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Hogares de uno

Las viviendas unipersonales de Cantabria crecerán sin freno y supondrán un 32% del total en 2033

Leticia Fernández (izquierda), en el porche de su hogar, emn Cudón (Miengo). Mercedes Guevara, junto a su mascota. A la derecha, José Ramón González escuchando música en su casa./Alberto Aja
Leticia Fernández (izquierda), en el porche de su hogar, emn Cudón (Miengo). Mercedes Guevara, junto a su mascota. A la derecha, José Ramón González escuchando música en su casa. / Alberto Aja
Javier Gangoiti
JAVIER GANGOITISantander

El origen de la palabra hogar se remonta a los albores de la civilización occidental, cuando el culto al fuego formaba uno de los pilares fundamentales de la sociedad grecolatina e indoeuropea. De ahí el germen de esta voz tan común: focus. Ya entonces, en cada casa había siempre una hoguera, un brasero, una llama viva que servía como centro neurálgico de la supervivencia de las familias y grupos de personas. En torno a ese 'hogar', estos núcleos se reunían en busca de una fuente de luz y de calor, formando a su alrededor un punto de congregación. Una comunidad. Miles de años más tarde, sin embargo, ese fuego calienta cada vez a menos grupos de personas. Los cambios culturales y la mejora exponencial del bienestar de las personas han transformado la obligación, la necesidad de las familias a convivir y trabajar juntos para poder subsistir. Cada vez son más los individuos que replantean este esquema casi congénito de las sociedades humanas y afrontan una vida sin compañía en el hogar. Solos en torno al fuego.

 

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