Las rebajas decepcionan al comercio

Varias mujeres observan las prendas rebajadas en una tienda de moda del centro. /L. Palomeque
Varias mujeres observan las prendas rebajadas en una tienda de moda del centro. / L. Palomeque

Los minoristas cierran la primera semana con «ventas discretas y escasa expectación»

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

La primera semana de rebajas no ha cumplido las expectativas del comercio minorista en Torrelavega, que espera estos días de enero con ganas de hacer caja para compensar los meses de caída de ingresos. Las «ventas discretas» y la «escasa expectación» han protagonizado el arranque de la época de descuentos, lo que ha llevado al comercio local a alertar del cierre de establecimientos si continúa esta «difícil» situación.

Los pequeños comerciantes consideran que el inicio de las rebajas ha sido, en líneas generales, «flojo», como lo ha sido los últimos años, en los que aseguran que, con la liberalización de los periodos de descuentos, «es imposible competir con las grandes cadenas y superficies» que cuentan con ofertas durante todo el año. Además, la escasa afluencia de público se ha visto agravada por el frío que azota estos días a buena parte del país y del que la capital delBesaya no es ajeno, frente al tradicional ir y venir de gente en las calles más comerciales del centro de la ciudad. El comercio local insiste en que se ha perdido la finalidad de las rebajas como herramienta de los comerciantes para dar salida al stock de temporada, señalando que «tras varios meses de descuentos, el margen que queda para estas rebajas de invierno es muy estrecho y estropea la temporada». Begoña Salam, propietaria de una tienda especializada en moda para hombre de la calle Serafín Escalante, aclara que «las promociones de las grandes cadenas no son rebajas, ya que las rebajas se refieren a la ropa o a los artículos de temporada, que es lo que rebajamos en el pequeño comercio ahora en enero». Además, lamenta que desde las administraciones –Gobierno regional y Ayuntamiento– no se ofrezca «ningún tipo de ayuda» a un comercio local que «lleva años de pérdidas», por no hablar de otras medidas y otros problemas como la falta de aparcamiento. «Es increíble que en este periodo no se ponga en marcha por parte del Ayuntamiento alguna alternativa para que se pueda aparcar en el centro de la ciudad, con el parking subterráneo completo y la gente sin más opción que irse a los aparcamientos que hay en la periferia de la ciudad», critica.

El pequeño comercio reclama una vuelta a la regulación de los periodos de descuentos porque «así no podemos competir con las grandes cadenas y superficies»

Sin embargo, otra vendedora, Ramona Rodríguez, de la tienda Corazón Canalla, cree que «las ventas van poco a poco» e incluso se atreve a decir que «mejor que el año pasado», aunque reconoce que «el comercio local tiene que hacer un gran esfuerzo para poner los artículos rebajados en algunos casos hasta el 50%». Jesús Diego, de la joyería Luxenter, entiende que su caso es distinto porque «tenemos una promoción cerrada con la que todo el producto que tenemos en la tienda está rebajado a mitad de precio». En su opinión, «se trata de una ventaja porque el cliente lo sabe y espera para aprovecharse de ese importante descuento». No obstante reconoce que el sector pasa por dificultades y «cada día cuesta más vender». También los hábitos de consumo van cambiando y Aída Arozamena es un ejemplo. Una joven que acude a unos grandes almacenes para cambiar «casi todo lo que le han regalado» y que han comprado por internet. «La gente joven compra on line porque cuentas con la ventaja de poder devolver lo que quieras», señala. Y otros como Chefi Cuevas, que confiesa no estar muy pendiente de las rebajas porque «compro cuando algo me gusta, no porque tenga descuento», aunque para la ropa de los niños sí mira «algo por si merece la pena».

Comprar en otros meses

Por su parte, Miguel Rincón San Emeterio, presidente de Apemecac (Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios, Comerciantes y Autónomos de Cantabria), explica que los consumidores han desplazado gran parte de sus compras a los meses de noviembre y diciembre, cuando «también hay descuentos generalizados, lo cual tiene su reflejo directo en una reducción de las compras en rebajas». Según Rincón, al pequeño comercio le ha afectado de forma notable la liberalización de la rebajas en el año 2012, que permitió a los comercios hacer rebajas y promociones durante todo el año. «Algo que los autónomos y las pymes del sector no se pueden permitir porque tienen un margen menor». añade.

Otra de sus reflexiones sobre el comercio local es lo que denomina ralentización del consumo durante los últimos meses, «con una caída de las ventas de los pequeños empresarios bastante preocupante, frente al crecimiento de otros formatos comerciales». En opinión del presidente de Apemecac, la disminución constante de las ventas de los últimos meses también tiene mucho que ver con la fuerte irrupción en el mercado de las ventas por internet. En este sentido, apunta que «la posibilidad de que cualquier producto se pueda comprar desde casa ha conducido poco a poco a un cambio en los hábitos de consumo, especialmente entre los más jóvenes, pero cada vez asienta más en todos los segmentos de edad». «Al final, al pequeño y mediano comercio no le queda otra que adherirse a esta fiebre por los descuentos para no perder ventas. Pero para ellos, supone un enorme esfuerzo ya que su margen es menor», añade.

«Habrá que consensuar un calendario para que el comercio local pueda sobrevivir»

Miguel Rincón dice que «la tiranía de los descuentos ha cambiado totalmente los hábitos del consumidor», por ello desde Apemecac «creemos que es urgente activar a la mayor brevedad posible la mesa de diálogo anunciada por la ministra responsable del área, Reyes Maroto, que pretende estudiar las consecuencias de la liberalización en 2012 en el comercio minorista». También se refiere Rincón a otros fenómenos como la importación de medidas comerciales americanas como el Black Friday, que según apunta «ha supuesto una absoluto desastre para el sector comercial tradicional». «Para el consumidor también crea una desconfianza porque muchas veces no sabe qué tipo de producto está comprando y de qué temporada es. De alguna manera habrá que consensuar cierto calendario que dé garantías a la supervivencia del sector comercial y garantías también al propio consumidor», concluye.

Los comerciantes coinciden en que las promociones y descuentos adelantados a otras épocas del año, especialmente el Black Friday, han terminado por desvirtuar los períodos tradicionales de rebajas. «Cada vez son más los comercios que se apuntan a las rebajas, precios especiales, descuentos y ofertas desde finales de noviembre y en plena campaña de Navidad, arrastrados por el comercio por internet, por lo que las rebajas tradicionales son cada vez más efímeras y sin ningún impacto ni atractivo», señalan.

Soluciones urgentes

Así, en opinión de Rincón, la consecuencia es que las rebajas pasan cada vez más desapercibidas para compradores y comerciantes, una situación que, de seguir esta tendencia, puede tener graves consecuencias en el sector, acelerando el cierre de muchos pequeños y medianos comercios.

Por ello, las asociaciones de comerciantes exigen a las distintas administraciones soluciones urgentes para salvar el comercio de proximidad, principalmente mediante la vuelta a la regulación de las rebajas con dos campañas principales en invierno y verano.

Por lo que se refiere a los derechos del cliente, desde Apemecac se recuerda a los consumidores que quieran comprar en estas rebajas que los derechos que poseen son los mismos que si compraran cualquier otro día del año. Así, el comercio está obligado a mantener el uso de la tarjeta como forma de pago si fuera de rebajas lo permite; poner hojas de reclamaciones a disposición del consumidor, y no variar su política de devoluciones, incluida la devolución del importe del producto.