Valvanuz, la Virgen de los reencuentros

Selaya celebró su día grande en torno al Santuario de la patrona de los pasiegos | La pradera estuvo llena toda la jornada

La Virgen sale de la ermita en procesión. /Roberto Ruiz
La Virgen sale de la ermita en procesión. / Roberto Ruiz
Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

Por cada romero, una historia. Y por cada uno, un reencuentro. Selaya festejó este miércoles su día grande en torno a la patrona de los pasiegos, Virgen de Valvanuz, en una jornada en que la pradera del Santuario no dejó de recibir gente desde que, a las 08.00 horas se celebró la primera misa, que ya tuvo un lleno hasta la bandera. La mayor parte de los asistentes son de la comarca en sentido amplio, y descendientes de descendientes.

«Esta es la Virgen de los reencuentros y cada año más», contó el presidente de la Cofradía Nuestra Señora de Valvanuz, Alejandro Rivas, que ve cómo el 15 de agosto se convierte en la cita de «muchas familias que ya andan dispersas y se vuelven a encontrar en esta fecha». También es sagrada para innumerables grupos de amigos. «Esto, que siempre ha sido muy característico, está yendo a más», explicó el portavoz de una organización que reúne a 214 cofrades que, en momentos como éste, se convierten en voluntarios para lo que haga falta

En la Misa Mayor (a las 12.00) estuvieron Miguel Ángel Revilla (presidente regional), Pablo Zuloaga (delegado del Gobierno y secretario general del PSOE) y María José Sáenz de Buruaga (presidenta del PP cántabro) además de aquellos que colaboran de forma más generosa con la Cofradía. Revilla apenas podía salir del Santuario al concluir, tantos fueron los que le pararon para saludarle o hacerse una foto con él.

«Hoy hay mucha política por aquí», se apuntó con retranca en un corrillo de paisanos que rivalizaba en el número de años que llevan acudiendo a la fiesta. Uno de ellos aseguró que él, 75 consecutivos, «sin faltar ni uno, aunque hay tronado, llovido o salido el sol».

Esta vez tocó un sol sin piedad, lo que obligó a los romeros a buscar refugio en las sombras más inusitadas toda la mañana. Lo mismo valía la que daba el toldo de los bares que la que proyectaba la ambulancia. El puesto que vendía sombreros a cinco euros no dio abasto.

Valvanuz es tradicionalmente un día largo. Hay siete misas (cinco por la mañana y dos por la tarde) y muchos de los que quieren cumplir con el rito llegan andando. Pero también hay otras cosas, como la multitudinaria procesión vespertina. Fueron muchos los fieles que se acercaron este miércoles a besar las medallas de la virgen, que a las 17.00 horas salió en procesión. Fue uno de los momentos de mayor emoción. Las horas centrales del día se llenaroncon las exhibiciones de deportes rurales y al gran concurso de salto pasiego. Y cuando fue bajando la luz, la fiesta más pagana se trasladó a Selaya.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos