De la mesa a la pista

Manuel Blanco rodeado de parte de su equipo./Antonio 'Sane'
Manuel Blanco rodeado de parte de su equipo. / Antonio 'Sane'

El complejo hostelero El Refugio, en Tanos, es paso obligado para los que quieran disfrutar de una buena carne a la parrilla

Isabel González Casares
ISABEL GONZÁLEZ CASARESTorrelavega

Es mucho más que un restaurante en el que poder degustar una buena chuleta o un pescado de temporada preferentemente a la parrilla. El Refugio es un complejo hostelero en el que convergen gastronomía y ocio. En la localidad de Tanos (Torrelavega), en una casona del siglo XX, totalmente renovada que su propietario, el conocido hostelero Manuel Blanco Ferrero adquirió a la familia Velarde en el año 2000, hay tiempo para almorzar en sus dos comedores (con una capacidad para más de 200 personas) o en la amplia terraza (para otras 150 personas) o para cenar y disfrutar, después, de la discoteca (en funcionamiento desde los jueves).

Sólo la experiencia y las muchas horas de trabajo de Blanco y su equipo, en el que también están sus hijos Manuel, Eduardo e Iván Blanco Gómez, 'pueden' con un establecimiento señero en la comarca del Besaya. «Desde que me hice cargo de este restaurante mi reto fue darle un giro completo para crecer, con una carta de clientes muy amplia y marcado por mi identidad, ya desde la experiencia de mi primer negocio, 'El Manjón' en Los Corrales de Buelna».

Restaurante El Refugio

Dirección:
Barrio Mies de Coteríos, 364, Tanos-Torrelavega.
Teléfonos:
942 803 901.
Propietario:
Manuel Blanco
Inaugurado:
Nueva gerencia, año 2000.
Cocina:
Fernando Mata, Mayé Najat y Joaquín.
Sala:
Manuel Blanco y Manuel, Eduardo e Iván Blanco Gómez.
Estilo de cocina:
Tradicional.
Precio medio de la carta:
Entre 25-30 euros.
Menú diario:
12 euros. Fin de semana, 16.
Capacidad:
370 comensales (interior y exterior). También tiene zona infantil con juegos.

Con una actividad incesante, porque el hostelero también es propietario de 'El Rincón de la Coral', en pleno centro de Torrelavega, no hay horas prácticamente en el día, pero la satisfacción es plena. «Trabajo con un equipo muy profesional. Aquí, en El Refugio somos más de 25 personas, y me incluyo junto a mis hijos. El mes de agosto está siendo espectacular». La parrilla, que ocupa un lugar privilegiado en este complejo, no para, especialmente si se trata de un domingo, «esto es una auténtica romería...».

A la izquierda, Blanco y sus hijos Manuel y Eduardo. A la derecha, el cocinero Fernando, en plena faena. / Antonio 'Sane'

La calidad del producto «es obligación. Por ejemplo, en carne ofrezco un producto natural, ecológico 100 por 100, de procedencia de Santiurde de Reinosa, tudanco en un 60-70% y llevo así 40 años». Perfecto sabor a la brasa, en una parrilla que se alimenta de leña de encina «traída de Salamanca porque da un toque muy especial». Chuletón de buey (al peso, 34,00 euros/kg), chuleta de ternera (500 gr., 16,00 euros). O una parrillada de carne (mínimo, dos personas) con costilla ibérica, costilla de ternera, entrecot, pollo, chorizo criollo, morcilla, patatas y ensalada (34 euros). Los pescados también merecen mucho la pena en esta casa. «Trabajamos por supuesto con los de temporada. La parrilla es perfecta para asar lubina, jargo, machote o salmón. Pero ahora mismo lo más demandado es el pulpo». Y, por supuesto, unos entrantes de lo más apropiados para el picoteo. Jamón de bellota cortado a cuchillo, croquetas de jamón ibérico (7 euros), rabas (7 euros), langostinos y gambas de Huelva «y sobre todo, las anchoas. Son de serie oro ('Mingo' y 'Codesa') y las servimos presentadas en la lata. Así tienen que comerse, en su propio aceite».

En el picoteo, una propuesta que no faltan son las anchoas, de serie oro y servidas en su lata

En El Refugio se cuida tanto el menú del día (cuatro primeros, cuatro segundos y postre, 12 euros), como los menús de fin de semana (16 euros). Siempre ofreciendo productos de temporada y «hay que reiterar la calidad. La hostelería hay que trabajarla», constata Manuel Blanco que confiesa que «cuando se desborda el restaurante, por la clientela, son los peores momentos. Pero sabemos afrontarlos con la rapidez que se nos demanda».

Y tras la cena, o la comida (una de las especialidades de este establecimiento son los grupos), qué mejor que una copa en la discoteca, en la planta superior, que también se puede transformar en un comedor con capacidad para grupos, sobre todo (140 personas). «Hace dos años la reinauguramos y hoy en día es una de las mejores de Cantabria. Los fines de semana tenemos música en directo y viene público de toda la comarca, de la región y de otras comunidades».

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