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'Los Soprano' posee uno de los mejores finales de la televisión.

Cómo terminar bien una serie

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  • Con el final de curso muchas producciones se enfrentan a un momento decisivo: el cierre

Tan importante en una serie es empezar bien como saber terminar también correctamente y a tiempo. Ni demasiado pronto, con un montón de cabos sueltos por resolver, ni demasiado tarde, cuando se ha alargado la trama innecesariamente. Es aconsejable no precipitarse ni agarrarse a un éxito ardiendo. En el riesgo se hallan los buenos finales.

Estamos en una época del año en la que muchas producciones llegan a su fin. Algunas dicen hasta luego, porque regresarán el próximo curso, y otras, hasta siempre, ya que concluyen su periplo televisivo. El cierre les habrá pillado desprevenidas a algunas y otras llevarán un tiempo esperándolo o preparándolo. Es momento de despedidas, de adioses, de conclusiones, de remates. Con las vacaciones a la vuelta de la esquina catódica, los títulos más populares saldrán por la puerta grande tras su triunfo, y los más discretos estarán obligados a escapar por la puerta de atrás.

Entre las despedidas más esperadas estuvo la de 'Castle', que se retira y deja de investigar casos después de siete años en antena. El escritor Richard Castle se topó hace unos días por última vez con la detective Kate Beckett para resolver algún caso. La serie ha sido en los últimos años uno de los procedimentales más seguidos de las cadenas generalistas americanas. También en España ha funcionado bien y eso que Cuatro ha abusado, como con otros títulos, de las repeticiones. El anuncio de la salida de la actriz principal posiblemente haya precipitado un cierre inesperado para una ficción a la que aún le quedaba recorrido.

'Castle' acaba de echar el cierre.

Otra saga que culmina su trayectoria es 'CSI', con la cancelación de su versión cyber. La que en otros tiempos fue ficción icónica ha ido perdiendo todas sus sucursales, la de Nueva York, la de Miami y la emblemática de Las Vegas. La que protagonizaban Patricia Arquette y Ted Danson apenas ha tenido repercusión y ha sido eliminada a la mínima de cambio.

El final de estas series no ha levantado demasiadas ampollas. Al ser producciones con capítulos autoconclusivos y con una trama central que encerraba pocas incógnitas por resolver era fácil que no causara muchos descontentos. Lo complicado llega cuando la que debe poner el punto definitivo es una historia que ha ido alimentando el misterio y ha de buscar un remate digno.

Un repaso a los finales más populares de todos los tiempos, y hablando de descifrar misterios, nos conduce inexorablemente a 'Perdidos' con ese último capítulo retransmitido a todo el mundo, que no dejó indiferente a casi nadie. A día de hoy algunos siguen llevándose las manos a la cabeza porque la mayoría de cuestiones en torno a la isla quedaron sin desvelar, otros lamentan que no estuviese al nivel de las primeras temporadas, y también los hay contentos, satisfechos porque el destino de los protagonistas, al menos, quedo claro. Todavía algún 'lostie' se pregunta "¿pero estaban todos muertos?". Y entonces comienza la eterna discusión en la que unos opinan que sí, otros que no, y luego están los que se levantan de la mesa y te dejan con la palabra en la boca porque nunca participaron en el fenómeno 'Perdidos'. Que son los mismos que ahora no están enganchados a 'Juego de Tronos'. Por cierto, que espero que los guionistas de la serie de HBO tengan bien claro cuál será la conclusión de las tramas de Poniente porque los fans pueden quemarles con fuego valyrio si les decepcionan. Pero de eso hablaremos cuando el invierno llegue definitivamente.

En cuanto a los finales que no se cierran del todo conviene recordar el famoso fundido a negro de 'Los Soprano', que origina años después discusiones acaloradas entre los que creen que Tony Soprano murió en ese instante y los que no. Por cierto que la HBO esa misma noche tuvo que atender millones de llamadas con quejas porque había usuarios que creían que habían perdido la conexión justo en el desenlace de la ficción. Pobres de quienes atendiesen en recepción y tuvieran que explicar que no, que era el recurso que había escogido David Chase para concluir.

'El final de 'Perdidos' fue muy criticado.

Hay espectadores poco amigos de las interpretaciones y prefieren que les sirvan el banquete final bien masticado. A eso no les sirve que se les diga que el jefe de la mafia de New Jersey tarde o temprano caería y que ese desasosiego que se vivía en la última escena sería así siempre para ese clan. Y sería eliminado en algún momento, como el resto de sus compañeros. Pero algunos quieren saber cuándo, dónde y por qué.

Esos seguro que quedaron más conformes en la clausura de 'Breaking Bad', en la que el destino del protagonista queda clarísimo. ¿Da pie a interpretaciones? Ninguna. ¿Resulta previsible? Un poco.

Nunca llueve a gusto de todos. De previsible y poco arriesgado se le acusó hace unas semanas también a 'The Good Wife', que se despedía de su audiencia después de siete temporadas. La serie vivió su mejor momento durante la quinta tanda de capítulos y las dos siguientes no habían conseguido su fortaleza, así que el desenlace estuvo más a la altura de estas temporadas postreras. La ficción volvió a su origen y apostó por, de alguna manera, cerrar el círculo. Una solución digna.

Ni demasiado ambiguo, ni demasiado abierto, ni demasiado lineal. Es lo que normalmente se pide a los desenlaces. Una sorpresa final como la que introdujo 'Mad Men' (con el famoso anuncio de Coca Cola rondando por la cabeza de Don Draper) siempre viene bien y deja al espectador con una sonrisa final que no se le quita en un tiempo. Así estamos desde hace más de un año los que éramos adictos a los hombres de Madison.

Así comenzaba 'A dos metros bajo tierra'.

'Rosseane' inauguró lo de que todo fuese un sueño, que luego nacionalizó 'Los Serrano'. 'Twin Peaks' nos dejó con un cliffhanger, que esperemos que 25 años después ahora nos resuelvan, porque nos quedamos con el agente Dale Cooper cayendo en el lado oscuro. Y 'Cómo conocí a vuestra madre' nos mareó hasta la extenuación con la identidad de la madre, para que luego no tuviese ninguna relevancia, por citar algunos ejemplos.

En el universo seriéfilo hay casi unanimidad al elegir como final mejor armado el de 'A dos metros bajo tierra', que concluyó tras cinco temporadas permitiendo al espectador que conociese cómo iban muriendo cada uno de los protagonistas a los que había acompañado durante tantas muertes. Nueve minutos teñidos de blanco que dejaban a la audiencia empapada en lágrimas. No era para menos. La canción de Sia ayudaba a ello.

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