Una cocina rica en Torrelavega

Las hermanas Cristina y Ana Tresgallo. /
Las hermanas Cristina y Ana Tresgallo.

La regularidad de la Villa de Santillana es una garantía para disfrutar con buen producto y platos clásicos de la casa

JOSÉ LUIS PÉREZTorrelavega

Aunque su origen se remonta a 1965, el restaurante Villa de Santillana comenzó una nueva etapa en 2012 bajo la dirección de las hermanas Cristina y Ana Tresgallo. Ambas, en cocina y sala, respectivamente, han logrado mantener el prestigio de este acreditado restaurante que sigue siendo un hito y un referente en la ciudad. Su trabajo diario, una cocina rica y de producto, clásica y sin estridencias, de temporada y bien desarrollada con raciones generosas, así la profesionalidad del equipo, permiten situar a Villa Santillana entre los restaurantes clásicos y tradicionales más destacados del panorama regional.

El comedor principal del restaurante siempre está animado, principalmente funciona la carta, aunque la casa dispone de dos menús diarios con buena relación calidad-precio. Pero es en la carta donde siempre hay novedades y donde el cliente encontrará las especialidades que no pueden faltar.

De inicio, no se pueden pasar por alto las ensaladas, como la templada de bacalao o la de centollo, rape y langostinos con una vinagreta de pimientos. También es recomendable la ensaladilla rusa.

De los entrantes, ideales para compartir, tienen muy buena aceptación las rabas de chipirón, el puding de centollo, los hojaldres rellenos de anchoas y ventresca, las croquetas de la casa o los puerros al horno rellenos de jamón ibérico, especialidad de la casa.

En temporada no faltan los platos de cuchara que son una alternativa a un arroz. Más ligeros, los platos de verduras, como la menestra.

Siguiendo con el picoteo en su faceta más marinera, destacar las almejas en salsa verde, los langostinos al ajillo, el pulpo a la gallega o las gambas a la plancha.

En el capítulo de pescados, una apuesta segura y seña de identidad de la casa es la merluza al estilo Villa, rellena de rape y langostinos. También preparan este pescado al horno, plancha, romana o en salsa verde. Otro habitual es el bacalao, elaborado en recetas clásicas. Para el resto de peces, procede dejarse llevar por aquello que haya sido seleccionado en el día, una garantía de frescura. En cualquier caso, al horno y a la plancha son las técnicas más comunes aquí para el pescado.

Para el cliente que prefiere la carne, el dilema a la hora de elegir también será complicado: lechazo de Castilla asado, solomillo con foie sobre hojaldre, chuletillas de lechazo, escalopines de ibérico con mousse de pato... Pero si lo que se buscan son sabores regionales, la elección segura será la chuleta o el lomo de tudanca, antes de llegar a un rico postre dulce como la tarta de hojaldre, la de queso, el tiramisú o la torrija caramelizada con helado.