Aparca como puedas en el Pctcan

El aparcamiento en superficie, gratuito, es insuficiente para cubrir las necesidades y los trabajadores estacionan en aceras, glorietas y zonas verdes, mientras que el subterráneo, de pago, está medio vacío

Coches sobre las aceras en el Pctcan./Daniel Pedriza
Coches sobre las aceras en el Pctcan. / Daniel Pedriza
José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

Coches aparcados en doble fila, encima de las glorietas, en las aceras, en improvisadas filas entre los carriles, en zonas verdes... El aparcamiento en superficie del Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan) se ha quedado pequeño, desde hace años, y cualquier sitio, por inaccesible que parezca, se convierte en una posible plaza. No se respetan ni las líneas amarillas ni las intersecciones, los peatones tiene que sortear un laberinto para transitar y las furgonetas de reparto se las ven y se las desean para llegar a su destino. Eso cuando pueden y no se quedan atrapadas sin posibilidad de maniobrar. «Una vez tuvimos que trasladar un equipo valorado en 400.000 euros con paliers porque la furgoneta que lo transportaba no pudo llegar hasta aquí», relata Piero Crespo, director del Instituto de Biomedicina y Biotecnología (Ibbtec), situado en uno de los extremos del aparcamiento

Estacionar allí se ha convertido en una heroicidad cada día. Y en un ejercicio de cultivo de la paciencia porque «puedes estar 15 ó 20 minutos dando vueltas a la caza de un hueco», relata Vicente Candás, trabajador de la empresa de telemarketing Atento. En su caso ni siquiera puede estacionar en las plazas reservadas para personas con movilidad reducida a las que tiene derecho. «Aquí cada uno aparca donde puede», explica.

El parking, gratuito, está situado entre los edificios del Ibbtec, el Institución de Hidráulica (IH) y Salia, donde tienen su sede nueva empresas, y está muy cercano a la sede de la Universidad Europea del Atlántico y a su nueva residencia de estudiantes, estrenada este curso. «Es una situación insufrible», expresa de forma gráfica Piero Crespo, que se enfrenta cada día al problema. «Se ha agravado con la llegada de la universidad, primero, la posterior de la residencia, y la instalación de más empresas en el edificio Salia. Cada vez hay más gente trabajando y el colapso está asegurado cada mañana».

En su contexto

950
plazas para turismos, vehículos grandes y motos tiene el aparcamiento subterráneo. La dirección de la sociedad gestora del Pctcan no dio a este periódico los datos del aparcamiento en superficie.
Reunión clave.
La Unión de Propietarios del Pctcan, de la que forman parte cada una de las empresas allí instaladas, se reúne hoy para abordar posibles medidas a adoptar para solucionar el problema.
Más autobuses.
Hasta ahora, sólo llegaban hasta el Pctcan las líneas 1 y 13 del TUS, pero a partir del 1 de febrero habrá 12 autobuses a la hora, más del doble de los actuales, al incluirlo también en sus recorridos las líneas 14, 20 y 23.
Centros comerciales.
La situación ha llevado a provocar daños colaterales como la ‘ocupación’ de los aparcamientos de los centros comerciales cercanos, gratuitos, lo que ha levantado el malestar de sus responsables, que defienden que esas plazas son para uso de sus clientes.

Los trabajadores de estos centros son, por cercanía, sus principales usuarios, pero el aparcamiento no tiene limitado el acceso a nadie. Ni al resto de empleados del resto de empresas en funcionamiento en el Pctcan –algunas tienen parking subterráneo propio– ni siquiera a quien va de visita, está citado a una reunión o acude a realizar una gestión. Sólo una barrera marca la entrada: cuando está levantada hay plazas libres. Se supone. Cuando está bajada, el aparcamiento está completo. Así lo indica un cartel de notable tamaño en el acceso. Pero ayer por la mañana, con una masificación evidente, la barrera estuvo permanentemente levantada. «Y cuando está bajada la gente la levanta con la mano o la rompe y accede dentro», expresa Crespo. Hay incluso vehículos que entran por algunas de las zonas verdes que rodean al aparcamiento, sin ni siquiera pasar por el acceso. Las huellas de los neumáticas en la tierra así lo delatan.

«Desidia y desinterés»

El director del Ibbtec critica la «evidente desidia y desinterés» mostrada por parte de la dirección del Pctcan. «No han hecho nada por resolver la situación. Les hemos pedido que se instalen bolardos para bloquear accesos ilegales, que pongan una garita de seguridad para controlar el acceso –ahora se hace a distancia por vía telemática–... pero nada, sólo nos dicen que utilicemos el parking subterráneo», relata. Y la Policía Local no puede hacer nada para poder orden porque el aparcamiento en superficie es propiedad del Pctcan. «La imagen del Santander moderno e innovador que queremos dar con estas instalaciones del Parque Científico y Tecnológico se viene abajo cuando se ve este aparcamiento. Al margen de los problemas que nos genera a todos los que trabajamos aquí cada día, es lamentable la imagen que trasladamos a la gente que viene de fuera», prosigue Crespo.

Daniel Pedriza

Justo debajo, se inauguró en noviembre de 2015 un aparcamiento subterráneo con 950 plazas –para turismos, vehículos grandes y motos– llamado a solucionar el grave problema de estacionamiento. Un escenario ideal si no fuera porque es de pago y porque en la zona hay solares y terrenos sin construir donde los trabajadores estiman que se podrían habilitar otros aparcamientos en superficie gratuitos. «Me parece excesivo venir a trabajar y encima tener que pagar por aparcar, dejarte parte del sueldo en el parking», se queja Alberto Barquín, otro empleado de Atento, en una opinión compartida por sus compañeros.

La realidad es que más de dos años después de abrir sus puertas, el subterráneo no ha conseguido resolver los problemas que se viven unos metros más arriba. Sólo tiene vendidas 250 plazas y las de rotación tienen una ocupación desigual. Ayer estaba medio vacío cuando el de superficie estaba colapsado. La notable rebaja de las tarifas tampoco ha seducido a los usuarios. El alquiler mensual cuesta 35 euros para coches, 20 menos que en el momento de su apertura, y 25 para motos. «Pero es que la gente no quiere pagar, es lógico. Todas las empresas ya pagamos un alquiler por el edificio, aunque como no se arregle esto rápido me estoy planteando dejar de pagar», expresa enfadado el máximo responsable del Ibbtec. Crespo espera que «no tenga que ocurrir una desgracia para que se ponga remedio al problema». «Si algún día tiene que acceder una ambulancia o un camión de bomberos, por dónde entran?», se cuestiona.

Las posibles soluciones «se estudiarán y debatirán hoy durante la reunión que mantendrá la Unión de Propietarios del Pctcan». Eso al menos fue lo que respondió ayer la dirección del mismo cuando fue cuestionado por este periódico. Pero si se tiene en cuenta la opinión del consejero de Industria, Francisco Martín, cuando fue cuestionado en otra ocasión al respecto, parece complicado habilitar más plazas gratuitas. «El Parque está destinado a acoger empresas tecnológicas y sería una mala inversión pública destinar el suelo disponible a más plazas de aparcamiento en lugar de a la instalación de empresas», aseguró.

 

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