El Prado «resucita» su colección de pintura barroca italiana

Un visitante observa una de las colecciones del Prado./
Un visitante observa una de las colecciones del Prado.

Miguel Falomir releva a Finaldi como número dos del museo, que invita a descubrir uno de sus "tesoros ocultos"

MIGUEL LORENCIMadrid

«Tenemos una de las mejores colecciones del mundo de pintura barroca italiana, pero es la gran desconocida del Prado, uno de su tesoros ocultos, y no se valora como realmente se merece». Y bien que lo lamenta Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación de Museo del Prado. Accedió al cargo hace dos semanas en sustitución de Gabriele Finaldi, nuevo director de la National Gallery de Londres, pero Falomir lleva casi veinte años en la pinacoteca de la que es ahora 'timonel' adjunto con Miguel Zugaza. Un museo «que funciona y está bastante engrasado» asegura.

Es Falomir uno de los grandes especialistas en pintura italiana de la casa, pero ha reclutado a una de las mayores autoridades del mundo en este campo, la estadounidense Elizabeth Cropper, para dirigir la V Cátedra del Museo del Prado. Cropper analizará las joyas del barroco italiano en las colecciones españolas en media docena de conferencias. Glosará la «extraordinaria» colección de pintura iltaliana del Barroco del Prado y a creadores como Caravaggio, Guido Reni, Anibale Caracci, Malvasia, Guecino o Albani.

«Si se habla de tesoros ocultos en el museo, probablemente la mayoría son de esta colección, con la que pocas pueden competir, pero cuando llegué al museo hace 18 años ni siquiera se exponía a Caravaggio» recuerda Falomir, que aterrizó en el Prado de la mano de Fernando Checa. Afronta su nueva responsabilidad con entusiasmo. Está aún diseñando una hoja de ruta con hitos como el bicentenario del museo en 2019 y para la que cabe esperar una coyuntura económica más favorable.

«No soy hombre números y acepté esta responsabilidad sabiendo que mi atención primordial estaría más en otras cosas, pero la coyuntura es mejor», admite Falomir que piensa ya en el próximo programa expositivo. «El presupuesto ha aumentado ligerísimamente este año, hay más visitas, un turismo que parece gastar con más alegría y lo peor de la crisis parece que queda atrás» se felicita. Se deberá ocupar de «cantidad de departamentos y áreas distintas que desconocía, como un programa con presidiarios» reconoce.

La Cátedra del Prado es una de las actuaciones de mayor relieve del Centro de Estudios del museo. Bajo la dirección de Cropper, ofrecerá el ciclo de conferencias 'Un siglo crítico: la pintura boloñesa del siglo XVII en España'.

Directora del Centro de Estudios Avanzados de Artes Visuales de la National Gallery de Washington, Cropper es toda una autoridad en pintura francesa e italiana del Renacimiento y el Barroco. Formada en Cambridge y doctorada en Historia del Arte por el Bryn Mawr College de Pensilvania, ha sido profesora en varias universidades.

Obras maestras

Destaca Cropper como en el Prado «hay auténticas obras maestras mal conocidas», y algunas de las cuales «no se consideraban ni auténticas ni importantes hace solo 50 años». «Se creía que eran copias o versiones secundarias» dice señalando a 'Virgen de la silla', de Guido Reni en la nave central de edifico Villanueva.

En este mismo espacio brillan los diez 'picassos' cedidos por el Kunstmuseum de Basilea, una selección que según Cropper permite apreciar «cómo Picasso piensa en estilos anteriores de la historia del arte, que es lo que querían hacer los Carracci en su momento».

El ciclo se desarrollará de noviembre de 2015 a marzo de 2016. Las conferencias abordarán la importancia y el planteamiento crítico de cuatro artistas que Malvasia vio como los herederos de la tradición de los Carracci: Guido Reni, Domenichino, Guercino y Francesco Albani. Se iniciará con el debate sobre la reputación de Malvasia y su descripción de la reforma de la pintura que llevaron a cabo los Carracci y se cerrará con una conferencia sobre la importancia de Malvasia, que incluye un análisis comparativo de las obras de pintores romanos como Caravaggio y los Gentileschi.

Los ciclos de la Cátedra del Pardo se dirigen a profesionales de la historia del arte, profesores y estudiantes, pero están abiertos al público en general. Las conferencias tendrán lugar en el auditorio del museo entre los meses de octubre y noviembre y se completará con un número equivalente de seminarios.

El Museo otorgará 20 becas a jóvenes profesionales que no superen los 35 años y posean una titulación superior relacionada con los contenidos del curso. La inscripción puede realizarse a través de la página web del museo hasta el 5 de octubre y las plazas se otorgarán por orden de matriculación. La matrícula completa cuesta 250 euros para el público general, 180 para miembros de la Fundación Amigos del Museo del Prado y 125 e para profesionales de museos, profesores universitarios y estudiantes.