Las maletas y los deberes hechos

El Racing busca la victoria en El Sardinero. /Daniel Pedriza
El Racing busca la victoria en El Sardinero. / Daniel Pedriza

El Racing cierra 2018 con un empate en casa, pero con una ventaja de cinco puntos sobre el segundo de la tabla

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel (Rafa de Vicente, min. 67), Jesús Puras, Julen Castañeda, Olaortua, Sergio Ruiz, Cayarga, Quique Rivero (Dani Segovia, min. 79), Jon Ander, Cejudo (Nico Hidalgo, min. 34) y Enzo Lombardo.

1 Oviedo B

Gorka, Lucas, Lobato, Lolo González, Ugarte, Javi Mier, Sandoval (Jero, min. 79), Edu Cortina, Ernesto (Marcelo, min. 91), Borja y Roberto.

Goles
0-1, min. 7: Ernesto. 1-1, min. 13:Jon Ander.
Árbitro
Vicente Moral (Comité Castellano y Leonés). Amonestó al local Sergio Ruiz y a los visitantes Edu Cortina, Lobato, Sandoval y Ernesto.
Incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Con césped en buen estado, en una tarde muy agradable.

Con la maleta preparada y los deberes hechos. Así se marcharon este sábado los futbolistas del Racing a las vacaciones navideñas. En esta primera mitad de la temporada –aún queda un partido antes de llegar al ecuador del campeonato– se las han ganado. En las casas de los racinguistas la lotería no ha debido dar muchas alegrías, pero el turrón y el champán, en clave futbolística, están asegurados. Descanso, fiestas y cambio de año. Quizá está vez sí y lo mejor está por llegar. Y eso que ni el Racing cuajó su mejor encuentro de la temporada ni logró un buen resultado. Todo lo contrario. El Oviedo B logró romper el pleno de victorias verdiblanco y se llevó un empate de Santander que, visto lo visto, injusto no fue. En su sprint de principio de temporada el Racing ha parado para coger aliento. O más le vale que sea solo eso; que su arrancar arrollador no le haya desfondado.

En su once, Iván Ania recompuso la defensa como estaba previsto, con Julen Castañeda y Olaortua como centrales. Y no por esperado deja de ser sorprendente la titularidad de Jesús Puras en el lateral izquierdo por delante de un Rulo que parece tener los días contados en Santander pese a que el míster eche balones fuera. El asturiano le dio la titularidad en el doble pivote a Quique Rivero junto a Sergio Ruiz; dio descanso a Nico Hidalgo en favor de Cayarga y para el ataque esta vez se decantó por Jon Ander.

El Racing despidió este sábado 2018. Un año en el que la parroquia verdiblanca ha pasado por prácticamente todos los estados de ánimo posibles. De la tristeza al convencimiento, pasando por la ira y la vuelta a la esperanza. Un completo pantone de sentimientos y sensaciones.

Al Racing le salió impertinente el Oviedo B. El equipo verdiblanco, que empezó con intensidad el choque, vio como poco a poco el filial carbayón le comía terreno. Y los de Iván Ania se encontraron con una situación a la que están poco acostumbrados: que el rival se ponga por delante en los Campos de Sport. Sólo el Bilbao Athletic lo consiguió, en una cita en la que los verdiblancos lograron rebobinar la película a su favor.

En el primer acercamiento de los asturianos por las inmediaciones de Iván Crespo, Sandoval se revolvió dentro del área, sacó un centro que no pudo despejar Iván Crespo y Ernesto, en boca de gol, empujó la pelota al fondo de la red.

La osadía soliviantó a un Racing que tuvo un arranque de coraje para meter al Vetusta en su cueva. Tras varios saques de esquina rondando el peligro, Cayarga le hizo el lío al veterano –sí, con 27 años en el filial ovetense– Lolo González. Ganó el área y su pase al primer palo lo tocó lo justo Jon Ander para devolver las cosas a su sitio.

El equipo cántabro se hinchó a sacar desde la esquina en los veinte minutos iniciales. Y en uno de esos lanzamientos pudo llegar el segundo si el meta Gorka no hubiese repelido una pelota que se colaba en su portería después de un barullo delante suyo.

Cuando el Oviedo B se recuperó del galletazo y logró ponerse de nuevo en pie, la contienda se igualó y comenzó un intercambio de golpes, siempre lejos de las porterías, en el que el Racing parecía tener todo bajo control. En ese segmento del choque, los verdiblancos perdieron a uno de sus hombres clave. Cejudo, que estaba sacando de quicio a la zaga asturiana, a la segunda tarascada quedó KO sobre el césped. Ania se vio obligado a sustituirle por Nico Hidalgo y reestructurar la línea de trescuartistas. Y recién inaugurado el cambio, un centro de Enzo Lombardo tocó en Lolo Martínez, que a punto estuvo de batir a su portero. La respuesta visitante llegó en un tiro desde la frontal de Sandoval, que a Iván Crespo se le escapó de las manos, aunque el de Viveda tuvo tiempo para rectificar. Así, con el empate a uno, la contienda llegó al descanso.

Falta de gol

Tras la reanudación, una genialidad fabricada mano a mano, o pie a pie, por Sergio Ruiz y Enzo Lombardo, tuvo al astillerense con el empate en sus botas. Sin embargo, su disparo final tocó en un defensa y perdió el camino a la portería. Pero al Racing, como casi siempre, le costaba llevar peligro en los últimos metros y el Oviedo B, las veces que aparecía por campo rival, daba la sensación de tener argumentos suficientes como para pegar un susto que tampoco era merecido. Y la tuvo Jon Ander para haber hecho el segundo, en un bonito centro de Quique Rivero con rosca, pero el remate de cabeza del alavés, muy flojo, no generó problemas a Gorka.

Con el Racing volcado arriba, Iván Crespo tuvo que aparecer para realizar una fantástica parada en un duro remate de Roberto. El meta estuvo puntual a su cita con el acierto por suerte para su equipo. Ante los problemas para superar la última línea defensiva del Oviedo B, Ania dio entrada a Rafa de Vicente y retiró Buñuel, colocando sobre el tapete una especie de 4-5-1 –o 4-3-3, según se quiera mirar–. La verdad es que si lo que buscaba el míster era presencia ofensiva, la propuesta le salió rana, porque el equipo dio un paso hacia atrás y además entró en una peligrosa espiral de imprecisiones sin mucho sentido. Una circunstancia que casi aprovecha el conjunto asturiano con un disparo de Borja que tocó el travesaño.

Así que Ania le dio una vuelta de tuerca más a su equipo. Retiró a Quique Rivero y metió a Dani Segovia. Baile de números. Ahora, 4-4-2 y diez minutos de juego –más el añadido, por delante–. Pero el problema ya no parecía tanto de colocación de las piezas como de capacidad. El cuadro verdiblanco daba la impresión de estar cansado y con una acuciante falta de ideas. Con ganas de vacaciones, vamos. Por momentos, ni tuvo prisa por ir a buscar el segundo.

Así que, como no hubo chispazo de última hora que cambiase el decorado, el partido terminó como tenía punta. Con empate. Que sabe a poco por ser en unos Campos de Sport hasta ahora impolutos, pero que mantienen al Racing con una holgada de ventaja de cinco puntos sobre el Mirandés en lo más alto de la clasificación. Que el 2019 le devuelva al racinguismo todo lo que se ha dejado en el camino.