De California a Cantabria con escala en twitter

Escobedo de Villafufre fue escenario del encuentro entre la familia que Angelita Laguillo crio en EEUU tras emigrar en 1912 y sus primos lejanos. Las redes sociales los ayudaron a encontrarse

Toda la familia posa frente a la casa que fotografió Angelita y que ayudó a encontrar a la familia cántabra / María Gil Lastra
Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

21 vacas tumbadas en el prado y dos gallinas que corretean entre ellas. Un gallo que canta a las 16.36 horas desafiando a su obligación de hacerlo al amanecer. Calma. El paisaje en este rincón de Escobedo de Villafufre no debe ser muy diferente, a pesar del siglo transcurrido, del que Angelita Lagillo vio al partir hacia Estados Unidos en 1912 con apenas 17 años, ni del que reconoció cincuenta años después cuando volvió a su tierra y se hizo una foto frente a la casa de su niñez. Esa foto fue la pista determinante para que su tataranieto encontrara, 105 años más tarde, el origen de su familia.

El pasado 6 de agosto un aviso en redes sociales desató toda una investigación en cadena y desinteresada que, en tan solo una hora, dio sus primeros frutos fiables. «Un chico inglés busca el pueblo cántabro de sus bisabuelos. Su única referencia son estas fotos (y las imágenes de la casa). Es difícil pero ¿alguien sabría? RT please!», posteó en Twitter Almudena Díaz desde Cantabria. Y esa casa está sobre la carretera CA-270 en Ecobedo de Villafufre. Tal vez esa carretera y los coches que pasan a más velocidad de los 50 kilómetros que marca la señal cercana sea la principal diferencia con el paisaje que dejó Angelita Laguillo antes de emigrar con su madre a Norteamérica donde se instaló en San Francisco, se casó y tuvo tres hijos.

«Este ha sido siempre un lugar que he querido visitar porque sabía que mi abuela nació aquí. Conocía las fotos de ella delante de la casa y siempre sentí que quería ver esa casa». Marlene Panacci es la nieta de Angelita Laguillo y cabeza de familia de una gran «y bonita» prole californiana que tiene sus orígenes en Cantabria. Este mes de octubre, junto a su hijos Tom y Sthepanie y su nieto Jack Wooldridge, que hace de improvisado traductor al español porque estudia en Bilbao, han visitado Cantabria, Escobedo de Villafufre y a los primos lejanos que les quedan por aquí. Dos de ellos, Juan y Jesús Fernández Villegas, viven aún en la famosa casa de los recuerdos de Angelita y de la foto en Twitter. Anthony, el hijo de Tom y ‘culpable’ de las pesquisas en redes sociales, no ha podido venir debido a sus clases en la universidad.

Las dos familias brinda durante la comida juntos en Puente Viesgo
Las dos familias brinda durante la comida juntos en Puente Viesgo / María Gil Lastra

Además de Juan y Jesús, y la esposa de éste, al encuentro/reencuentro también han acudido más primos y Elvira, que a sus 91 años es la que más memoria guarda de Angelita. Ella es el pequeño cajón de recuerdos para los Pannacci/ Wooldridge que, pese a sus apellidos, tienen los ojos azules como Juan y Jesús. Entre ellos se muestran fotografías y Marlene apunta parecidos con algunos rostros de las fotos de California. De su abuela recuerda su estrecha relación cuando era niña y que le contaba que en España los animales vivían en la planta baja de las casas para aprovechar el calor : «Yo no podía imaginar cómo era eso porque nosotros vivíamos en casas muy modernas».

Para Tom el paisaje tampoco es ajeno: «Siempre me han gustado los ríos y las montañas». Explica que su hijo Anthony «está muy orgulloso de esta historia y de la repercusión que ha tenido» y relata lo interesante que fue que en la búsqueda en Twitter colaborara gente desde Finlandía a Barcelona y Cantabria, «todos al tiempo». Repercusión que se reflejó en periódicos y televisiones de España y que pilló a los Fernández Villegas totalmente por sorpresa. «Una mañana llego de trabajar y me encuentro a unos cámaras de televisión a la puerta y empezamos a hablar. Hoy estamos muy contentos de todo lo que se ha hecho y de conocer a esta gran familia californiana». Juan Fernández explica que no conocía bien la historia de Angelita ni recuerda cuando ella estuvo de visita a mediados de los 60 «¡yo iba todavía a la escuela!». Su hermano Jesús asiente, aún incómodo con las cámaras y tanta expectación. Ellos descienden de un hermano de Carmen, la madre de Angelita que murió mientras se tramitaba todo el proceso de inmigración en Estados Unidos.

Jack no solo hace de traductor, tiene también parte de culpa en todo este enredo. Tras decidir estudiar en Bilbao, su madre Sthefanie planteó la posibilidad de venir a España a visitarle y a partir de ahí se organizó la búsqueda de sus orígenes. «Yo sabía que tenía familia aquí, pero no que aún existía la casa y me alegré de que pudiera visitarse y de que todo esto haya ocurrido», dice mientras hace de traductor junto a Almudena Díaz.

De hecho, en las palabras de Tom hay mucho de agradecimiento para Almudena, la primera en trasladar al Twitter la búsqueda que Anthony hacía en Reddit, una red social poco conocida aquí. Desde entonces ha hecho de nexo con la familia cántabra. Díaz dice que ha sido «un poco irreal» verlos en persona y se siente muy contenta de haberles ayudado y de que «esta vez se hable bien de las redes sociales, de su uso positivo y de colaboración, que es para lo que se crearon».

Tom muestra las fotos de la «bonita familia que tenemos en Estados Unidos y que deben visitar». ¿Lo harán? «Bueno, habrá que ahorrar, pero no lo descartó», sonríe ese primo lejano que tienen en Villafufre.