Sánchez Arévalo: "Me siento más cántabro que madrileño"

El cineasta planea rodar entre montañas cántabras su próximo largometraje pero necesita "ayuda del Gobierno de Cantabria"

El cineasta cántabro Daniel Sanchez Arévalo./
El cineasta cántabro Daniel Sanchez Arévalo.
ANA DEL CASTILLOSantander

Sigue siendo el mismo. Ese narrador incansable que va de liana en liana enlazando un éxito con otro. Primero en cine y ahora en literatura. "Al final es hacer oficio, todo suma", dice aparentemente relajado Daniel Sánchez Arévalo, aunque esté metido hasta el cuello en la promoción de su novela 'La isla de Alice', finalista del Premio Planeta y que tantos amigos y lectores le está regalando. "Estoy muy contento y muy feliz, sobre todo por el contacto con el lector. Para mí es lo más bonito de toda esta fase".

Como decíamos no ha cambiado. Sigue siendo un intelectual bicho raro que desea que lleguen las navidades para meterse en casa a escribir. Villancicos los justos. "Y en verano, cuando todo el mundo se va a la playa, me gusta quedarme en la ciudad solo", añade.

Al grano. ¿Le veremos gritar 'acción' en Cantabria? "Nada me gustaría más. Mi sueño es hacer aquí mi próxima peli, pero rodaría, en lugar de en la costa, en zona de montaña. Mi idea es venir a vivir aquí dos o tres meses a principios de año para encontrar a los personajes". El director de 'Primos' está deseando trabajar en su tierra "pero voy a necesitar la ayuda del Gobierno de Cantabria y de la consejería de Cultura. 'La gran familia española' la quise rodar aquí pero no hubo manera, fue imposible".

Algunas cosas que no sabías de Daniel Sánchez Arévalo

preguntas breves

¿Dónde le gustaría estar en este momento?

En mi casa, siempre en mi casa, donde me sienta protegido, resguardado y con mi perra al lado.

De pequeño se veía gordo, ¿ahora también?

Sí. No me miro al espejo. Yo di nombre al fofisano.

¿Le gusta la oscuridad?

Para dormir necesito absoluta oscuridad.

¿Qué hace antes de cerrar los ojos al final del día?

Acariciar a mi perra, que duerme en mis pies.

¿Le gustaría ser padre?

Sí. Quería serlo antes de los cuarenta...

Sueñe, ¿con quién le gustaría acudir de la mano a una gala de los Goya?

Siempre elegiría ante todo a mi familia, pero me encantaría ir con Amy Adams porque va a ser mi mujer, vamos a tener hijos y va a ser la protagonista de La Isla de Alice.

Y dejando al lado el caché, ¿qué actriz le gustaría que estuviera bajo sus órdenes?

Amy Adams, Jessica Chastain o Penélope Cruz, que me encanta.

El libro que tiene en la mesilla de noche es...

'El caso Eden Bellwether', que lo he comprado en la estación de camino a Santander.

¿Cuál es el origen de Brigi?

Por mi abuela Brígida. Tiene la misma cara de mala leche, los ojos grandes y los morros de medio enfadada. Una expresión muy humana, por eso la escogí.

¿Cuándo fue la última vez que se emborrachó?

Depende de lo que se considere borrachera. Si es tomarse uno gintonic, el fin de semana pasado.

La ex de Míchigan

Siempre hay algo de realidad en los relatos de uno de los pupilos más aventajados del cine español. Algo de él, de su familia, de sus experiencias, de sus incontrolables miedos y de sus obsesiones. Por eso, uno de los personajes de 'La isla de Alice' lleva el nombre de una exnovia que tuvo en 1998 y que le robó el corazón. "Era americana, estuvimos juntos un año, pero la relación se acabó por la distancia. Estuve muy enamorado. Al romperse la relación dejé de tener contacto y cuando quise retomarlo la busqué por Facebook y no la encontré. Curiosamente, hace poco, en un viaje a Estados Unidos, me metí en un sitio donde básicamente pones los datos de una persona y te la rastrean. La encontraron. Se había casado y había adoptado el apellido del marido. Vivía muy cerca de donde se había criado...".

Pero la historia no acabó ahí. El cineasta llegó a mandar por la red social un texto contándole lo ocurrido pero "no me ha contestado. Lo siguiente ya es plantarme allí, pero me parece demasiado".

Sensación de depresión postparto

Después de entregarse en cuerpo y alma a Alice y tras poner el punto final a la novela, Sánchez Arévalo experimentó un remolino sentimental agridulce. Un vacío difícil de llenar. "Era una sensación de depresión postparto de que te quitan a tu hijo y lo llevan a una incubadora y no puedes verlo. Y hasta que no me reencontré con él, editado y publicado, y tuve la novela en mis manos no me reconcilié. Le vi sano y hermoso".

Brigi, la modelo

Con gafas, en el rincón de pensar, tumbada sobre sus piernas, en el sofá, a los pies de la cama... Brigi es lo más. Pequeña, pero la más grande de la casa del cineasta.

"Me ha ayudado mucho a centrarme y me ha acompañado durante toda la escritura de la novela. El hecho de tener a tu lado un pequeño ser vivo con necesidades y obligaciones me hizo centrarme mucho. Me organicé la vida. Y es una fuente de amor, difícil de entender si no tienes perro. Un amigo me dice: tu perra ha conseguido de ti lo que ninguna mujer en tu vida", bromea el cántabro.

Sí, cántabro, de Cantabria

Las últimas palabras de Daniel Sánchez Arévalo van dirigidas a aquellos que reprochan a los periodistas que empadronen, metafóricamente hablando, al director de Azuloscurocasinegro en Santander. He aquí la contrapartida: "Tengo sangre cántabra y me siento más cántabro que madrileño. Mi familia es de aquí".