NACIONAL

A día de hoy, los estudios que manejan socialistas, 'populares' y nacionalistas dan por revalidado el gobierno de coalición que controla la Xunta sin un desgaste significativo del partido opositor.
Sin embargo, el Partido Socialista de Galicia (PSdG-PSOE) aspira a convertirse en primera fuerza política por delante del PP, y todos los datos apuntaban en esa dirección hasta el pasado marzo, cuando los socialistas tenían una fuerte tendencia ascendente.
Ese impulso sufrió un frenazo brusco que 'populares' y nacionalistas traducen en una vertiginosa curva descendente. «Por culpa de la crisis económica, pierden votos a chorro y hay encuestas que le dan un descenso de cinco puntos en solo un mes», exagera un dirigente del PP.
Los socialistas admiten que, en todo caso, la percepción de los problemas económicos por los ciudadanos detuvo el incremento de sus apoyos y por eso muchos presionan al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, para que disuelva el Parlamento a primeros de septiembre y convoque a los gallegos a las urnas para finales de octubre. «Las encuestas dicen que se puede volver a ganar si hacemos elecciones ahora, pero si son más tarde eso está por ver», alega un dirigente del PSOE partidario del adelanto. Hasta los más reacios a seguir las pautas de la dirección federal, que trata de convencer a Pérez Touriño para que acorte la legislatura, admiten que no hay otra fecha posible si se quieren hacer unos comicios autonómicos diferenciados. El pleno invierno, navidades o principios de verano son épocas inapropiadas. Por eso, José Blanco comentaba a sus colegas la semana pasada en los pasillos del Congreso: «Lo que digo es que sean ahora o en julio porque no veo otra fecha».
El objetivo de Mariano Rajoy es mantener la mayoría e incluso volver al poder, pero el propósito parece poco realista dado que en los sondeos anteriores a las elecciones generales el PP había retrocedido de cuatro a seis escaños.
Sin embargo, el desgaste del gobierno del PSOE por la crisis económica y el impulso que recuperó Rajoy con el congreso del PP de Valencia se reflejaron en una clara recuperación del PP en Galicia.




