Nos colamos en la cocina de Begoña Amezua de 'Bake Off'

La concursante de 'Bake Off' nos recibió en su cocina. / ALFONSO HELGUERA

La simpática concursante del talent repostero de Cuatro seguirá con sus recetas en YouTube, donde también incluye platos cántabros

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

Si por la televisión Begoña Amezua sorprendía por su naturalidad y simpatía, en las distancias cortas la bilbaína gana enteros. Visitamos la casa de la concursante de 'Bake Off' y nos colamos en la cocina, su particular templo. Lo tiene todo tan medido, que ha empezado a empaquetar utensilios y herramientas de su pasión gastronómica hasta en altillos. Afincada hace muchos años en Santander, disfruta de su momento de popularidad y aprovecha para elaborar una parte de un postre de cumpleaños con nosotros. Y es que «desde que me han visto en 'Bake Off', todo el mundo me pide que les haga una tarta», asegura.

El programa de Cuatro surgió para ella «por casualidad, pasé varias pruebas y fue genial. La experiencia es recomendable y auténtica», comenta. Tanto que lo compara con un «campamento de verano, muy divertido». De hacer sus recetas en YouTube, donde se ha especializado en recetas más bien saladas, se probó en este formato de éxito internacional. «A toda buena cocinera le gusta la repostería, es muy agradecida y ese fue uno de los motivos de apuntarme a 'Bake Off' en su primera edición». En el espacio asume que había roles muy marcados y ella se define como «la mamá de todos, porque al siguiente le sacaba treinta años». Sincera comparte cómo vivió su paso por la carpa más dulce, «intenté no callarme nada, aunque me propuse morderme la lengua, pero he intentado divertirme, vivir la experiencia y vivirlo al máximo».

Begoña cocinó chocolate atemperado para nosotros.
Begoña cocinó chocolate atemperado para nosotros. / ALFONSO HELGUERA

Si tiene que quedarse con su mejor receta recuerda el trampantojo «del cesto de tomates, que es una receta mía». Y aunque haya salido a mitad del programa está «orgullosa, porque hay un nivelón. Hay compañeros que saben mucho de sabores y yo soy más de torrijas, bizcochos, rosquillas, que es lo que les gusta en casa». Ella trabaja como comercial y ha encontrado en los fogones y la autocaravana, con la que viaja junto a su esposo, sus dos mejores vías de escape. Eso sí, se tomó el programa «como un reto, porque la repostería son matemáticas». Con operaciones finales tan dulces que «en casa me dicen que no haga más repostería porque no van a caber por la puerta».

Jesús Vázquez, encantador

Del jurado muestra su debilidad por el maestro chocolatero Mikel Guarro, «para mí, el más majo, aunque al principio me parecía muy estirado». También tiene buenísimas palabras para el presentador, Jesús Vázquez, «es muy cariñoso, me ha sorprendido». Cuenta que había muy buena sintonía en el grupo de concursantes y el equipo de grabación, salvo la excepción de Sonia, la aspirante a mejor pastelera amateur más polémica. Reconoce que aunque «no soy una persona especialmente sensible, incluso me llaman erizo, estoy contenta por el paso por el programa porque también he sacado un poco ese lado sensible». Algo que el público ha sabido apreciar, mostrando su apoyo a la bilbaína. «Ahora la gente se me queda mirando por la calla y cuchichea, pero me gusta que me reconozcan y hablar con la gente», cuenta.

Siempre dejó claro que «los de Bilbao vivimos donde queremos y yo he elegido Santander. No me volvería a Bilbao, mis hijos han nacido aquí y me encuentro muy feliz». Tanto que siempre que puede se pierde por la región, con los platos cocinados desde casa, y suele escaparse hasta Potes, su rincón favorito de Cantabria. De nuestros platos y postres regionales se queda con «el cocido lebaniego, la quesada y los sobaos. Tengo todas las recetas en mi canal de Youtube». Su particular ventana a los sabores más virales, como sus rosquillas que superan las 100.000 visualizaciones. No es de extrañar, porque Begoña Amezua transmite pasión como cocinillas y seguro que nos dará más alegrías emplatadas próximamente.

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