600 turistas acuden a Peña Herbosa a conocer a Revilla

Revilla coge en brazos al perro de un grupo de Barcelona que acudió a saludarle a la sede del Gobierno./Twitter
Revilla coge en brazos al perro de un grupo de Barcelona que acudió a saludarle a la sede del Gobierno. / Twitter

A las puertas del Gobierno se han formado colas, en respuesta a la nueva invitación del presidente de atender durante un par de horas a visitantes y admiradores

p.p.c./EFE .
P.P.C./EFE .Santander

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha vuelto a recibir ante la sede del Gobierno a visitantes y fieles admiradores a los que ha conquistado con saludos, fotos e intercambio de impresiones sobre los beneficios de la región como destino vacacional.

Hasta la sede del Ejecutivo cántabro, situada en Peña Herbosa, se han acercado personas de diversos puntos de España, muchas de la Comunidad Valenciana, de Cataluña y de Murcia.

Pero también de otros muchos rincones de la geografía nacional y gente de Cantabria, en total unas 600 personas. «Yo entre semana no puedo atenderlos, me parece que es un detalle que vengan a Cantabria, y yo encantado de agradacerlo personalmente», explica el presidente.

Está orgulloso de que la gente acuda «de todos lados» a decirle por qué han escogido Cantabria como lugar de vacaciones y a echarle piropos. Y todos se van encantados y con un sinfín de alabanzas hacia Revilla.

Minutos antes de las once, cuando el presidente había citado a sus seguidores, comenzó a llover en Santander y algunas de las personas que hacían cola no cabían bajo el tejadillo de la entrada del Gobierno.

Colas en la sede del Gobierno.
Colas en la sede del Gobierno. / Twitter

Revilla decidió entonces adelantarse veinte minutos y comenzar a recibir, con un nutrido grupo de personas ante él, alrededor de 50, que esperaban su turno.

Había de todo, pero sobre todo primaba el turismo familiar, con padres, madres e hijos, y también grupitos de amigos.

EFE

La primera en poder saludar al presidente ha sido Elena, que se plantó en la sede del Gobierno una hora antes porque se equivocó y además pensaba que iba a haber mucha gente.

Elena es una cántabra que lleva ya años viviendo en Madrid y que está quedándose en casa de unos primos en Cóbreces, de donde es ella.

Tras ella, lo de Revilla ha sido un no parar: ha estrechado manos, ha firmado y dedicado sus libros, ha dado besos y abrazos y, sobre todo, se ha hecho muchas fotos.

Revilla, con los alumnos del aula de verano Ortega y Gasset de la UIMP.
Revilla, con los alumnos del aula de verano Ortega y Gasset de la UIMP. / Twitter

También le han agasajado con los mejores manjares, como arroz del Levante o cava catalán. Una familia de Teruel le ha regalado el pañuelo verde triangular de las fiestas de San Lorenzo y Revilla, encantado, se lo ha puesto.

«El señor Revilla vende muy bien vuestra tierra. Hemos venido escapando del ruido y del jolgorio de la fiesta», señala Alfonso, que cuenta que decidieron venir a Cantabria tras escuchar de boca del presidente la excelencias de la región en los programas televisivos.

Alguno no se ha cortado al tenerle enfrente y no ha tenido reparo en decirle que se lo imaginaba más bajo. Y Revilla sin achantarse: «¿A qué usted pensaba que yo era más pequeño? ¡Eso me lo dicen todos! Es que en la tele como sales sentado... pues mido 1,66», ha replicado.

La convocatoria de hoy ha servido además para que el presidente, amante de los animales, añada una foto más con un amigo de cuatro patas en sus redes sociales.

Esta mañana le ha tocado a «Yosi», de Barcelona, y en cuanto le echó el ojo a Revilla se le iluminó el gesto.

«Iván, el perro», dijo a uno de sus colaboradores, que le ayudaba con las fotos. Y a continuación interpeló a los dueños, a los que preguntó si podía posar con él.

Dicho y hecho: Yosi pasó a ocupar los brazos del presidente, y aunque costó un poco, porque el perro prefería mirar a su dueña que a la cámara, al final han quedado inmortalizados y ya están en las redes sociales.

Dado el éxito que tienen estas convocatorias, se avecina otra más, previsiblemente el fin de semana que viene para despedir el verano.