Tráfico ultima la instalación del radar del tramo entre Colindres y Ramales

Tráfico ultima la instalación del radar del tramo entre Colindres y Ramales
SANE

El sensor, que todavía debe obtener la certificación del Centro Nacional de Metrología, entrará en servicio a principios de año

NACHO GONZÁLEZ UCELAY SANTANDER.

La Dirección General de Tráfico (DGT) está ultimando la instalación del radar de tramo que controlará la velocidad al paso por la carretera N-629 que une las localidades de Colindres y Ramales de la Victoria, aparato con el que quiere reforzar las medidas de seguridad que vienen aplicándose desde hace dos años en un tramo de vía de alta siniestralidad y que si los planes no se tuercen entrará en funcionamiento a principios de 2018.

Aunque el plan original era que entrara en servicio este mismo año, el radar, primero de estas características que se instala en la región, no comenzará a funcionar al menos hasta el próximo mes de enero, según admitió ayer el director provincial de Tráfico, José Miguel Tolosa, que no pudo concretar una fecha algo más exacta.

No, porque la instalación del dispositivo todavía no ha concluido y porque, cuando esto suceda, el aparato deberá obtener aún la certificación del Centro Nacional de Metrología (CEM), que antes de autorizar su entrada en servicio deberá efectuar las correspondientes verificaciones. «Esto puede llevar algo de tiempo», explicó Tolosa, que recordó que luego de efectuarse esas comprobaciones, el sensor será sometido a un periodo de prueba.

El tramo que vigilará se ha cobrado la vida de 16 personas entre 1999 y 2015

Superados todos estos trámites, entonces sí, el radar, cuya colocación fue adjudicada en agosto a la empresa 'Indra' por 59.000 euros, entrará en servicio para controlar la velocidad de los vehículos al paso por el mayor punto negro que existe en toda la red viaria de Cantabria, que en lo que va de siglo se ha cobrado la vida de 16 personas.

La última de ellas en el año 2015, cuando, hartos de ver desgracias, los principales alcaldes de la zona (Colindres, Limpias, Ampuero, Rasines y Ramales de la Victoria) se unieron para reclamar medidas urgentes contra esa intolerable sangría de muertos.

Sus quejas, pero sobre todo los datos, demoledores, empujaron a la Dirección General de Tráfico a trazar un plan de acción en un tramo en el que empezaron a efectuarse una serie de actuaciones directas -se limitó la velocidad, se prohibieron los adelantamientos en determinados puntos, se rebajó el número de carriles de tres a tan solo dos, se corrió el firme para evitar el efecto 'aquaplaning' y se reforzó la presencia de la Guardia Civil- que culminan ahora con la puesta en marcha del primer radar de tramo en la historia de Cantabria.

De Limpias a Ampuero

Conforme al proyecto, el sensor, que captará la velocidad a la que vayan los vehículos en los dos sentidos, abarcará el tramo que discurre entre la entrada al túnel que existe a la salida de Limpias y el desvío a Ampuero, es decir, entre los puntos kilométricos 83,400 y 81,150 de la carretera nacional N-629.

En ese trecho, 2.250 metros, estará prohibido circular a una velocidad superior a 80 kilómetros/hora, de manera que ningún vehículo podrá hacerlo en un tiempo inferior a 1 minuto y 42 segundos.

El paso rodado estará vigilado por tres cámaras -una colocada a la salida de Limpias y las otras dos ya en la entrada a Ampuero- que recopilarán información transmitida por tecnología 3G.

Según recordó ayer el propio Tolosa, que cree que este dispositivo «vendrá a complementar las actuaciones que se están llevando a cabo en este punto concreto de la vía para tratar de reducir la siniestralidad», el nuevo sensor se sumará a los otros 39 que ya hay ahora en funcionamiento en las carreteras de la región, nueve de ellos fijos -tres en la A-8, cuatro en la A-67 y dos en la S-10- y el resto móviles que la Guardia Civil desplaza por una treintena de carreteras de Cantabria conforme a las necesidades del tráfico.