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«Así no hay quien compre un barco»

Una limitación legal impide a los jóvenes pescadores de Cantabria acceder a su primer buque

Óscar Bustamante, de 24 años, el socio más joven de la cofradía de San Vicente, posa ante el barco familiar con el que sale a faenar con su tío y su primo. /Alberto Aja
Óscar Bustamante, de 24 años, el socio más joven de la cofradía de San Vicente, posa ante el barco familiar con el que sale a faenar con su tío y su primo. / Alberto Aja
Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Luis Miguel Fernández sale del bar del Puerto de Santoña con un cigarro en la mano. Son las once de la mañana y, a pesar de la lluvia, el cielo está lleno de gaviotas que sobrevuelan los barcos amarrados. Es un vuelo inútil: no han salido a faenar. «Hay mala mar», dice Luis Miguel. Es un joven menudo, pero cuando habla su voz revela el tono necesario para estar en la cubierta de un barco manejando aparejos sobre olas de seis metros y vientos de cincuenta nudos. «Pues claro que es un oficio duro», dice, «pero se me da bien y lo hago desde niño». El cigarro parece un palillo entre sus dedos y se lo lleva a la boca esperando la pregunta; deseando contar por qué está ahí, amarrado él también ante la flota que es de otro, sin un barco en propiedad. Tiene 33 años y una fijación desde los 18: comprar su propia embarcación. Pero este año tampoco a va a ser posible.

 

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