"Ponernos en el lugar de las víctimas es el inicio de cualquier lectura del pasado"

Kirmen Uribe presenta mañana su libro en Santander.
Kirmen Uribe presenta mañana su libro en Santander. / Luis Ángel Gómez
  • Kirmen Uribe presenta mañana en la librería Estvdio de Santander 'La hora de despertanos juntos', un retrato histórico del siglo XX que comienza en el País Vasco y se vuelve universal

Kirmen Uribe (Vizcaya, 1970) presenta mañana en la Librería Estvdio de Santander (19.30 horas) su última novela ‘La hora de despertarnos juntos’ (Seix Barral) que ya va por su tercera edición, en un acto que conducirá el periodista Guillermo Balbona. La novela narra la historia de Karmele Urresti, una bella enfermera cuya familia lo pierde todo y tiene que exiliarse. En París conoce a su marido, Txomin. Sus vidas y sus planes de futuro están constantemente truncados por los acontecimientos históricos. "Es un retrato histórico que comienza en el País Vasco y se vuelve universal", señala el autor.

–¿Qué se van a encontrar los lectores en la novela ‘La hora de despertarnos juntos’?

–La historia de una mujer, Karmele Urresti, que vivió en el siglo XX, con todos sus acontecimientos históricos. Ella era una enfermera de Ondarroa que, a raíz de la Guerra Civil, se exilió a París donde conoce a su marido, Txomin Letamendi, un trompetista de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, que había vivido los locos y felices años veinte. Y llega la II Guerra Mundial y deben exiliarse de nuevo a Venezuela donde son reclutados por el lehendakari Aguirre, que tenía un acuerdo con Franklin Roosevelt, para entrar en los servicios secretos vascos que estaban bajo mando americano. Al final es una historia de amor, vital, de una mujer independiente y muy valiente con un punto de thriller y novela de espionaje.

–Usted conoció a Karmele Urresti, ¿qué nos cuenta de ella?

–Cuando yo la conocí era ya una mujer mayor, muy bella y elegante. Fue a través de mi madre, que siempre me habló de que tenía una historia increíble detrás. Hace seis años decidí ponerme con esta novela, que ha supuesto cuatro años de intensa labor de documentación. El resultado es una novela muy redonda.

–¿Pero cuál fue el detonante para escribir la historia?

–Yo voy paso a paso. ‘Bilbao-New York-Bilbao’ –por la que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa, entre otros– fue una novela atrevida y diferente. Después vino ‘Lo que mueve el mundo’, donde trataba la parte psicológica de tres personajes. Con esta tercera novela, quería meterme en una historia más larga, la de una saga familiar.

–¿Qué hecho histórico llamó más su atención?

–He aprendido mucho , pero lo que más llamó mi atención fue el conocer que los servicios secretos vascos estuvieron muy vinculados a la administración de Washington o el personaje de Manu Sota, el tercer protagonista de la novela y sus vinculaciones con escritores, cineastas y periodistas. Descubrirlo ha sido una sorpresa muy bonita. También los años duros del franquismo, que han sido difíciles de contar. Es un periodo del que se habla poco y he descubierto cosas atroces.

–Precisamente en la última parte del libro habla del nacimiento de ETA y se cuestiona muchas cosas. El protagonista calla, ¿usted qué piensa?

–La novela hace una visión crítica de todo lo que ha pasado en el País Vasco y la voz del autor está con los que más han sufrido, las víctimas y, aunque sea en vano, nos preguntamos por qué ha pasado todo esto. El hecho de estar con los que más han sufrido, con las víctimas, y ponernos en el sitio del otro es el inicio de cualquier lectura del pasado.

–¿La novela tiene una parte autobiográfica?

–(Ríe). Yo no estoy.

–¿Seguro?

–Bueno, estoy como investigador. Me gusta mucho esa figura casi como un periodista o detective que va descubriendo cosas de esa generación. Por ejemplo, cuando me encontré con un informe de la inteligencia americana llamado ‘La ambición de Letamendi’. Fue un hallazgo sorprendente que cambió la dirección de la novela. Me gusta esta figura del escritor-investigador que no sabe sobre los personajes y paso a paso descubre cómo son. No soy un autor que domina a sus personajes y los mueve como quiere, sino que va detrás de ellos y descubre cómo son. Me parece una posición más humilde y creativa que la de plantear la novela como un autor omnisciente que va controlando cada paso que dan los personajes.

–Hábleme del título, ¿hay una hora para despertarnos juntos?

–El título tiene muchas lecturas. Una de ellas es que proviene de un poema de Ezra Pound, un autor que colaboró en la revista bilbaína Hermes. Se trata de dar a conocer esta publicación. También porque es un momento importante en la vida de la pareja protagonista. Y además se refiere al momento actual, un reencuentro entre diferentes.

–Después de tantos éxitos y premios, ¿no siente vértigo de enfrentarse de nuevo al público?

–Me olvido de ellos. Siempre trato de aprender, porque la creación y la escritura es aprendizaje. Y busco territorios nuevos y trato de disfrutar y olvidar la presión y los premios.

–¿Qué es para usted escribir?

–La escritura es mi oficio y mi manera de aprender. Es un método de comunicarme con los lectores y motivo de diversión.

–¿Qué nuevos proyectos tiene entre manos ahora?

–Estoy con un libreto de ópera para el Teatro Arriaga de Bilbao y luego me iré metiendo en la escritura de otro libro, pero poco a poco.

–¿Cómo ve el mundo editorial?

–La crisis fue muy dura para el sector editorial, pero está mejor. El lector responde a medida que la economía va mejor. Lee más y vuelve al papel, frente al libro electrónico.

–¿Qué necesitan los libros?

–Lo más importante es trabajar en equipo: libreros, escritores y editores. Yo he estado en Estados Unidos y Japón y son muy tecnológicos, pero el libro lo leen en papel. Allí están abriendo nuevas librerías. Creo que vamos en esa dirección.

–¿Cree que los jóvenes escritores lo tienen ahora más difícil?

–Empezar es difícil, siempre lo ha sido. Primero hay que ser un gran lector para luego ser un buen escritor. Aunque reconozco que también hace falta suerte. Es difícil porque hay autores consagrados y parece que no hay sitio, pero surgen huecos para gente con ideas y ganas.

–¿Y qué papel están jugando las redes sociales en este mundo?

–Son una herramienta muy útil y no hay que dejarlas de lado ni para escribir ni para poner el libro en circulación. Otra cosa es cómo funcionan y toda la banalidad que hay, pero forma parte de la propia sociedad.

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