Lolas Resto Bar, informal y convincente en El Sardinero

Exterior del establecimiento. /Celedonio
Exterior del establecimiento. / Celedonio

Este restaurante del Grupo Quebec representa un soplo de aire fresco con calidad y variedad en la zona de Piquío

José Luis Pérez
JOSÉ LUIS PÉREZSantander

El picoteo informal y compartido no debe estar reñido con la calidad. Así lo entienden y lo ponen en práctica los responsables de Grupo Quebec -los hermanos Martínez Maza-, cuyo crecimiento se plasma también en El Sardinero donde abrieron el 19 de abril de 2018 Lolas resto bar. Además de confort y buenas vistas del Cantábrico, de los jardines de Piquío y de la plaza de Las Brisas, aquí el cliente encuentra dos cartas para disfrutar de una cocina tradicional que no renuncia a algunos guiños de fusión. Para el espacio de la planta baja, zona de bar -y también toma copas- la carta es más informal, concebida en un público más joven: tostas, hamburguesas, combos, ensaladas y raciones para compartir como fingers de pollo, aros de cebolla, jalapeños rellenos, nachos, patatas fritas, rabas, nuggets veganos, alitas...

En la primera planta, un espacio luminoso y con amplitud, se ubican el salón principal y un reservado con capacidad para unas 25 personas. Aquí la carta, manteniendo el concepto de picoteo, va más allá en las propuestas con platos más elaborados. De inicio, están las ensaladas, que gozan de un gran predicamento entre los clientes más habituales. La ensaladilla rusa es novedosa al incorporar atún rojo, wasabi y alga wakame. Luego está la denominada 'Cantabria en la mesa', que lleva tomate natural, cebolla roja escalfada, anchoas y queso de nata pasiego. Completan el catálogo la mixta, la de bonito del Cantábrico y la de cecina con queso de cabra sobre vegetales aliñada con vinagreta de frutos secos.

De los entrantes hay que destacar la cecina, las rabas de chipirón, las patatas bravas, los mejillones en salsa marinera, las croquetas de jamón ibérico, la morcilla con miel y piñones, la torta de queso pasiego con mermelada naranja y kiwi, el salmorejo cordobés, el wok ibérico thai y un wok de verduras naturales.

En pescados, interesante el tataki de atún rojo, exitosos los calamares emparrillados, clásicas las albóndigas de merluza y salmón y deliciosos los bocaditos de bacalao en tempura con ali oli. Y en carnes: carrilleras, entrecot y costilla de cerdo asada.

Mención especial merecen las tortillas del Quebec en la mesa, una fórmula que se implantó en el establecimiento de Madrid y que aquí entusiasma. Exquisita tortilla de tres-cuatro raciones, que puede tomarse sola o con una decena de guarniciones que aportan una 'sabor' añadido. La de anchoas con tomate a la plancha y queso semicurado de Las Garmillas, deliciosa.

Y de postre, recomendable el arroz con leche y la tarta de queso.

Finalmente, en una línea más clásica, Lolas dispone todos los días de menú con buena relación calidad-precio.