El mejor museo de Cantabria

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Esta pequeña iglesia constituye uno de los más bellos testimonios prerrománicos y el ejemplo mejor conservado y más sobresaliente de estilo mozárabe, no sólo de Cantabria, sino de España. Se atribuye su fundación a los condes de Liébana, en el año 925. / Andrés Fernández

  • La riqueza arquitectónica existente en la región, plasmada en sus numerosos hitos, es "una de sus principales señas de identidad"

"Desde la espiritualidad de las pinturas rupestres hasta la actualidad, el patrimonio religioso está en las raíces de Cantabria, es una de sus principales señas de identidad". Pilar Bahamonde, que acaba de ser elegida nueva integrante del Consejo directivo de la plataforma Futuro para el Patrimonio Religioso Europeo, organismo internacional que engloba a asociaciones e individuos que trabajan para proteger y poner en valor el abundante patrimonio arquitectónico religioso del viejo continente, destaca las "enormes" potencialidades del que considera "el mayor y mejor museo" de Cantabria, por sus numerosos ejemplos destacados, por su variedad de estilos, por su historia e, incluso, por el entorno privilegiado que los rodea.

Un territorio de las pequeñas dimensiones de Cantabria cuenta, entre templos y ermitas, con más de 1.200 lugares de culto. Sólo Valderredible reúne 53 iglesias -entre ellas la Colegiata de San Martín de Elines o la iglesia rupestre de Santa María de Valverde, ambas imprescindibles- en un municipio de apenas un millar de habitantes, lo que pone de manifiesto la abundancia y riqueza del patrimonio arquitectónico religioso de la región que, silencioso, es testigo de la evolución de una sociedad cada vez más laica.

Bahamonde, también directora del Centro de Estudios Lebaniegos, Enrique Campuzano, director del Museo Diocesano, e Isabel Cofiño, Doctora en Historia y miembro del Aula de Patrimonio de la Universidad de Cantabria, eligen su particular decálogo de hitos del patrimonio en un listado al que es complejo poner límites pero que se convierte en una guía imprescindible.

Las coincidencias de elección, al margen de gustos y querencias personales, son manifiestas y quedan refleja en la guía de hitos plasmados arriba de estas páginas. Pero precisamente los tres certifican la dificultad de constreñir a un número limitado un mapa tan rico y plural como el del patrimonio religioso de la comunidad.

A las puertas del Año Jubilar Lebaniego, Pilar Bahamonde inicia su ranking por la 'triada' de monumentos situados en la comarca lebaniega: la iglesia de Santa María de Piasca, uno de los "más notables y suntuosos" testimonios del arte románico cántabro, que alberga la mejor escultura románica de la zona, "tan pura que no tiene parangón"; la iglesia de Santa María de Lebeña, el "exponente con mayúsculas" del arte mozárabe en España; y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, allí donde se guarda y venera el 'Lignum Crucis', el mayor trozo conocido de la cruz de Cristo que da origen a las peregrinaciones jubilares. "Sobran las palabras para definirlo", dice.

Santo Toribio es una de las tres joyas cántabras incluidas en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en su vinculación al 'Camino del Norte' que guía al peregrino hasta Santiago de Compostela: las otras dos son la Iglesia de Santa María de la Asunción de Castro Urdiales, el ejemplo más representativo del estilo gótico en la región; y la Colegiata de Santa Juliana y su claustro, en Santillana del Mar, que todos eligen entre sus favoritas.

No muy lejos de Liébana, Bahamonde selecciona la iglesia de Santa María de los Ángeles de San Vicente de la Barquera, tanto por su imponente arquitectura gótica y su retablo barroco, como por su ubicación estratégica. "Aquí el peregrino se estremece antes de continuar la ruta y elegir entre continuar el 'Camino del Norte' directo hasta Santiago o bifurcarse y tomar el 'Camino Lebaniego' hasta Santo Toribio, entre la poética de costa y mar o la literatura dramática de valles y picos. Es un cruce de caminos donde el peregrino 'conchero' se convierte en 'crucero'", relata la experta.

También gótica es la iglesia de Santa María de Laredo, de la que destaca, entre sus múltiples atractivos, el famoso retablo de la Virgen de Belén, en su opinión "el retablo flamenco más importante del país", que precisamente se exhibió el pasado año en la exposición monográfica que el Museo del Prado dedicó a Rogier Van der Weyden.

Enrique Campuzano, miembro del Patronato de la Fundación Domènech y Montaner, cuya labor de protección y divulgación del patrimonio artístico y musical de Cantabria ha marcado su trayectoria, se decanta por los grandes referentes de Santillana, Castro, Lebeña, Liébana y Laredo, entre otros. Monumentos e iglesias, antiguos monasterios y conjuntos arquitectónicos aparecen en su elección, coincidentes con sus colegas en su mayoría, aunque el académico y catedrático destaca además el Seminario Mayor (Universidad Pontificia) de Comillas. Dentro de las obras promovidas a finales del XIX por los Marqueses sobresale la de Joan Martorell. El edificio es, a su juicio, como "la ciudad de Dios", que destaca por la carga simbólica de los elementos arquitectónicos y decorativos que aportó a partir de 1890 el arquitecto modernista Luis Domènech y Montaner.

Isabel Cofiño, autora de numerosas investigaciones, manuales y libros divulgativos y artífice de iniciativas didácticas, señala en su decálogo la coincidente selección en torno a edificaciones y símbolos que ratifican la personalidad patrimonial regional. Desde la iglesia de Santa María de Lebeña, como "la mejor muestra de arquitectura mozárabe de la región", a la Colegiata de Santillana, que sobresale tanto por su arquitectura, como por la excepcional calidad de los relieves escultóricos de su claustro.

Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

Monasterio de Santo Toribio de Liébana. / Sane

Entre sus debilidades, fuera de los obligados referentes monumentales, subraya la Iglesia de San Vicente de la Maza de Guriezo por ser "uno de los ejemplos más relevantes de la tipología de iglesias de salón, al tiempo que sorprende su monumental portada-retablo renacentista"; o la iglesia de la Magdalena de Rucandio, cuya planta octogonal "la convierte en un ejemplo único en Cantabria de la penetración de las plantas centralizadas barrocas".

Conservación

A tres meses de la apertura del Año Jubilar Lebaniego, que desde abril acercará a suelo cántabro, según las previsiones del Gobierno regional, a más de un millón de peregrinos, Bahamonde destaca la importancia de vertebrar el patrimonio religioso a través de un eje como la peregrinación, acción que permitiría "darlo sentido y perpetuarlo más allá de la relevancia de los años santos". Este es uno de los objetivos que promoverá desde su nueva responsabilidad en el organismo internacional, al que Cantabria, considera, "tiene mucho que aportar".

En una efeméride relevante como la actual, la experta también advierte de la necesidad de sensibilizar a la ciudadanía de la necesidad de proteger el patrimonio, que hay que mantener, cuidar y, en muchos casos, rehabilitar, ya que no todos los edificios presentan el estado de conservación adecuado. Para ello, considera fundamental "aprender a disociar" entre religión y patrimonio cultural religioso, ya que "sólo así lo protegeremos todos". "Todos estos edificios integran nuestras raíces, nuestra identidad. No creo que a nadie le guste que se caiga la iglesia de su pueblo o del de sus padres, sea religioso o no. Si conseguimos que el futuro del patrimonio importe a cada ciudadano, con independencia de lo que crea, si es que cree algo, habremos ganado mucho", defiende.

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