Iván Cobo, el talento más codiciado

El ciclista cántabro medita su futuro mientras todo el pelotón español quiere ficharle

Iván Cobo posa con su bicicleta frente a la sede de Aseguras, la escuadra a la que pertenece./Roberto Ruiz
Iván Cobo posa con su bicicleta frente a la sede de Aseguras, la escuadra a la que pertenece. / Roberto Ruiz
Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

A Iván Cobo Cayón (2000, Astillero) se le daba bien todo menos el ciclismo. Pero él quería ser ciclista. Con nueve años quedó segundo en el primer duatlón en el que compitió. «Me echaron mano en bicicleta, a pie iba muy rápido», recuerda. Iba montado en una BMX con ruedas de tacos. En sus primeros años con un dorsal ganaba carreras en atletismo, duatlón y triatlón. Pero él quería ser ciclista. Así en alevines, infantiles... Pero en cadetes ... «La primera carrera que gané fue el Campeonato de España, en Lorca. Vaya calor que hacía». Desde ese día su talento sólo va a pedales.

Iván parte hoy con la selección cántabra al Nacional júnior que se diputa en Soria. Competirá en la prueba de contrarreloj y en la de en línea y sus posibilidades son ilimitadas. Hace apenas una semana se impuso en la Vuelta a Portugal a lo grande, soltando al líder de rueda en el Alto del Infierno. «Ha sido una de mis mejores victorias». El cántabro es objeto de deseo para todos los equipos españoles de la categoría sub 23. Nadie ha dejado de ofrecerle una bicicleta para el año que viene en sus escuadras;Caja Rural, Supermercados Froiz, Lizarte... Sin embargo Cobo no tiene prisa por irse lejos. «Ya veremos qué hago. Es una opción quedarme aquí, en Cantabria, y seguir aprendiendo», señala. Como no podía ser de otra manera, Gomur-Cantabria Deporte le espera con los brazos abiertos. Este fin de semana puede rematar su paso por la categoría júnior con una medalla, aunque el cántabro piensa más allá:«El 29 y 30 de septiembre es el Mundial (Innsbruck) y sería tremendo poder estar allí». Apunta alto. Quiere ser uno de los pocos cántabros que han representando a España en la cita mundialista siendo júnior. Además «el recorrido me va bien».

Fiel a los suyos. Un tipo de costumbres

«Para mí Luismi es mi director, mi padre ciclista, mi psicólogo... Lo es todo. Se desvive por nosotros», afirma Cobo. No lo duda. «Te lo hace todo más fácil». Empezó a correr en «el Club de Entrambasaguas» y ya nunca cambió. Disfrutó «de un ambiente que es difícil de encontrar en otra parte» y pasó a juveniles donde la firma Aseguras le dio un espaldarazo definitivo a la escuadra.«Estamos muy agradecidos porque gracias a su apoyo hemos dado un salto de nivel. Ha sido muy importante su llegada». A una de las perlas del ciclismo español lo que no le cambian son sus hábitos.«Me gusta salir a entrenar con los compañeros»; pero también confesarse con su director, aprender y ganar. Eso no lo cambia «por nada».

Siempre quiso ser ciclista y desde hace un par de años piensa como uno. «En juveniles ya lo empiezas a ver como una forma de vida. Una opción de futuro». Entrena, se cuida y se deja aconsejar:«Mi padre corrió en bicicleta y me cuenta cosas», explica. Su comprimida vida diaria no le impide progresar. «Salgo de clase (estudia Bachiller) a las 14.30 y a las 15.00 horas ya estoy en bici. En invierno es más difícil, porque cae la noche pronto.Cuando llego, a estudiar». Aún así, entre libros y obligaciones, Iván ha colocado su nombre entre los ciclistas más prometedores del país. Ha sido un no parar; el año pasado debutó en el Europeo (Dinamarca)– «la carrera que más me marcó»–, fue subcampeón de España en línea y quinto en la prueba de contrarreloj, quinto también en la Vuelta al Besaya y segundo en la Vuelta a Asturias. Esta año defendió los colores de España en la Gante Wevelgem (Copa del Mundo) y en el Europeo de la República Checa. «Ha sido uno de los días que más he sufrido. Me vi allí entre los mejores y no me lo creía», recuerda. Acabó en el puesto 18, un mérito para España. Ganó la etapa del Embalse de Alsa en el 'Besaya' y 'dio al palo' en Asturias.«Iba primero con ventaja y me caí. Lo perdí todo.Me enseñó la cara oculta de este deporte».

Es un amante del ciclismo de antes, disfruta «con Contador y sus locuras». Es inquieto: «No puedo estar entre cuatro paredes». Su nombre está en todas las agendas de los directores más importante del ciclismo actual: «A mi no me interesa tener una buena bici o grandes materiales. Quiero aprender, formarme y aprovechar el primer año en la categoría». Lo tiene claro.

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