Hallados restos de dos campamentos romanos de las Guerras Cántabras

Los arqueólogos apuntan a que los yacimientos, localizados en el sur de Liébana, podrían tener relación con el episodio histórico del monte Vindio

MIGUEL RAMOS

Los arqueólogos cántabros José Ángel Hierro, Eduardo Peralta, Enrique Gutiérrez y Rafael Bolado han localizado los restos de dos campamentos romanos de campaña en los montes del sur de Liébana que podrían estar relacionados con el episodio histórico del monte Vindio de las Guerras Cántabras. Se trata de dos asentamientos de entre 9 y 11 hectáreas de extensión ubicados en Cantabria y en el área divisoria con la comarca de Pernía en Palencia (Castilla y León), concretamente en los altos de Castro Negro y Vistrió.

Por su situación a 1.900 y 1.500 metros de altitud, respectivamente, y a una distancia entre ellos de unos 13 kilómetros en línea recta, los investigadores apuntan que desde ahí sus moradores controlaban los importantes pasos naturales de los puertos de Riofrío y de Sierras Albas.

Ambos cuentan con plantas más o menos rectangulares, esquinas redondeadas y contienen defensas en forma de terraplén, combinado en uno de los casos con un foso al exterior, por lo que podrían haber estado ocupados por sendas legiones. «Es muy significativa la presencia de puertas en clavícula, un tipo de estructuras presente en otros enclaves de las Guerras Cántabras, como Cildá o Campo de las Cercas, y que han permitido catalogarlos, sin lugar a dudas, como campamentos romanos de campaña», dicen los arqueólogos.

La presencia de estos dos asentamientos en alta montaña y la existencia cercana del topónimo Binduey Vindoey, en la Edad Media han permitido a los investigadores plantear la tesis de que el descubrimiento sea escenario del episodio del monte Vindio, que tuvo lugar durante los enfrentamientos entre el Imperio romano y los distintos pueblos astures y cántabros, conocidos como Guerras Cántabras.

Y es que los relatos de los cronistas Floro y Orosio señalan que en el año 25 a.C. los cántabros fueron derrotados por las legiones comandadas por Cayo Antistio Veto «bajo las murallas de Bergida» ciudad cántabra identificada recientemente con el monte Bernorio, junto a Aguilar de Campoo y huyeron al monte Vindio, en las estribaciones occidentales de la cordillera Cantábrica, donde pensaban que «antes subirían las aguas del mar que los ejércitos». «Según este escrito, los romanos finalmente no solo llegaron allí, sino que sometieron a los indígenas refugiados en la zona a un asedio por hambre, por lo que la mayor parte de ellos perecieron», explican los arqueólogos.

Peña Prieta

Aunque un gran número de investigadores sitúan este monte o conjunto de elevaciones en los Picos de Europa, algunos como el propio Eduardo Peralta ya lo localizaban en el entorno del macizo de Peña Prieta, en la zona del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre (Palencia), y en el límite sur de Liébana.

Por ello, y a la espera de concluir los estudios, el hallazgo de estos dos campamentos romanos parece ratificar la opción del macizo de Peña Prieta a la hora de ubicar de forma exacta uno de los lugares más singulares de la historia antigua de Cantabria: el monte Vindio.

La revisión de las colecciones de ortofotografías aéreas disponibles en Internet permitió una primera identificación de los recintos que ha sido corroborada por los investigadores en fechas recientes mediante el procesamiento de las imágenes Lidar, disponibles en el portal del Gobierno de Cantabria.

Gracias a esta nueva técnica de teledetección, basada en el uso del láser para la obtención de una muestra densa de la superficie de la tierra, pueden ser identificadas estructuras que, hasta ahora, pasaban desapercibidas a los ojos de los investigadores.

Además de estos dos nuevos yacimientos, este equipo de investigadores ha localizado otras estructuras similares en distintas zonas de Cantabria, contribuyendo así a la ampliación del conocimiento sobre la conquista romana de la región y la resistencia ofrecida por sus habitantes.

 

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