Fútbol / Racing

Una tarde del montón

Una tarde del montón
R. Ruiz

El Racing firma su quinto empate en los seis últimos partidos ante un Amorebieta que le puso en apuros

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Desde la cofa de la carabela 'Pinta', Juan Rodríguez Bermejo fue el primero en divisar el objetivo. En el horizonte. «¡Tierra!», gritó el marinero que pasó a la historia no con su nombre real si no con el de Rodrigo de Triana por ver antes que nadie las 'Indias' que luego resultaron ser las 'Américas'. A orillas del Cantábrico, el Racing ve cerca el primero de los hitos a alcanzar: el título liguero. A seis días de navegación. Aunque para el equipo de Iván Ania, la conquista del campeonato, el final de la larguísima travesía de la Liga regular en esta Segunda División B no es más que un puerto de parada y avituallamiento. El principio del viaje realmente importante. Un más que mejorable partido ayer ante el Amorebieta, que terminó en un pobre empate, no hace peligrar la posibilidad de celebrar la próxima jornada en Sarriena, pero sigue sin tranquilizar el desasosiego por el hipotético rendimiento del equipo verdiblanco cuando la mar del play off se ponga picada. Son ya cinco empates en los últimos seis encuentros.

Suena la música de 'Piratas del Caribe' antes de que los contendientes presenten sus tripulaciones. Por algo será. Hay un botín en juego. Yel entrenador asturiano cambió, por enésima vez, su once. Eso sí, mantuvo el 4-3-3 que parece ya ha elegido como predilecto de cara el play off, pero los nombres no fueron los mismos que siete días antes en El Malecón. Olaortua volvió al centro de la zaga tras su sanción, lo que trasladó a Julen Castañeda al lateral izquierdo y mandó a Redru directamente a la grada. En el centro del campo, Sergio Ruiz regresó tras dos semanas de suplencia para completar el 'trivote' junto a Mario Ortiz y Noguera. Yarriba, además de los clásicos Nico Hidalgo y Barral, el míster alineó esta vez a Cejudo por la izquierda. Otro viejo lobo de mar, curtido en mil expediciones.

Pero ojo, porque por el catalejo el Racing vio venir de frente a un enemigo. Y no era ningún esquife al que arrollar. El Amorebieta, con su velocidad de crucero, se ha convertido en uno de los mejores equipos de la segunda vuelta del campeonato. Además, sin nada que perder. Corsarios a los que ya mueve aleatoriamente la corriente. Así que el conjunto dirigido por Íñigo Vélez, pese a que saltó al terreno de juego con cinco defensas, no se encerró en la cueva. Porque el tesoro estaba en el otro área. Ya de inicio los vizcaínos tuvieron dos ocasiones: un remate de cabeza de Luengo que se marchó alto y un tiro de falta de Seguín que no encontró portería.

Las claves

1. Flojo inicio. El Amorebieta dificultó la primera parte racinguista en la que los de Ania sólo tuvieron un tanto anulado y una buena opción fallada por Cejudo.

2. Mejores ocasiones. El equipo cántabro mandó dos balones a los palos y el colegiado no señaló un claro penalti sobre Cejudo. Tuvo más opciones que su rival.

3. Poca percusión. Los locales tuvieron más llegadas, pero les faltó una mayor intensidad en los últimos metros para meter al Amorebieta en su área.

El colegiado iba a anular un gol de Óscar Gil, de cabeza tras una falta lateral, por un presunto fuera de juego. El que no hubo manera de echar atrás fue el de Seguín minutos después. Inapelable. Sergio Ruiz no acertó a despejar un centro al área y la pelota cayó al segundo palo, donde el jugador vizcaíno la reventó junto a la escuadra. El Amorebieta iniciaba el abordaje a los Campos de Sport.

El Racing iba como siempre. Con cien cañones por banda y la pólvora guardada en algún rincón del vestuario. Ya los habituales problemas de la nave verdiblanca para mostrar solvencia en ataque se le sumó lo irreverente del contrincante. Algún latigazo de Nico Hidalgo y las apariciones de Cejudo eran los intentos más peligrosos de los locales. Precisamente, un balón interior del granadino lo agarró el cordobés dentro del área, pero su toque para salvar la salida de Tena se marchó junto al poste. Por fuera, claro.

