grupo de jóvenes, les subo de nivel».

Lo cierto es que Santoña es un pueblo, en términos generales, muy 'cantarín'. La máxima expresión son las murgas. Pero aún cuesta que se apunten los niños a los coros. Es cierto que cada vez más padres apuestan por esta actividad extraescolar aunque sigue habiendo reticencias.

Un amplio espectáculo

«Todavía tenemos ese velo encima de los coros que nos cubre y que se basa en la creencia de que somos una actividad seria. Poco a poco los directores jóvenes les estamos dando un nuevo enfoque». Más atractiva para las nueva generaciones. Con ese fin de diferenciarse de lo tradicional y del resto de grupos, Agudo hace una apuesta fuerte por la interpretación dramática. «Nos sirve para dar un plus a la actuación y que no se quede solo como un concierto coral sino como un espectáculo mucho más amplio. Se integra música vocal, instrumental, coreografía y por supuesto, el teatro».

Una dinámica que ya tienen más que interiorizada el coro joven Siete Villas. Ellos ensayan los viernes de siete a nueve del anoche, para que así puedan acudir los integrantes que estudian en la universidad en Santander. Y es que, al alcanzar la mayoría de edad e irse a estudiar fuera de la región, algunos componentes se ven obligados a abandonar las clases en invierno, «pero tenemos las suerte de que retoman en verano ya que para ellos se trata de una experiencia agradable, que echan de menos, y al regresar en las vacaciones vuelven a ensayar y disfrutan de las actuaciones estivales».

«Los viernes de septiembre tenemos jornada abiertas para que se acerquen a conocernos y probar»

En este grupo todos los componente tienen al menos dos o tres años de experiencia coral. «Su aparato vocal está mucho más desarrollado y te permite abarcar un repertorio más complejo e interesante». Los jóvenes aportan frescura y un saber estar más concentrado. «En los ensayos avanzan más rápido a la hora de alcanzar objetivos». A ello ayuda que más de la mitad estudian piano, guitarra o acuden al conservatorio. Unos conocimientos musicales que les aportan confianza cuando salen a cantar en espectáculos como 'Capitán, mi capitán', 'Peregrinos del agua', las Jornadas Corales o el Encuentro de Voces Blancas. Lo cierto es que actúan por toda la región.

Para el Siete Villas este curso va a traer cambios. Yes que crecen y en el caso de los chicos las voces cambian y suenan más a hombres. «Tengo la incertidumbre de qué hacer. Si seguir manteniéndolo como un coro de voces blancas juvenil o uno más parecido a adultos pero sin perder la esencia de su edad».

Aunque ambas agrupaciones ensayan en Santoña, sus integrantes proceden de pueblos de toda la comarca oriental. El próximo viernes celebran jornada de puertas abiertas para conocerles y probar sin compromiso. Si los estas pensando, te esperan con los brazos abiertos.

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