«La ayuda a los niños se refleja en su cara»

Ana Mirat, nueva presidenta de la asociación Nuevo Futuro en Cantabria./María Gil Lastra
Ana Mirat, nueva presidenta de la asociación Nuevo Futuro en Cantabria. / María Gil Lastra

Ana Mirat es la presidenta de Nuevo Futuro en Cantabria, organización que cumple un cuarto de siglo brindando ayuda a la infancia desfavorecida y que afronta el relevo generacional con una nueva cara al frente

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Ana Mirat (Salamanca, 1969) licenciada en Publicidad y RR PP por la Universidad Complutense, es la nueva presidenta de la asociación Nuevo Futuro en Cantabria, en sustitución de Marta González-Estéfani, que ha pasado a la gerencia. Su relación con la organización de ayuda a la infancia más desfavorecida empezó a los 15 años, cuando «con mis amigas íbamos a echar una mano en los eventos, a servir cafés, vender rifas... ». Asume su nueva labor con el objetivo de sumar nuevos apoyos porque «las que lo han puesto en marcha han hecho un sacrificio muy grande y piden un merecido descanso, así que tenemos que recoger el testigo y espero que detrás de mí lleguen muchas más».

–Llega en el año que la organización cumple un cuarto de siglo. ¿Con qué objetivo empieza?

–Llego en un momento de transición, en el que la organización a nivel nacional ha empezado un proceso de renovación para implicar a un perfil más juvenil. Nos toca afrontar el relevo generacional, siempre desde el máximo agradecimiento a la increíble labor realizada por todas las mujeres que 'currando como leonas' lo han hecho posible, sacrificando tiempo libre y robando tiempo a sus familias e hijos y ellas mismas. Estas mujeres, hoy abuelas y bisabuelas, siguen en activo, tienen un enorme mérito y piden un merecido descanso.

–¿Qué pensó cuándo se propuso su nombre como sucesora?

–Pensé: soy una madre centrada en la etapa de educación de mis hijas, no sé si doy el perfil adecuado. Pero la entonces presidenta, Marta González -Estéfani, enseguida me convenció de que se trata de una labor compatible con mi vida, con el trabajo y familia. Es precisamente lo que la organización quiere demostrar. Hoy, Nuevo Futuro está profesionalizado, por lo tanto, implicarse con la causa se hace a la medida de cada uno, de forma flexible y personalizada. Mi papel será acercar nuevas caras a la organización.

–¿Cuál es su vinculación con Nuevo Futuro?

–Empecé a los 15 años echando una mano en los eventos, sirviendo cafés, vendiendo papeletas... desde entonces he colaborado con ellos y he tenido la fortuna de haber visto muy de cerca los extraordinarios resultados que la labor de Nuevo Futuro tiene en la vida de los niños a los que se ayuda. Menores rotos, sin oportunidades y con circunstancias muy duras, que en nuestros hogares y pisos –donde tienen atención profesional–, normalizan sus vidas, crecen felices en un entorno familiar y realizan sus estudios.

–¿Es muy estrecha la relación con los menores a los que ayudan?

–El vínculo que se crea es como familia o más. Hace unos días se casó un chico que ha crecido en el hogar de Nuevo Futuro, junto a sus dos hermanos. Hoy es un joven ingeniero que celebró su boda rodeado de amigos y gente querida, y entre los invitados estaban mis compañeras de Nuevo Futuro que le han visto crecer y con quienes tiene un vínculo muy estrecho. Para ellas se casaba un hijo más. El trabajo de Nuevo Futuro es proteger a la infancia y asegurarles un futuro feliz. Cuando se ayuda a un niño, se refleja en su cara como recupera la sonrisa.

–¿Cómo ayuda Nuevo Futuro?

–La organización tiene dos hogares de protección para niños y dos más para madres víctimas de violencia de género que son atendidas junto a sus hijos. En ellos, el 90% de las familias atendidas son españolas. Ambos hogares cuentan con atención profesional de terapeutas, psicólogos, educadores... las 24 horas. También tenemos un piso de emancipación, donde los jóvenes se pueden instalar al cumplir la mayoría de edad –si así lo desean–, mientras siguen con su formación y estudios, hasta que encaucen su vida laboral. Además, en 2007 se inauguró un centro de día, cuya labor es referencia nacional.

–¿En qué consiste el centro de día?

–El centro, situado en Los Pinares, atiende a 29 familias y 42 menores. Profesores voluntarios da apoyo escolar a niños y adolescentes y se hace reparto de alimento para cada familia. El contacto directo de los profesionales con las familias permite llevar acabo una importante labor preventiva, ya que cada especialista puede detectar muy rápido las necesidades emocionales, de salud o materiales de los menores. De esta manera, se actúa antes de que un problema sea demasiado grande. Ahora, estamos buscando local para abrir un segundo centro de día.

–¿Cómo se puede colaborar con Nuevo Futuro?

–Hace un tiempo, un joven profesor de hockey se acercó a nuestro centro de día y preguntó eso mismo: ¿Cómo puedo ayudar? Acabó dando clases de hockey a los chavales y enseñándoles valores del deporte. Fue una gran experiencia para todos. Eso es lo que buscamos, sumar nuevos apoyos y que el voluntariado te quite el tiempo que cada uno pueda ofrecer. Todo es útil: clase de inglés, apoyo escolar, ocio, donativos, sumarse a los eventos... En total somos 350 integrantes y 15 miembros del Comité que se reúnen todos los jueves para tomar decisiones. Contamos con el apoyo de las instituciones, de empresas y aportaciones de los socios.

–¿Promoverá alguna nueva idea?

–Tomo el relevo esperando demostrar que Nuevo Futuro tienen mucho futuro, acercando más la organización a la sociedad. Para ello, tenemos intención de desarrollar nuevos eventos con un aire diferente, como conciertos de música para familias que acudan con sus hijos y puedan disfrutar del día juntos al tiempo que apoyan una causa por la infancia. Por supuesto, los eventos de siempre se seguirán haciendo porque tienen un gran resultado y son muy satisfactorios.

–¿Cómo se define?

–Diría que soy luchadora, exigente, algo cabezota y solidaria. Siempre he tendido especial sensibilidad con la infancia lo que me llevó a ser madre adoptiva de dos niñas. Recuerdo que de niña escuchaba decir un refrán que no he entendido hasta hace poco: 'Que no te de Dios lo que puedes aguantar'. Es increíble lo fuertes que somos las personas cuando la vida te da la oportunidad de demostrarlo. Las mujeres tenemos una gran capacidad para desdoblarnos y en Nuevo Futuro necesitamos llegar a estos perfiles.

 

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