Y ante la falta de hechos noticiables en el área del Amorebieta, el protagonista en los último minutos de la primera parte fue el árbitro. El colegiado navarro, sin tener que tomar decisiones complicadas, calentó a los verdiblancos. A los del césped, a los del banquillo y a los de la grada. Quizá también alentados porque el equipo de Iván Ania estaba confirmando –aunque el asturiano ciabogue cada vez que se lo insinúan– que no está fino a las puertas del momento decisivo. Mareos cuando ni siquiera hay fuerte marejada.

Noguera, al timón

La intensa bruma que se adueñó de la costa cántabra había anidado en los Campos de Sport. Entre protestas y pérdidas de tiempo iba transcurriendo la segunda mitad hasta que Noguera cogió el timón y halló un resquicio de lucidez. El madrileño robó la pelota y se inventó un pase genial para Barral, quien, con un toquecito certero, dejó atrás a su marcador y se quedó en esa posición donde nunca falla. Lo de jugar 221 partidos en Primera División es como andar en bicicleta. Siempre queda. El Racing hizo blanco en el casco del Amorebieta.

El equipo cántabro percutía con menos intensidad de la necesaria sobre la meta visitante. Quedaba tiempo, pero se iba perdiendo por la vía que había provocado el gol vasco. Un rival, que además, de vez en cuando se arrimaba con peligro a Iván Crespo. El Racing llegaba sin mucho tino. Casi como el árbitro, que no señaló un penalti sobre Cejudo que pareció muy claro. Atropello. La tuvo Buñuel en una contra verdiblanca iniciada por Barral y continuada por Cayarga, pero el tiro del navarro, tras un buen regate en la frontal, se fue demasiado cruzado.

El Amorebieta empezaba a flaquear y Ania decidió meter más músculo a la batalla. Kitoko sustituyó a Mario Ortiz. El Racing por fin se hizo merecedor del triunfo. El colegiado Recio Moreno le perdonó la segunda amarilla a Gorka Iturraspe por una fuerte entrada sobre Sergio Ruiz y el astillerense respondió con una genial volea a la media vuelta que se estrelló en el palo. Momento en el que el míster verdiblanco gastó su última bala poniendo sobre el terreno de juego al debutante Tresaco. Dani Segovia, otra semana sin jugar.

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Julen Castañeda, Olaortua, Óscar Gil, Sergio Ruiz, Mario Ortiz (Kitoko, min. 77), Nico Hidalgo, Cejudo (Cayarga, min. 71) Noguera (Tresaco, min. 81) y Barral.

1 Amorebieta

Tena, Ibarbia, Luengo, Simic, Arregui, Lozano, Bilbao (Ortega, min. 78), Gorka Iturraspe (Múgica, min. , Tascón (Orozco, min. 55), Mikel Álvaro y Seguín.

Pero el Racing, más que apretar en los últimos instantes del choque en busca de la heroica, dio incluso un paso hacia atrás. Los errores defensivos se sucedieron y una pérdida de balón de Kitoko dentro de su propio área estuvo cerca de aprovecharla Ortega, cuyo remate salió muy defectuoso. El conjunto verdiblanco todavía pudo arreglar la tarde en la última jugada. Una falta lateral lanzada por Cayarga la peinó Barral hacia atrás, pero la pelota se encontró con el poste.

El caso es que, de los Campos de Sport, los racinguistas salieron con cierta frialdad. Lejos de la hipotermia, pero con una calmada preocupación. ¿El equipo, con el objetivo casi cumplido, se está dejando llevar? ¿Será suficiente este rendimiento para el play off? ¿Mejorará cuando la cosa se ponga seria? Son algunas de las preguntas que se hacen los aficionados después de otro domingo del montón. Que no pasará a la historia. Son cuestiones retóricas, porque si algo ha aprendido la parroquia verdiblanca es que una vez que llega la fase decisiva, con su maldita lotería, todo lo anterior cuenta poco. Lo bueno del empate es que el Racing será campeón si logra ante el Leioa un resultado igual o mejor que el del Mirandés y los burgaleses tienen un complicado desplazamiento a Las Gaunas.