La Unesco cataloga como Patrimonio de la Humanidad nueve cuevas cántabras

Aprobada la candidatura conjunta del arte rupestre paleolítico de Cantabria, Asturias y País Vasco como ampliación de la declaración de Altamira lograda hace ya 23 años

REDACCIÓN
Imagen de la cueva cántabra de El Castillo./ DM/
Imagen de la cueva cántabra de El Castillo./ DM

Las cuevas de arte rupestre paleolítico de Cantabria, el Principado de Asturias y el País Vasco son ya, oficialmente, Patrimonio de la Humanidad. Así lo decidió ayer la Unesco en el marco de la 32 Conferencia del Comité del Patrimonio Mundial que se celebra en Québec, que aceptó catalogar la candidatura conjunta de las tres comunidades autónomas como fórmula incluida dentro de la ampliación de la declaración de la Cueva de Altamira, conseguida en el año 1985.

En concreto, la Unesco decidió catalogar como Patrimonio de la Humanidad 17 cavidades; nueve de ellas cántabras: Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo (que incluye las cavidades de Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas y La Pasiega), el Pendo, La Garma y Covalanas. En territorio vasco están las cuevas de Santimamiñe (Kortezubi), Ekain (Zestoa) y Altxerri (Aia); y las asturianas son Tito Bustillo, La Peña de Candamo, La Covaciella, Llanín y el Pindal.

Este trascendental reconocimiento, que se produce 23 años después de que la Cueva de Altamira fuese incluida en esta lista, supone que la Unesco considere que las 17 cuevas ahora admitidas reúnen condiciones de excelencia equiparables a la Cueva de Altamira, la obra maestra del arte universal de todos los tiempos, que constituye un testimonio excepcional, pero no único, de una civilización desaparecida y sólo puede ser entendida dentro de un fenómeno cultural que explica su origen y en el que se encuentra su verdadera significación: el arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica.

Historia de una candidatura

Los gobiernos cántabro, asturiano y vasco han promovido la extensión de la actual declaración de patrimonio de la humanidad circunscrita al yacimiento de Altamira al conjunto de los yacimientos de la cornisa cantábrica de similares características. Este camino hacia la declaración del arte rupestre paleolítico de la cornisa como patrimonio mundial recibió el principal empuje en octubre de 2005, cuando los gobiernos de Cantabria -impulsor de la candidatura-, Asturias y País Vasco acuerdan promover esa designación al Ministerio de Cultura y ante el Consejo de Patrimonio Histórico. Se ratificó en julio de 2006, cuando dicho Consejo acuerda que esa propuesta fuera la candidatura española de 2007 para su inclusión como bien cultural en la lista indicativa del Patrimonio Mundial de la Unesco. El expediente definitivo se aprobó en Potes, donde se estableció que estas cavidades se presentaran como una continuación del entorno de Altamira.

La distinción llegó después de un largo camino en el que, en todo momento, se tuvo la confianza en conseguirlo. La candidatura cumplía todos los requisitos: Declaración de bien de interés de todas las cuevas, delimitación de entornos y una gestión adecuada.

Quedaba pendiente la visita y el posterior informe de los técnicos de la Unesco. Este trámite se cumplió el pasado verano, cuando el experto Jean Clottes visitó los 'santuarios' del arte rupestre de la cornisa con el fin de dictaminar sobre la propuesta de cara a la realización del preceptivo informe.

Llegados a este punto, sólo faltaba el fallo que, desde el 2 y hasta el 10 de julio, podía llegar en cualquier momento, ya que la candidatura cantábrica es una de las las 47 candidaturas examinadas, procedentes de 41 países. Ayer llegó: la Cornisa Cantábrica se convertirá, a partir de ahora, en una referencia mundial del arte paleolítico.

Junto a las cuevas cantábricas, la Unesco añadió ayer ocho nuevos sitios a la Lista del Patrimonio Mundial. Se trata de las ciudades históricas Melaka y George Town del Estrecho de Malacca (Malasia); el antiguo sitio agrícola de Kuk (Papua Nueva Guinea); la llanura de Stari Grad (Croacia); fortificaciones de Vauban (Francia); los bloques de viviendas modernistas de Berlín (Alemania); Mantua y Sabbionetta (Italia); el Centro Histórico de San Marino y Monte Titano (San Marino); las iglesias de madera de la parte eslovaca de los Cárpatos (Eslovaquia) y los ferrocarriles de montaña de la India.

Cuevas cántabras

La cueva de Chufín está en Riclones (Rionansa). Fue descubierta en 1972 y en ella se aprecian figuras grabadas de animales y una figura humana. También se encontraron útiles de la época solutrense. En cuanto a la cueva de Hornos de la Peña, se ubica en Tarriba (San Felices de Buelna). Su descubrimiento data de 1903. Ofrece unas 35 figuras de caballos, bisontes, además de una figura antropomorfa.

En Puente Viesgo se encuentra el conjunto de Monte Castillo. Una de sus cuevas, Las Monedas, fue descubierta en 1952. Cuenta con una amplia variedad de animales, como renos, caballos o bisontes y un oso incompleto. En cuanto a La Pasiega, descubierta en 1903, tiene un gran número de animales pintados -ciervos, bisontes, caballos, cabras, también algún gamo-y hasta un pez. En el mismo conjunto está Las Chimeneas (descubierta en 1953), con figuras de animales en grabado digital, signos cuadriláteros y figuras de ciervos. Completa el conjunto la cueva El Castillo, descubierta en 1903. Se han hallado restos de hace 100.000 años y son el primer vestigio de ocupación humana hallado en Cantabria. Aparecen signos abstractos, manos y animales al estilo de las de Altamira.

La cueva de El Pendo, en Escobedo de Camargo, fue descubierta en 1907 y el panel de pinturas constituye uno de los más extraordinarios conjuntos del arte parietal.

La Garma, en Omoño (Ribamontán al Monte) y descubierta en 1995, cuenta con diversos conjuntos que incluyen figuras de animales y dibujos de caballos y cabras, un toro salvaje pintado en rojo y negro. En otro área se presentan trazos figurativos, pareados, así como varias manos en negativo. Por último, Covalanas, en Ramales de la Victoria, descubierta en 1903, cuenta con un grupo de representaciones de una veintena de figuras, sobre todo ciervos, así como trazos negros y marcas indescifrables.

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