El director de Carreteras declara como imputado

Responderá hoy al juez de las acusaciones de prevaricación en relación con la carretera que une los valles de Buelna y Pas

C. DE LA P.SANTANDER.

El director general de Carreteras, Manuel del Jesús Clemente, declara hoy ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Santander imputado en los delitos de prevaricación y contra el medio ambiente.

La imputación de del Jesús Clemente se produjo después de que la Fiscalía especial de Medio Ambiente presentará una denuncia en relación con las obras de ejecución de la nueva carretera que une los valles de Buelna y el Pas. La Fiscalía atendía a su vez la queja interpuesta por Ecologistas en Acción en febrero de 2008.

La obra, prácticamente terminada y con una inversión de 36 millones de euros, se encuentra paralizada a petición de la Dirección General de Medio Ambiente, ya que tras la modificación del antiguo trazado no se realizó sin la preceptiva declaración de impacto ambiental.

El director general de Carreteras tendrá que explicar porque se ejecutaron las obras de la carretera CA-170, en el tramo Los Corrales de Buelna-San Felices de Buelna, sin haber realizado el proyecto de restauración ecológico-paisajística solicitado por la Dirección General de Medio Ambiente, como paso previo al inicio del último tramo modificado de las obras.

Inicialmente, el caso fue archivado por el Juzgado que lo instruyó. Pero la Audiencia de Cantabria revocó el sobreseimiento y ordenó que se investigara si Del Jesús incurrió en delito de prevaricación al omitir trámites relevantes en el procedimiento administrativo, a pesar de haberle notificado la Consejería de Medio Ambiente que era necesario realizar dicho proyecto de restauración paisajística antes del inicio de las obras. El proyecto se presentó en octubre de 2004 y su objetivo era unir los valles Buelna y Pas. El trazado, de once kilómetros, comienza en Barros (Los Corrales), atraviesa San Felices y termina en Aes (Puente Viesgo). Para su ejecución se han expropiado 571 fincas, lo que ha dado origen a numerosos conflictos con los propietarios, muchos de cuyos expedientes todavía se encuentran pendientes de negociación.

Pero el asunto más polémico de la nueva carretera nace de la modificación del trazado inicial, que introdujo la construcción de un espectacular puente sobre el río Besaya, ya terminado, y el trayecto de la carretera bordeando el macizo del Dobra. Precisamente, la ejecución de este tramo entre Barros y Sopenilla, de apenas cuatro kilómetros, sin la declaración de impacto ambiental, provocó que la Dirección de Medio Ambiente tomara cartas en el asunto e instara a Obras Públicas a paralizar los trabajos.