La mina de zinc del Besaya contará con una inversión de 600 millones y 2.000 empleos

Reunión del Gobierno y los alcaldes con los responsables de Emerita Resources./Celedonio Martínez
Reunión del Gobierno y los alcaldes con los responsables de Emerita Resources. / Celedonio Martínez

La empresa canadiense Emerita Resources comenzará en tres meses los sondeos y en 2019 la construcción de las infraestructuras

Gonzalo Sellers
GONZALO SELLERSSantander

La mina de zinc del Besaya se ha convertido en el proyecto estrella de la legislatura para Miguel Ángel Revilla. Acuciado por los datos de desempleo y por una recuperación económica que no acaba de despegar, el interés de empresas internacionales por las veinte millones de toneladas de mineral que se esconden bajo el suelo cántabro ha permitido al bipartito coger aire y, sobre todo, contar con una iniciativa industrial de calado que poner sobre la mesa cuando toque hacer balance de su mandato muy pronto.

Los directivos de la empresa canadiense Emerita Resources, la principal beneficiada del concurso por los derechos de explotación de la mina, han presentado en Santander un proyecto que suena a música celestial en una Consejería de Industria necesitada de inversiones reales en el Besaya, una comarca especialmente herida por la crisis. La construcción de la mina supondrá una inversión de 600 millones de euros y creará 2.000 puestos de trabajo directos. Unos datos confirmados por el propio presidente de Emerita Resources en España, Joaquín Merino, y que si se confirman darían un vuelco al escenario económico a la docena de municipios de esa cuenca.

La delegación canadiense, encabezada por el director de la compañía, David Gower, y que llega avalada por el fondo de inversiones Forbes & Manhattan, se ha reunido con los alcaldes afectados por la explotación, con la patronal y con los sindicatos para explicarles el proyecto. Los regidores se mostraron cautos por la hipotética afección que las perforaciones puedan tener sobre la Cueva de Altamira. Un peligro que tanto Revilla como los empresarios descartaron por completo. «Garantizo que jamás se permitirá nada que no tenga todos los informes de seguridad en regla. Hemos creado una ilusión, impulsado la iniciativa en tiempo récord y ahora seremos los controladores. No permitiremos ni un mínimo riesgo», ha señalado el presidente regional.

Celedonio Martínez

La primera etapa se desarrollará en los despachos. Durante los próximos tres meses, los ayuntamientos deberán conceder las licencias para poder comenzar los sondeos. «No tenemos que encontrar el mineral, ya está ahí, ya lo hemos visto, existe. Ahora sólo tenemos que definirlo bien», ha explicado el representante de la firma. Durante ese tiempo, la empresa invertirá 17 millones de euros y contratará a cuarenta empleados de perfil técnico y administrativo, en parte vinculados a la Universidad de Cantabria, con quien la firma canadiense ya ha trabajado desde hace varios meses para confirmar que, efectivamente, las vetas de zinc se encontraban bajo el subsuelo.

Durante los siguientes ocho meses se estudiará el mineral para confirmar que un 11% es metal que llevar a un mercado que, en estos momentos, lo paga a 3.500 dólares la tonelada. «Todos estamos expectantes, aunque está prácticamente confirmado que tenemos una de las concentraciones de mineral más altas del mundo. Esta gente no invierte millones si no está segura», ha indicado Revilla.

Será en 2019 cuando, una vez presentado el proyecto final y con todos los permisos de seguridad y ambientales en regla, comenzará la construcción de la mina. Emerita Resources ya cuenta con un socio español, Aldesa, que se encargará de excavar los túneles y la entrada a la mina hasta los 700 metros. «Será una mina ecológica, ambientalmente sostenible y bajo tierra. Trabajaremos a una profundidad comparable a la de colocar dos Torres Kio una encima de otra», explicó Merino. La única incógnita es la fecha en la que se comenzará a extraer el zinc. «Es pronto para decirlo», han señalado desde la empresa.

Por su lado, Gower ha destacado «el apoyo del Gobierno cántabro y el ambiente legal y seguro de la región» como claves para que la empresa se decidiera «en firme» para invertir en este negocio. «Tenemos muchas ganas de formar parte de esta comunidad y damos una garantía personal de utilizar los estándares medioambientales y de seguridad más elevados», ha asegurado.

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