Luchando contra la chilca

La Asociación Ría ha creado un protocolo que utiliza un herbicida natural respetuoso con el medio ambiente para acabar con esta especie invasora

Voluntarios de la Asociación Ría en plenos trabajos contra esta planta invasora. /DM
Voluntarios de la Asociación Ría en plenos trabajos contra esta planta invasora. / DM
María Causo
MARÍA CAUSOCamargo

Diez años de laboratorio, de salidas en busca de muestras y de investigación exhaustiva ha sido lo que han vivido los miembros de la asociación Ría para seguir adelante en su lucha contra la chilca, una planta invasora. En conclusión, el trabajo de Ría ha servido para descubrir un protocolo sostenible y respetuoso con el medio ambiente, como alternativa al glifosato, para luchar contra el arbusto exótico invasor norteamericano 'Baccharis Halimifoli', comúnmente conocido como chilca.

Esta especie, junto al plumero, se ha convertido en una de las principales amenazas para los hábitats costeros del continente europeo en general, y de Cantabria en particular, al estar presente en 26 de los 34 municipios costeros de la comunidad y en todos los estuarios, salvo el de San Juan de la Canal y La Maruca. En este sentido, una de las áreas más afectadas es la zona de las marismas de Alday, en Camargo, seguida del estuario del Asón, en la zona de Limpias.

Precisamente, esta problemática camarguesa es la que llevó a la Asociación Ría –con sede en Muriedas– a comenzar la labor de investigación, que se presentó el pasado jueves en una conferencia celebrada en el Centro Municipal de Empresas de Revilla de Camargo.

Bajo el título de 'Proyecto Escipión, I+D contra Baccharis', el presidente de la asociación, Diego Cicero, expuso las principales conclusiones de este estudio, financiado por la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación del Gobierno de Cantabria y por la Fundación Biodiversidad. «El protocolo que hemos desarrollado está basado en el empleo de sal marina como herbicida natural y en la inertización y valorización de la madera residual mediante su transformación en carbón vegetal», apuntó Cicero.

En las últimas semanas, se han llevado a cabo varias acciones con voluntarios.
En las últimas semanas, se han llevado a cabo varias acciones con voluntarios.

Una de las zonas más afectadas por esta planta invasora son las marismas de Alday

Hasta este último hallazgo, eran algunos herbicidas químicos como el glifosato los que se empleaban como única alternativa para eliminar esta especie, caracterizada por su gran resistencia a los tratamientos. No obstante, y gracias a casi diez años de investigación, la asociación Ría ha conseguido demostrar la viabilidad de este protocolo basado en el empleo de la sal marina como herbicida natural para luchar contra esta especie de manera eficaz en todos los estadios de su ciclo vital, que van desde la fase de plántula hasta la fase de consolidación, constituida por masas continuas de árboles y arbustos de distintas décadas de edad.

Igualmente, el Proyecto Escipión incluye un estudio exhaustivo de la invasión de Cantabria por la chilca y de cómo nos afecta, tanto a nivel de hábitats como de municipios. «Esta información ha servido para crear un SIG (Sistema de Información Geográfica) que permitirá ir actualizando la cartografía del estado de la invasión y planificar la futura estrategia regional de erradicación de la especie con precisión y una máxima optimización de recursos», relató el presidente de Ría.

Invasión

A día de hoy, la invasión de esta planta es tal que ya ocupa 92 hectáreas de suelo cántabro correspondientes a 17 tipos de hábitat distintos, de los que seis son prioritarios según la Directiva Hábitat. Ante esta problemática, el Gobierno de Cantabria ha anunciado que incorporará a sus métodos para luchar contra la chilca el protocolo desarrollado por la asociación Ría. Así lo confirmaron el consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación, Jesús Oria; el director general de Medio Natural, Antonio Lucio; Diego Cicero, y la alcaldesa de Camargo, Esther Bolado, en una rueda de prensa celebrada la semana pasada en la sede de Peña Herbosa.

Esta especie exótica ocupa 92 hectáreas de suelo cántabro y ataca a 17 tipos de hábitats distintos

Y es que la chilca es una de las 141 especies invasoras con presencia en la región, de las que 125 son de flora pero, en el caso de la chilca –según el consejero– «es una de las de mayor impacto» en la comunidad y que se ha convertido en una de las «amenazas más importante» para la conservación de los ecosistemas de marisma.

Por su parte, Cicero explicó que el futuro se presenta como «una oportunidad» en Cantabria de como ser un «referente internacional» sobre cómo luchar contra una especie invasoras sin generar efectos secundarios como consecuencia de aplicar a gran escala herbicidas químicos que ahora mismo ya demostrado potencial cancerígeno para los seres humanos y con impacto y toxicidad para el ecosistema, sobre todo para anfibios y peces.

La chilca es una especie exótica arbustiva que destaca por su flor blanca.
La chilca es una especie exótica arbustiva que destaca por su flor blanca.

Tal es la importancia de este descubrimiento que Ría lo ha expuesto en el X Congreso Internacional sobre Invasiones Biológicas celebrado el Dublín el mes pasado.

Norteamericana

Los datos técnicos de la planta exponen que se trata de una especie exótica arbustiva procedente de la costa este de Norteamérica que puede alcanzar los cuatro metros de altura y que según se cree fue introducida en Europa en el siglo XVIII como una planta ornamental.

Sobre los primeros hallazgos de esta especie en el medio natural, se conoce que comenzaron a principios del siglo XX en el sur de España y en España se detectaron en Vizcaya en 1941, una fecha en la que probablemente llegó también a Cantabria. También se da en algunas zonas de marisma de Asturias pero hasta ahora no está presente en Galicia.

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