Una llamada desde la Cocina

Las Hijas de la Caridad hacen cuentas estos días para la Nochebuena en la Cocina Económica | Advierten de que la economía flojea

Arroz con frijoles recién preparado, este mismo lunes en el menú de la Cocina Económica./Daniel Pedriza
Arroz con frijoles recién preparado, este mismo lunes en el menú de la Cocina Económica. / Daniel Pedriza
Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Desde la puerta puede leerse un cartel que hay pegado a la pared: ‘Un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura’. La frase se carga de sentido en un muro ante el que pasarán las casi 160 personas que vienen a comer. Les pondrán, entre otras cosas, el arroz con frijoles que ya asoma por la cocina. El menú hoy está claro. Pero sor Evelia sigue haciendo cuentas y pronósticos para ver qué podrán servir en Nochebuena. ¿Hacer ya el pedido? ¿Aguantar hasta el último momento para ver qué llega en especie y ahorrar unos euros? Aquí acostumbran a estirar ‘los duros’. No queda otra. Los ingresos han bajado –aviso a navegantes, que esto es muy serio– y, de cara a la cena más especial del año, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl se manejan en el equilibrismo.

La directora lo dice con la boca pequeña, para que no se entienda mal. Habrá una buena cena. Seguro. Pero que lo que llegue en especie –sobre todo los productos que les donan que tienen que ver con la Navidad– llegue lo antes posible para no tener que comprar. Para organizarse bien y no tirar de ahorros. Y, puestos a pedir, «lo que nos gustaría es que pudiera venir también alguien esa noche a hacer algo especial». Cantar villancicos, una actuación... «Porque la mayor pobreza de la gente que viene es la soledad y nos gusta pensar que es algo más que darles de comer». Relatos de diciembre en la Cocina Económica.

Evelia tiene ese remango sonriente de quien sabe manejarse. «Aquí no se estropea nada, todo se aprovecha, pero como la economía no anda bien tratas de gastar lo menos posible», explica con energía en la voz. Pone ejemplos por esa insistencia en que se entienda lo que quiere decir. «En estas fechas nos hacen muchos donativos en especie. Todo viene bien, por supuesto. Pero a veces te complica la vida porque aguantas para hacer un pedido por si llega algo o, cuando lo haces, te llaman justo después para decirte que te dan algo que ya has comprado».

Y todo eso, con productos típicos de estas fechas, les expone a «acumular cosas de Navidad que vas dando salida hasta febrero, a tener que usar productos de otra manera o a que a última hora falte algo que esperabas que llegara». Son las rutinas de gestionar un comedor y una mesa a la que, en Nochebuena, se sentarán más de 120 personas. Por eso, el menú no está cerrado del todo.

«Algo de marisco de entrante, pero ya veremos qué. El año pasado hubo vieiras porque las trajeron. Algo de jamón también habrá y puede que anchoas. Luego, seguramente, una sopa de pescado y un pescado al horno. Y, de postre, una compota navideña y una bolsa de dulces típicos que les damos para que coman aquí o se lo puedan llevar». La religiosa es poco amiga de dar nombres, pero se le escapa la buena voluntad que han tenido muchas veces en estas fechas empresas como Monerris, la pastelería Gómez, Barandica...

Para donar

Toda la información:
Disponible en http://www.cocinaeconomicasantander.org/dona/
El teléfono.
Para cualquier duda, 942 21 19 63.
La dirección.
Está en Calle Tantín, 27, 39001 Santander.
El correo electrónico.
Es administracion@cocinaeconomicasantander.org.

Sí que es una noche especial. «Hay personas que nos llaman para preguntar si pueden venir porque están solos y que incluso te dicen que no les importa pagar algo. Y también se nos ofrece gente para venir a servir la cena» (ya tienen todos los puestos cubiertos para eso). Todo es «algo más festivo». Por los adornos, porque las hermanas bajan a estar con los que vienen, por una sobremesa más larga... «Hay gente que a diario cena y se va. Pero ese día no». A sor Evelia se le enternece el aliento. «Para la gente que tiene familia y les invitan a casa es una buena noticia. El que viene aquí es porque no tiene e intentamos que se sienta en familia». Por eso es más que dar de comer algo ‘más rico’ que otro día.

Y por eso hace falta más ayuda. En general. Porque la charla, más allá de las fiestas y de los eventos solidarios que se han organizado estos días –está encantada–, termina con un llamamiento. «La economía está fastidiada. Las subvenciones son más pequeñas y los donativos bajan porque la gente no está igual que hace años. Hemos cubierto el déficit con alguna herencia, con un ingreso extraordinario, y eso no puede ser. Los ingresos extraordinarios, para cosas extraordinarias». Preparan una nueva web y un vídeo para enseñar su labor y conseguir más socios. Más ayuda para el comedor, para mantener un edificio, «una casa»... Un símbolo de Santander. Así que toca arrimar el hombro.

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