Adolescentes de Santander participarán en un estudio de Biomonitorización Humana

Adolescentes de Santander participarán en un estudio de Biomonitorización Humana
Santander

Una treintena de voluntarios de los institutos Santa Clara y José Mª Pereda servirán como 'conejillos de indias' para conocer la exposición de los jóvenes a determinadas sustancias químicas presentes en productos de consumo

DM .
DM .Santander

La ciudad Santander ha sido una de las 10 localidades seleccionadas en España para participar en el primer estudio de Biomonitorización Humana en Adolescentes, puesto en marcha por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a través de su Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA).

El proyecto, que está cofinanciado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, tiene por objeto conocer la exposición de la población adolescente a determinadas sustancias químicas presentes en productos de consumo y que han sido restringidas para proteger la salud humana y el medio ambiente como bisfenoles, retardantes de llama, ftalatos o mercurio.

El estudio está coordinado por el área de toxicología ambiental del CNSA y en el diseño epidemiológico han colaborado investigadores del área de epidemiología ambiental y cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII.

De este modo, en el proyecto participarán un total de 500 voluntarios adolescentes de ambos sexos, estudiantes de 3º y 4º de la ESO en institutos públicos de 10 ciudades de distintas comunidades autónomas, seleccionadas entre las 52 capitales de provincia para obtener una amplia variabilidad geográfica. En Santander los IES participantes son el Santa Clara y el José María Pereda.

En la selección han primado aquellas zonas en las que hay poca información previa sobre exposición a contaminantes en este sector de la población.

Además de Santander, las ciudades elegidas han sido Badajoz, Madrid, Zaragoza, Valladolid, Granada, Alicante, Las Palmas, La Coruña y Albacete. En cada una de ellas participarán uno o dos centros educativos y en cada centro se seleccionaran alrededor de 30 voluntarios del rango de edad elegido, respetándose la proporción entre chicos y chicas.

El fin último del proyecto es vigilar la exposición a contaminantes ambientales y químicos presentes en la vida cotidiana para prevenir los posibles efectos que pudieran tener sobre la salud. Por lo tanto, encontrar niveles de estas sustancias en matrices humanas es habitual y lo necesario es vigilar que los mismos permanezcan dentro de niveles aceptables que no representen riesgo.

Los datos obtenidos servirán para poner en marcha medidas que contribuyan a una gestión del riesgo más eficaz dirigida a proteger la salud de la población. Los encargados del estudio estiman que los resultados finales del proyecto estarán disponibles a lo largo de 2019.

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