Cabezón receta libros para el dolor

El consultorio y la biblioteca llevan a cabo un proyecto basado en la biblioterapia, que es la terapia a través del ejercicio de la lectura

La bibliotecaria Ana Lilia selecciona las lecturas según las patologías. /Javier Rosendo
La bibliotecaria Ana Lilia selecciona las lecturas según las patologías. / Javier Rosendo
Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

El centro de salud de Cabezón de la Sal es el primero en Cantabria que ha puesto en marcha la biblioterapia, que consiste en hacer terapia con libros. La iniciativa se lleva a cabo gracias a la colaboración entre el doctor de atención primaria, Adolfo Ortiz, la enfermera María Jesús Pérez, y la bibliotecaria de la localidad, Ana Lilia Saro, que es quién más entusiasmo ha mostrado por esta técnica que sirve para tratar ciertas dolencias. En vez de abusar de los fármacos, los médicos recomiendan leer, leer y leer, pero no cualquier cosa, sino aquellos libros que sean adecuados a cada caso. El proyecto se ha desarrollado de tal forma que ya hay médicos que recetan libros (se han elaborado unas recetas específicas) en el centro de salud de Cabezón en base a un listado de patologías que ha confeccionado Ana Lilia, encargada de recomendar un libro para cada dolencia. La lista incluye títulos como 'La sonrisa etrusca' para la vejez; 'La mujer del médico', para alguien que haya sufrido una infidelidad; 'La carta cerrada', de Martín Garzo, para aquellas personas que están un poco decaídas emocionalmente… «Hay libros para el abandono, los celos, aquellas personas que sufren porque tienen ansiedad, anginas, exceso de ambición, apatía, alzhéimer…», explica la bibliotecaria. Después de que el médico prescriba el libro pertinente en la receta, los pacientes acuden a la biblioteca para cogerlo prestado «o también tienen la opción de comprarlo en la librería Sancho Panza con un 5% de descuento».

Ana Lilia es la bibliotecaria que se encarga de confeccionar la lista de libros para cada patología.
Ana Lilia es la bibliotecaria que se encarga de confeccionar la lista de libros para cada patología. / Javier Rosendo

Una vez que lo han leido, los pacientes que quieran, rellenan una hoja de evaluación para valorar el resultado que ha tenido en ellos la lectura del libro. «Si les ha venido bien, si les ha resultado adecuado para tratar aquello que padecen…», explica Ana Lilia, que confecciona la lista en torno a una serie de criterios previamente acordados con el doctor Alfonso. «Que sean libros de ficción (no de autoayuda), que produzcan una identificación (el usuario aprecia afinidades entre sí mismo y algún personaje, real o de ficción, y le sirve para tener una actitud más positiva) con las patologías o situaciones vitales específicas, y que sean de comprensión fácil». También se recomiendan lecturas que permitan crear actitudes reflexivas, de introspección, sobre aspectos de la propia personalidad; así como textos literarios que ayuden al lector a crear una visión más amplia de la patología, problema o situación vital de que se trate. También, obras cuya temática y desarrollo faciliten procesos psicológicos de pensamiento interior, que posibiliten cambios en la perspectiva personal y en el comportamiento, etc, etc, etc.

«Se trata de limitar el uso de medicamentos»

«Tratamos de limitar el uso de medicamentos, porque hay dolencias o situaciones que no necesitan ser tratadas de esa forma», explica Ana Lilia. Las personas, cuando leen, «ven un reflejo de lo que están viviendo y abren la mente a otras situaciones que quizá tienen que ver con las suyas y eso puede ser un hilo del que tirar para empeza a solucionar o a tratar un problema». Se trata de una «lectura activa», tratando de coomprender al personaje. «Si tienes una depresión leve, vas a ver que no te pasa a tí solo, que forma parte de la vida y que la vida es pasarlo bien y pasarlo mal. Es la forma de observar otras formas, otros mundos y otros pensamientos». Además, «es algo muy positivo para la gente que tiene poca cultura, porque se adquieren conocimientos y se enriquece el lenguaje». La Red de Salud Entretejiendo Saja está formada por varios profesionales de la salud, por vecinos, educadores y personas que forman parte de las entidades públicas del municipio. Desde ahí trabajan Alfonso y María Jesús, profesionales de la salud que, junto a Ana Lilia, apuestan por este proyecto. En noviembre tendrá lugar la próxima reunión y ya se podrán empezar a ver los primeros resultados de la biblioterapia.

Ana Lilia lleva mucho tiempo estudiando la biblioterapia y cómo se puede aplicar. «En la Edad Media, ya se leía a la gente que sufría operaciones para tranquilizarla, también tuvo mucho auge durante la Primera Guerra Mundial, y a los pacientes con traumas se les recomendaban determinadas lecturas». Ana Lilia se encarga de poner en marcha esta técnica en la biblioteca, «con lectores habituales a los que recomiendo libros que creo les pueden ayudar a superar determinadas situaciones». El objetivo, dice, «es entender lo que a uno le está pasando a través de la empatía con los personajes de una novela», «hacer que una persona se olvide de que le duele la pierna o que vea que su caso no es único y que se puede superar». «Un libro te ayuda a comprender el problema que puedas tener y a experimentar un cambio de perspectiva», añade la bibliotecaria, quien asegura que «hay partes del cerebro que se despiertan a través de conexiones que se establecen entre las neuronas cuando uno lee verbos relacionados con el movimiento, como correr, volar, andar…». Por lo que el efecto, «no es solamente psicológico, sino físico». Esta es la parte más psicológica de esta especie de experimento, «pero nosotros nos centramos en el desarrollo personal». «La lectura te ayuda, aunque no te cura, pero es una forma de prepararte para la muerte, la enfermedad, la vida, para todo», asegura la bibliotecaria.

María Jesús (enfermera) y Adolfo (médico) recetan un libro a una paciente.
María Jesús (enfermera) y Adolfo (médico) recetan un libro a una paciente. / Javier Rosendo

Aunque los objetivos están muy claros, sobre los resultados aún no se sabe mucho. «En noviembre volveremos a reunirnos para valorar las hojas de evaluación y ver hasta qué punto ha funcionado la lista de libros recomendados en cada patología». La bibliotecaria aclara por tanto que «no es una lista cerrada ni definitivia y quiero que los médicos me ayudan a hacerla, porque no es adecuado que solo se tenga en cuenta mi criterio». Además, «hay un listado específico para niños, otro para adolescentes y a partir de octubre trabajaré con la matrona para confeccionar una lista para embarazadas y parejas», añade Ana Lilia. El planteamiento está claro, pero no es tan fácil convencer a los pacientes de que es mejor un libro que aspirinas, por eso es un proceso largo «que aún se encuentra en fase experimental», deja claro la bibliotecaria. «Habrá gente que no esté de acuerdo, pero la iniciativa se está introduciendo cada vez más en el sistema de salud de otros países». De hecho, «ya se han puesto en contacto con nosotros desde otros centros de salud de Cantabria para conocer la biblioterapia». Así que si acude al médico y sale con una 'prescripción literaria' no se asuste, pues como pone en la receta, «leer beneficia seriamente la salud».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos